Publicado: 07.05.2014 00:01 |Actualizado: 07.05.2014 00:01

El DJ se llama Marta

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Dejó atrás Sada para estudiar cine, pero Madrid no la situó tras la cámara sino ante los platos. Marta Fierro (Monforte, 1982) terminó desarrollando en la capital una faceta que había incubado desde su niñez, cuando repartía casetes entre sus amigas, hasta el punto de convertirse en una de las pinchadiscos más reputadas del estado. El 13 de junio, bajo el nombre artístico de EME DJ, destilará litros de nu disco, house, deep y nu funk en el Sónar de Barcelona, un referente de la música electrónica mundial.

"Estar presente en la edición gallega del festival en 2010 supuso el empujón que necesitaba para creerme a mí misma y entender lo que estaba pasando", explica esta sadense de adopción, que se dio un baño de masas en A Coruña después de haber pasado por los clubes con más solera de la escena indie. "Necesitaba verme rodeada de mis viejos amigos y ser respetada por la crítica y el público", recuerda. Marta, que se había estrenado años antes en una fiesta de su pueblo, volvía a casa como EME para sentirse por fin una profeta en su tierra.

El camino no fue fácil. "He padecido el machismo de nuestra sociedad", se queja Fierro, que reivindica la igualdad de derechos. "Hay bastantes chicas que se dedican a esto, pero no tienen las mismas oportunidades. Seguiré luchando para que los clubes contraten a tantas mujeres como hombres", añade EME, exponente en la cabina del girl power junto a Ley Dj o Elyella DJs. "Pero me altera que también haya compañeras que suavicen o eludan la discriminación sexual que sufrimos", critica.

Marta se pateó Malasaña con su pop rock alternativo hasta que se coló en los templos capitalinos Low y Ocho y Medio. Luego fue derivando hacia el indiedance, hasta que echó el freno en la música de baile, donde ha instalado la aguja: "Menos comercial, más elegante". En la última década, ha sido elegida varias veces la mejor disc jockey del año por la prensa especializada, remezclado a bandas como Niños Mutantes y compartido cartel con artistas internacionales, desde Arcade Fire hasta David Guetta. "Hay tal competencia que he acabado produciendo música, porque si no te comes los mocos", explica respecto a sus últimos trabajos, Giant y Swim, distribuidos por Subterfuge Records.

"Con ambos epés me hice un nombre fuera de la pista de baile y me han salido más bolos", reconoce Fierro, quien también da cursos en el espacio de coworking Espíritu 23. "Para ser DJ hace falta escuchar mucha música y una habilidad que se desarrolla con el tiempo: elegir la canción adecuada en el momento justo", explica una tímida Marta, alejada de la enardecedora EME. "Cuando me subo a la cabina, me transformo en un personaje. Allí arriba, para chula yo, aunque de puertas adentro soy una persona distinta", confiesa, aunque cada día le resulta más "pesado" tener que "viajar sola y dormir poco".

Al menos, no le falta trabajo, aunque el sector se haya visto muy perjudicado por la crisis. "Por si no estuviese bastante saturado, los músicos de algunas bandas también se han puesto a pinchar. Hay poco club para tanto disc jockey", cree Marta, que arroja luz sobre las sombras de la pista de baile. "Además del efecto negativo del IVA cultural, la gente ya no sale de jueves a sábado sino un solo día a la semana", apunta. "Las discotecas no venden copas como antes porque los clientes, antes de entrar, hacen botellón. El promotor, entonces, quiere el garito lleno, pero sube el precio de la entrada y paga menos a los camareros y al disc jockey", zanja EME antes de regresar a su casa para preparar la próxima sesión. "Hubo quien empezó a copiarme y decidí buscar una nueva identidad", concluye. "No paro de bucear entre canciones para encontrarme".