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La doble sorpresa de Rodrigo Rato

Acude a un acto de partido y subraya su optimismo sobre la economía española

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El PP vasco había anunciado para ayer el inicio en Vitoria de una convención de ideas con la vista puesta en las elecciones municipales y forales de 2011, pero la jornada

inaugural acabó convirtiéndose en una convención de sorpresas por obra y gracia de Rodrigo Rato. El presidente de Caja Madrid se estrenaba en su primer acto de partido desde que accedió a la jefatura de la entidad, en enero. Su presencia, pues, era toda una sorpresa, pero la cosa no iba a quedar ahí. Durante una hora y media, hizo un análisis de la economía con unos adjetivos bien distintos a los que suelen usar los dirigentes del PP. En lugar del apocalipsis, Rodrigo Rato habló de un futuro con 'optimismo'.

Evidentemente, en su intervención no hubo halagos para la política económica del Gobierno de Zapatero, pero tampoco exabruptos ni las predicciones catastrofistas, habituales en dirigentes del PP, que sitúan a España cerca del tercermundismo. Su alocución fue, en definitiva, toda una bocanada de aire fresco. Era justo lo que quería la organización anfitriona, la dirección del PP vasco. El objetivo de esta convención, que hoy clausurará la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, es abrir una fase de reflexión para recabar ideas de cara a las elecciones municipales y forales del próximo año. Y la prioridad del partido liderado por Antonio Basagoiti es mostrarse en ese camino ante la sociedad vasca como una alternativa centrada, sin extremismos.

Para ello, la figura de Rato resultó ideal. Apareció en la sala de un hotel de Vitoria entre aplausos de un centenar de cargos, afiliados y miembros de las juventudes con el himno del PP de fondo. El presidente de Caja Madrid se presentó a continuación como un 'viejo militante del PP'. 'Y estar en un acto de mi partido', agregó, 'es una satisfacción y un gran honor'. Pronunció estas palabras, pero sin olvidar que también es presidente de Caja Madrid y que sus análisis económicos de ningún modo pueden moldearse al antojo de intereses de partido. Es del PP de corazón, pero de profesión hoy por hoy se debe a la caja.

El presidente de Caja Madrid se justifica: 'Soy viejo militante del PP'

Su conclusión final, antes de someterse al turno de preguntas, fue que 'con todos los problemas que tenemos, estamos bastante mejor de lo que podíamos pensar en diciembre de 2008, y tenemos que ser optimistas'. Dijo más. Señaló que España era un paradigma del saber al afrontar grandes transformaciones, como 'la económica del 59' y la 'política del 79'. 'Yo soy optimista. Creo que la sociedad española tiene los recursos para enfrentarse a una situación que nos coge en un momento de prosperidad que no hemos conocido en nuestro país'.

Rodrigo Rato no quiso decir con esto que la economía española está mejor hoy que en 2006 ó 2007, sino que el nivel de vida actualmente es superior al de décadas pasadas.

Destaca que la 'prosperidad' de España le ayudará a salir de la crisis

Comenzó su análisis de la economía mundial asegurando que el 'riesgo de la gran recesión' temido a finales de 2008 está ya 'conjurado' y ahora se vive en Europa una 'mutación de la crisis' con oportunidades y riesgos, como el 'riesgo de un paro estructural', el aumento de la deuda pública y la caída del crédito. Sobre la deuda pública, no presentó al Estado como acostumbra a hacer Rajoy con el tesoro público lleno de telarañas. A juicio de Rato, cuando comenzó la crisis, España tenía una 'deuda moderada' respecto a otros países europeos: 'Se ha incrementado, pero estamos lejos de otros países'.

La única crítica clara contra el Gobierno llegó en el turno de preguntas, cuando habló del retraso en la edad de jubilación, aunque su varapalo no fue precisamente por estar en contra. Apoyó la medida, claro. 'Lo que no es posible -del Gobierno- es que nos diga que hay que modificar el sistema de pensiones, se peleen, se asusten y se callen'. Rato pidió un debate moderado. Sólo al final del acto se convirtió de nuevo en el 'viejo militante' del PP para defender que su partido está 'a la altura' para el cambio en la Moncloa.