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La edad aburguesa al mártir

Voces de la familia y del andalucismo rechazan la versión oficial manipulada de Blas Infante a los 75 años de su fusilamiento. Javier Arenas: "Si viviera, la destrucción de empleo sería su tragedia". Su condena

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Estanislao Naranjo, nieto de Blas Infante, cree que la figura de su abuelo ha sido 'vaciada'. 'Lo han convertido en una estatua', dice. Naranjo reniega de lo que él cree una versión oficial melindrosa y romántica de Infante, presentado como una especie de protomártir ensoñador, universalista, un burgués desclasado, de ideología difusa y bienintencionada, que jugaba a cambiar el mundo: un perfil fácil de reivindicar para todos, incluido el PP, que no se cansa de subrayar la declarada 'pasión andaluza, española y universal' del notario. 'Ni se lee ni se discute a Infante. Sólo se le llevan flores', protesta Naranjo.

En la madrugada entre ayer y hoy se han cumplido 75 años del fusilamiento de Infante (Casares, Málaga, 1885Sevilla, 1936), considerado por el Parlamento 'Padre de la Patria Andaluza' y asesinado por su activismo andalucista y, como apuntan diversos historiadores, por sus conexiones con la masonería. El aluvión de homenajes que se le rinden es ensordecedor. A los celebrados en el Parlamento el 5 de julio día de su nacimiento se suma ahora un carrusel de tributos: empezó el PSOE el sábado con un acto en solitario, ayer siguieron el PP, con una ofrenda floral matutina en el Parlamento, e IU, con otra ofrenda, también por la mañana, pero en el kilómetro 4 de la carretera de Carmona, donde fue fusilado; la Fundación Blas Infante celebró el suyo por la tarde, en el kilómetro 4, a la misma hora en que comenzaba en la plaza Jáuregui, donde estuvo preso, el acto en su memoria convocado por organizaciones izquierdistas...

Es el hombre más homenajeado de Andalucía, no el más conocido. 'Sólo se estudia cómo lo mataron. El desconocimiento sobre él es brutal', afirma Antonio Manuel Rodríguez, coautor, junto a Manuel Pimentel, de Andalucía, teoría y fundamento político, una síntesis de las ideas de Infante a través de sus propios textos. Sus coqueteos con el anarquismo y las ideas colectivistas, evidentes como subraya el historiador Manuel Medina Casado en La dictadura pedagógica y en El ideal andaluz, suelen ser obviadas en el discurso oficial, como también la estrecha ligazón cultural que reivindicaba entre Andalucía y el mundo musulmán. El carácter cultural, más que esencialista, de su reivindicación nacional sirve para espantar cualquier tentación de ligar su pensamiento con el independentismo.

Joaquín Recio, coordinador de la editorial Atrapasueños, la primera en publicar un libro sobre la represión en Casares, censura la poda de la 'radicalidad' del pensamiento de Infante, simplificado en un vaga reivindicación de la autonomía y una preocupación por la suerte de los desheredados compatible con el ideario de los grandes partidos. 'Es como una cómoda con varios cajones. Cada uno abre uno y tiene un Blas Infante a su medida', afirma Antonio Manuel. Si recientemente PSOE e IU presentaban en un acto público a Blas Infante como un 'indignado', ayer Javier Arenas (PP) afirmaba que 'si viviera, la destrucción de empresas sería su tragedia'.

Tampoco en la propia familia de Infante hay consenso sobre cómo abordar hoy su figura. La Fundación Blas Infante, mimada por la Junta, tiene como presidenta a María de los Ángeles Infante, hija del notario. Una mujer inteligente y vivaz, capaz de estremecer con su relato sobre su padre, pero que ciertamente encarna posiciones cómodas para las instituciones. Por ejemplo, no apoya la anulación de la sentencia de muerte dictada en 1940, post mortem, que Naranjo sí solicita ante el Supremo.

El Parlamento aprobó en 2007 una resolución que instaba a la Junta tramitar la anulación de la sentencia a Infante en el Tribunal Supremo. Desde entonces no ha habido noticia. El presidente, José Antonio Griñán, considera que el tema está agotado porque la Ley de Memoria Histórica deslegitima los tribunales franquistas.