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Un edil falangista defenderá a tiros la estatua de Carrero

Santoña se ha convertido en un lugar de 'peregrinación' de los franquistas

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Falangistas de distintas partes del país se reunieron ayer delante del monumento de Carrero Blanco en Santoña. El anfitrión fue Leoncio Calle Pila, único concejal del falangismo “tradicional” en España. En su casa, junto a la camisa azul, guarda una escopeta de cinco tiros, con la que ha prometido defender la estatua al ex presidente franquista, amenazado por la Ley de Memoria Histórica. Si alguien intenta quitarlo o cambiarle su significado, tal como propone el PSOE, el edil ha advertido que habrá disparos.

Es un  sábado cualquiera y el reloj marca las once de la mañana. Una fina llovizna cae sobre Santoña, un pueblo cántabro de 12.000 habitantes. El concejal Leoncio Calle y su camarada Valeriano Pérez Sánchez, líder de la sección local del Movimiento Falangista de España (MFE), caminan alrededor de la estatua levantada en homenaje a otro santoñés: el almirante Luis Carrero Blanco, “hijo predilecto de este pueblo”, un título asignado por las autoridades locales en 1967 y que hasta ahora nadie se ha atrevido a modificar. 


Ambos falangistas admiten que el futuro de este monumento está en peligro debido a la Ley de la Memoria Histórica, a punto de publicarse en el BOE y en la que se ordena eliminar los vestigios del franquismo. Si bien la alcaldesa Puerto Gallego (PSOE) ha asegurado a la prensa local que no lo quitará de su actual emplazamiento, la primera edil se ha mostrado partidaria de dotarle de un nuevo simbolismo, para lo que contaría con los votos suficientes en el Consistorio. “No se lo vamos a consentir, ni eso ni ninguna otra mariconada”, responde Leoncio Calle. 

El concejal falangista se emociona cada vez que recuerda la figura de Carrero Blanco, a quien conoció a bordo del yate Azor, la primera embarcación de Francisco Franco. El ahora edil realizó allí buena parte del servicio militar y llegó a servirle copas al dictador y a su delfín, asesinado hace 34 años por la banda terrorista ETA. De hecho, Calle, que ocupaba una banca de edil cuando el coche de Carrero voló por los aires, fue uno de los cargos públicos santoñeses que poco después de aquel atentado acudieron a Madrid para pedir que se levantara un monumento al hasta entonces presidente del Gobierno.

Encargo a Juan de Ávalos

La obra fue encargada al escultor Juan de Ávalos, autor de las efigies del Valle de los Caídos. Sin embargo, este monolito de 20 metros de altura nunca fue oficialmente inaugurado. Por este motivo, el año pasado los falangistas locales le reclamaron al Gobierno socialista que impulsara su inauguración formal. “Desde las instituciones democráticas resulta incompatible homenajear a representantes del régimen preconstitucional porque así lo impone el debido respeto a los principios y valores que proclama la Constitución de 1978”, alegó el Ejecutivo. 

Los miembros de este partido en Santoña sostienen que el monumento al dirigente franquista no tiene connotaciones políticas, sino que se trata de un gesto de “reconocimiento” a uno de los “marinos ilustres” nacidos en este pueblo y a quien, según sostienen, los santoñeses le deben más de un favor: Calle asegura que una llamada telefónica a Carrero bastaba para que muchos vecinos suyos entrasen como “enchufados” en la Administración. “Y no sólo eso. Cuando había casas de la obra social de la Falange, poco más que ponían la camisa azul en la solicitud, y ahora no quieren saber nada”, lamenta el concejal.

A pesar de tales “desagradecimientos”, en las últimas elecciones municipales este partido obtuvo 479 votos que devolvieron a Leoncio Calle el cargo de concejal que había perdido en la anterior legislatura. “Por 14 votos no sacamos otro más”, lamentan.

