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La E. coli pone contra las cuerdas el mito de la perfección alemana

Los socialdemócratas denuncian que los posibles brotes epidémicos tardan hasta una semana en gestionarse 

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En sólo cinco décadas, Alemania consiguió resurgir de los escombros de la Segunda Guerra Mundial para convertirse en la locomotora económica de Europa, su potencia más industrializada y uno de los mayores símbolos de progreso por antonomasia a escala mundial. Sin embargo, en apenas un mes, un diminuto microorganismo, la Escherichia coli enterohemorrágica (EHEC), ha acabado con 34 vidas en Alemania y otra en Suecia y ha infectado a tres millares de personas ante la mirada impotente de autoridades y científicos, dañando seriamente el icono de perfección atesorado y exportado durante décadas por Alemania, la primera potencia de la Unión Europea.

'Se acabó el mito alemán. No son perfectos, se equivocan y mucho'. Así criticaba recientemente la consejera andaluza de Agricultura, Clara Aguilera, la gestión de la crisis alimentaria realizada por el Ejecutivo de Angela Merkel, marcada por el caos y la falta de información.

'No son perfectos; se equivocan y mucho', protestó la Junta andaluza

Más allá del Gobierno español, que ha visto cómo el sector hortofrutícola sufría pérdidas millonarias por las injustas acusaciones contra los pepinos andaluces, que fueron señalados como causa del brote infeccioso, muchos otros ejecutivos, como el austriaco, el sueco o el checo, arremetieron contra la actuación de las autoridades alemanas. Ante la falta de evidencias sobre el foco de la mayor epidemia sufrida en el país en las últimas décadas, las autoridades lanzaron una tras otra hipótesis precipitadas sobre el origen del brote infeccioso causado por la rara y agresiva cepa O104:H4 de la bacteria Escherichia coli enterohemorrágica (EHEC).

De hecho, la E. coli ha puesto de relieve todas las deficiencias del sistema alemán de alerta para prevenir infecciones alimentarias. Así lo denunciaba ayer el experto en sanidad del Partido Socialdemócrata alemán (SPD), Karl Lauterbach. En unas declaraciones al dominical Bild am Sonntag recogidas por Efe, Lauterbach revelaba algo que suena increíble: que las sospechas de posibles infecciones epidémicas que comunican las clínicas y los hospitales tardan hasta una semana en llegar al centro de referencia, el Instituto Robert Koch (RKI) de Berlín.

Y es que, en plena era de las nuevas tecnologías, estas denuncias llegan por correo ordinario de los hospitales al centro de sanidad local, quien a su vez las tramita a las autoridades del estado federado de que se trate para que sean estas las que remitan las sospechas al RKI. 'Las clínicas deberán en el futuro denunciar esos casos por correo electrónico directamente al RKI', añadió Lauterbach.

El bulo sobre los pepinos ha causado pérdidas millonarias a la huerta española

Aunque los científicos respiran aliviados desde el pasado viernes por haber resuelto la primera mitad del rompecabezas al confirmar que el foco de la infección estaba en una explotación de brotes vegetales de Bienenbüttel, muchos son los pasos de ciego que han dado desde que se registrara la primera infección por EHEC el pasado 2 de mayo.

Primero, el pasado 26 de mayo, las autoridades sanitarias de Hamburgo acusaron a los pepinos españoles en una rueda de prensa y decretaron la alarma sin avisar siquiera al Gobierno de Berlín o respetar el protocolo de alerta alimentaria de la Unión Europea; un bulo que provocó pérdidas de hasta 500 millones de euros semanales al sector agrícola europeo en general y 200 millones al español en particular. A los pepinos españoles, les siguieron los holandeses, y a estos un restaurante de Lübeck donde habían comido 17 de los infectados.

El SPD sugiere que en el futuro se evite el correo ordinario para las alertas

Seguidamente se especuló con las celebraciones por el aniversario del puerto de Hamburgo. Algunas voces sugirieron un ataque terrorista de tipo biológico. La tesis del pepino regresó, aunque esta vez afortunadamente no se habló del origen, cuando encontraron restos de una de estas hortalizas infectados con la virulenta cepa en un contenedor de basura de Magdeburgo. Así hasta que el viernes pasado se toparon con la primera pista concluyente: el paquete de brotes tiernos con trazas de la cepa O104:H4 que fue distribuido desde la finca de Bienenbüttel hasta la región de Renania del Norte-Westfalia, en el suroeste del país.

Sin embargo, aún queda la segunda parte del misterio por resolver: ¿cómo fue a parar la bacteria a los brotes? Tras analizar más de mil muestras, continúa sin saberse la respuesta a esta pregunta, según reconocía el viernes el presidente del RKI, Reinhard Burger. Mientras, las investigaciones se complican cada vez más, pues ya han pasado semanas desde los primeros casos y los alimentos sospechosos fueron consumidos hace tiempo. El paso del tiempo, pues, convierte la tarea en especialmente complicada incluso para los científicos alemanes, expertos en infecciones por E. coli. No en vano la bacteria original fue descubierta por el alemán Theodor von Escheric en 1885.

La raíz de la epidemia de EHEC podría no llegar a descubrirse nunca

De hecho, algunos científicos no descartan que nunca llegue a descubrirse la raíz de la epidemia. El Instituto federal para la Evaluación de Riesgos (BfR) señala que sólo hay un 25% de probabilidades de encontrarla. Incluso la canciller federal, Angela Merkel, o el titular alemán de Sanidad, Daniel Bahr, insisten en esa posibilidad. 'La experiencia demuestra que casi en un 80% de las infecciones por EHEC mundiales no se logra descubrir la causa', dicen. Es más, existe un precedente alemán: el pequeño brote de E. coli que en 2009 mató a un niño de 4 años e infectó a otros cuatro pequeños. Por aquel entonces se señaló a la cepa O157, pero nunca llegó a averiguarse su origen.

Con todo, el experto de la Universidad de Münster Helge Karch se muestra optimista. A su juicio, la esperanza es que, al haber sido encontrado después de tanto tiempo, el germen presenta una elevada capacidad de resistencia, con lo que es probable que aunque no se propague ya a través de los alimentos, siga vivo en alguna parte. Por su parte, el presidente de la Asociación de Control Alimentario, Martin Müller, sostiene que, dada la virulencia de la cepa, basta con encontrar una pequeña cantidad para certificar su existencia.