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Detienen al supuesto asesino de la mujer encontrada en un maletero en Mallorca

Se trata de Alejandro de Abarca, un preso fugado que podría ser el autor del asesinato de la joven rumana Ana Niculai

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La Guardia Civil ha confirmado, tras realizar la comprobación de las huellas dactilares, que el hombre detenido a primera hora de esta mañana en un torrente del municipio de Selva (Mallorca) es Alejandro de Abarca, un preso fugado que podría ser el autor del asesinato de la joven rumana Ana Niculai.

La detención ha tenido lugar esta mañana sobre las 07,30 horas en el barranco de Can Frontera, en las proximidades de la depuradora de Selva, una zona de difícil acceso que le permitía estar escondido de las miradas de los guardias civiles.

Sin embargo, a última hora de la tarde de ayer la Guardia Civil recibió varios avisos de diferentes personas que decían haber visto al presunto asesino en la zona de la localidad de Búger, por lo que se activaron 20 patrullas de agentes que han estado toda la noche recorriendo todas las localidades limítrofes a esta población.

Después de pasar por las dependencias de la Guardia Civil en Inca, el presunto autor del asesinato de la joven rumana se encuentra ahora en la Comandancia de Palma, donde se le tomará declaración.

Alejandro de Abarca es un preso común que cumplía condena en tercer grado en un centro de inserción social de Mallorca y al que tenía que regresar el pasado lunes, día en que desapareció la joven Ana Niculai, que fue hallada calcinada ese mismo día por la noche en el maletero de su coche, en el norte de la isla.

Las fuerzas establecieron un dispositivo especial de vigilancia para evitar que escapara de Mallorca

Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, tras reconocer al preso en varias imágenes tomadas por las cámaras de una gasolinera, establecieron un dispositivo especial de vigilancia para evitar que el presunto asesino escapara de Mallorca.

Al mismo tiempo, varios especialistas en retratos robot llegaron de Madrid para colaborar en la operación.

Los agentes trabajaban con la descripción física del presunto asesino: la de un hombre bajito, de metro y medio, con el pelo rapado y que lleva un gran tatuaje en uno de sus brazos.