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La derrota de Pizarro hiere al PP

El líder del PP pesca en aguas del PSOE: Andalucía, mujeres y hasta socialistas

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Los estados de ánimo de los partidos en campaña vienen a ser como una montaña rusa permanente a velocidad de vértigo en la que nunca se sabe si se está cabeza abajo, si se sube o si se baja.

Ayer al PP le tocó sufrir y al PSOE exhibir euforia después del debate entre Pedro Solbes y Manuel Pizarro. No pasaría de ser un episodio efímero más de la campaña si no fuera porque Pizarro es el fichaje estrella de Rajoy para compensar la exclusión de Gallardón.La herida es mayor porque el PP optó por llevar la campaña al terreno de la economía y fichó a Pizarro para tener una voz potente sobre este asunto. Ahora le toca a Rajoy remontar el lunes en el primer debate, porque Pizarro no pudo o no supo hacer el trabajo que le correspondía. Su discurso de la crisis económica se resiente.

No hay aparatos ni escalas para medir objetivamente quién gana un debate, pero está claro que cuando se instala la idea de que alguien ha salido victorioso ya no hay quien cambie esa percepción. Son verdades inmutables los resultados de los dos debates entre Felipe González y José María Aznar y, por poner otro ejemplo, del enfrentamiento en el último del estado de la Nación entre Zapatero y Rajoy.

De la misma forma, el debate pasará a la historia como el cara a cara que ganó el actual vicepresidente. El PSOE se encargó de mostrarse eufórico en el inicio de la campaña con su número dos por Madrid, Zapatero le elogió en el mitin de apertura y ayer Solbes fue aplaudido por los demás miembros del Gobierno al llegar al Consejo de Ministros.Anoche en León, Zapatero se recreó en la suerte y aprovechó para meterle el dedo en el ojo a Rajoy: 'Solbes demostró que es el mejor ministro de Economía de este país. Fichan a alguien y se lleva un baño a la primera de cambio'. El PP intentó ayer pasar página. Sólo hubo una nota de prensa naif emitida tras el debate bajo el título: 'Pizarro gana el debate ante un Solbes sin ideas ni proyectos'. A esa hora Antena 3 hacía pública una encuesta que proclamaba vencedor a Solbes. Significativamente, Rajoy ayer no mencionó el asunto en su doble mitin. Se puso urgentemente a otra cosa y miró a otro lado, mientras Pizarro paseó por varias emisoras de radio y televisión explicando con ingenuidad su actuación.

Pasar página

El líder del PP intentó pasar página lanzando la caña en las tradicionales aguas territoriales del PSOE. Rajoy quiso pescar en Andalucía, donde las encuestas, incluido el Publiscopio, muestran que puede llevarse hasta cinco escaños que desnivelen el empate; intentó pescar votos con sus propuestas en el electorado femenino que también se decanta por el PSOE y, por último, lanzó mensajes inequívocos más allá de las fronteras de la derecha.'Quiero gobernar para todos, mi proyecto es para todos, para hombres, mujeres, niños, mayores, no hace distinción por razón de sexo, edad, creencia, raza o ideología. Al PP le puede votar quien se sienta liberal y quien se sienta socialista', dijo Rajoy en Córdoba. Pero ni una palabra del debate que hubiera sido su tema del día si se sintieran ganadores.

Por debajo de esos mensajes oficiales, fuentes del PP admiten sin dudas que su candidato perdió el debate. Un alto dirigente del partido explica que Pizarro fue fichado para gestionar la economía si el PP gana las elecciones, pero no para ganar un debate a Solbes, que tiene una larga trayectoria política a la espalda. Pizarro se preparó el debate, pero, según admite ese dirigente del PP, ser político no es fácil y él está aún verde. Los fichajes que se incorporan en las primeras filas de los partidos tienen siempre dificultades para triunfar. Los ejemplos empiezan por la G de Garzón y siguen por la S de Suárez Illana y de Sebastián.

En el PSOE, más allá de la euforia, tras varias semanas a la defensiva, sin iniciativa y con continuos traspiés, la otra consecuencia política es el refuerzo del peso de Solbes. Y en política siempre que uno se refuerza hay alguien que, inevitablemente, se debilita por compensación.Por ejemplo, en el PSOE de los últimos meses ha crecido el papel de Solbes en el control del programa de forma inversamente proporcional a cómo se reducía el de Jesús Caldera. Hace un mes el equipo de campaña decidió que Solbes era la voz única sobre economía; asumió el control de las propuestas; frenó por inviables algunas medidas estrella y desplazó a Caldera del papel estelar de portavoz de la memoria económica del programa. Ahora Solbes, reñido con la telegenia, hasta gana debates en televisión.

El siguiente asalto será el lunes en un plató a 21 grados de temperatura, según el protocolo pactado.

'La importancia del plano de escucha', por IGNACIO ESCOLAR