De esa manera, Santoña se convirtió en el único pueblo de España con un edil que se declara abiertamente franquista. En el malagueño pueblo de Ardales, Falange Auténtica (FA) obtuvo dos representantes que entregaron la alcaldía a Izquierda Unida. “Se han unido a los comunistas. Ellos no son de los nuestros”, remarcan en Santoña. De hecho, FA mantuvo históricamente una férrea oposición al franquismo y defiende postulados cercanos a la izquierda. Por ello, el santoñés Leoncio Calle no duda en autodefinirse como el único concejal “legítimo” del falangismo español.

'Que vengan de día'

En ese contexto, el MFE aprovechará sus fuerzas en el pueblo cántabro para evitar cualquier modificación en torno al monumento a Carrero. “Si quieren tirarlo, primero tendrán que matarme”, advierte el edil. Mientras, su compañero Valeriano Pérez Sánchez destaca que los falangistas santoñeses intentarán “por todos los medios que aquí nadie toque nada, ni el actual Gobierno del PSOE ni ningún otro”.

El edil Leoncio Calle asegura que “no hay cojones” para derribar el monumento de exaltación a Franco. Y en caso de que los haya, reclama que “no lo derriben por la noche, a escondidas de la gente. Que vengan y lo hagan de día”.

Sostiene que el monumento “se quedará donde está y como está” y advierte que los que intenten modificarlo o quitarlo de su ubicación actual “se llevarán mil hostias”. “Y si hace falta, habrá tiros”, añade irritado.
De hecho, asegura que en su casa tiene “una escopeta de cinco tiros”, aunque “si se necesitan armas, ya se harían las gestiones”. A su lado, el presidente falangista local asiente con la cabeza y asegura que podrían conseguir pistolas con relativa facilidad. “Enseguida te haces con un arma”, apostilla.

D. A.
A favor // Puerto Gallego, alcaldesa socialista de Santoña, ha preferido no realizar declaraciones sobre la polémica creada en torno al futuro del monumento al almirante Luis Carrero Blanco. Sin embargo, en anteriores ocasiones ha reiterado que el Ayuntamiento no retirará la estatua, aunque se muestra partidaria de dotarle de otro significado. “Cuanto menos recuerde a la Guerra Civil y a la matanza entre unos y otros, mejor. Tenemos que reconciliarnos y vivir en paz”.

En contra // Con matices, el Partido Popular y el Partido Regionalista de Cantabria, que cuentan con seis y un concejal respectivamente, tampoco están a favor del derribo del monumento. Los populares piden “mirar al futuro” y critican el contenido de la ley que obliga a retirar estos símbolos, mientras que el edil regionalista Marcelino Valle plantea “reconducir” el significado del monolito sin generar divisiones entre los vecinos.

 

Santoña // A Carrero Blanco le quedan ya muy pocos paisanos incondicionales en su pueblo natal, en Santoña. Son coetáneos suyos, gentes de 60, 70 u 80 años que lucen canas y portan banderas franquistas con orgullo, más ahora que en el 34 aniversario de su muerte tanto se polemiza sobre si quitar la estatua levantada en su honor. “Que me digan el día de su derribo, que vengo con la escopeta”. El edil Leoncio Calle no se cansa de lanzar este aviso. Ayer, la repitió a los pies de su venerada escultura, nada más concluir el homenaje convocado por Falange en recuerdo de Carrero. Las campanas habían tocado a misa poco antes del mediodía. El rezo por el almirante no podía faltar el día de su recuerdo.

Las plegarias se escuchaban en el interior de la iglesia. Fuera, una gélida mañana. El final de la misa precedió a una procesión con dos banderas de franquistas y una de Falange. Y a la vista de la concurrencia, tampoco gustan mucho en Santoña. Apenas 50 personas marcharon tras las enseñas con paso cansino para cubrir los escasos 300 metros que separan la iglesia de la estatua. Entre ellos, viejos conocidos del Movimiento, como Pepe Saéz Carrasco, Godofredo. En los discursos, vivas a Cristo Rey, a Carrero, a Franco y a su legado. Lo mejor es que apenas había jóvenes para recogerlo.