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El embajador de Venezuela dice que no hay "sintonía con ETA"

El representante de Chávez inicia hoy una visita a Euskadi en la que se reunirá con los máximos dirigentes del PNV, Aralar y Ezker Batua

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El embajador de Venezuela en España, Isaías Rodríguez, ha asegurado que no existe 'ninguna sintonía' entre el Gobierno de su país y ETA, y cree que se ha tratado de 'descalificar' al presidente, Hugo Chávez.

Además, considera que no hay miembros de ETA que se hayan entrenado en el país venezolano, o por lo menos, no tenían constancia de que 'eso se estuviera haciendo', pero ha subrayado que, si es cierto, se establecerán responsabilidades tras la investigación.

En una entrevista concedida a Radio Euskadi, recogida por Europa Press, Rodríguez ha afirmado que su país no tienen 'ninguna' sintonía con ETA y ha señalado que algunos medios de comunicación han tratado de situarles en 'una situación difícil' con el fin de descalificar al Gobierno de Venezuela y 'desinformar' sobre sus políticas.

A su juicio, 'de alguna manera, se ha tratado de minar las bases' del presidente venezolano, Hugo Chávez. Este sentido, ha apuntado, que no sólo se ha tratado de 'acuñar alguna frase descalificatoria, sino de desarrollar todo un proceso de desgaste que pueda dar resultado'. 'Hasta ahora no ha tenido resultado', ha señalado, para recordar que acaban de ganar 'exitosamente' las elecciones parlamentarias.

El embajador ha opinado también que el presunto etarra Arturo Cubillas, que tiene también la nacionalidad venezolana, no será extraditado a España porque la Constitución del país americano establece que los nacionales 'no se extraditan'. 'Esto no quiere decir que habrá impunidad porque se puede abrir una investigación en la propia Venezuela y si hay pruebas contundentes, habrá una condena con toda seguridad. Si tiene responsabilidad penal, pagará por ello en Venezuela', ha asegurado.

Rodríguez Díaz, quien se encuentra de visita en Euskadi esta semana, también se ha referido a las manifestaciones que realizó el pasado 5 de octubre cuando expresó sus dudas de que los presuntos etarras Javier Atristain y Juan Carlos Besance Zugasti hubieran declarado de forma 'totalmente voluntaria' que habían sido entrenados en su país.

Tras resaltar que 'confía' en la Administración de Justicia española 'hasta el punto de negar la posibilidad de tortura, violencia o cualquier tipo de irregularidad que fuerce una declaración', ha explicado que en aquel momento hizo unas conjeturas sobre el valor de una confesión, que 'no es pleno, sino que a veces tiene un valor matizado'.