Publicado: 25.09.2011 12:30 |Actualizado: 25.09.2011 12:30

La escuela pública pasa por su momento más frágil en España

Una década después de que se completaran las transferencias en Educación, la igualdad de oportunidades ha decaído

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El sistema educativo público en España corre el riesgo de involucionar hasta llegar a un punto de debate cercano al que ha convertido las calles de Santiago de Chile en una batalla campal estudiantil desde hace cuatro meses. "No creemos en monopolizar por parte del Estado la educación del país, porque eso, a la larga, es un atentado no sólo a la calidad, es un atentado a la libertad y es un atentado a la equidad de la educación", argumenta el presidente de Chile, Sebastián Piñera, para defender el pago durante la educación básica. "Si la educación es obligatoria y gratuita en una fase, a lo mejor no tiene que ser obligatoria y gratuita en todas las demás fases", defiende la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.

En 2010, se cumplieron diez años desde que las últimas comunidades autónomas asumieron las competencias de Educación. En una década, el esquema socialdemócrata ideado por el Gobierno socialista saliente de las elecciones de 1982 es irreconocible para los que lo crearon. El PSOE ideó un sistema público que se apoyaba de manera subsidiaria en la escuela concertada sostenida con fondos públicos para universalizar la enseñanza básica gratuita. El desarrollo que el PP ha hecho, sobre todo en el País Valencià y Madrid, al respecto del decreto de conciertos, ha minado poco a poco el principio de igualdad de oportunidades.

Aguirre sugirió esta semana limitar la gratuidad de la educación

"El ejemplo extremo de la diferenciación en la concepción de este tipo de conciertos es Madrid, donde están marcados ideológicamente", explica el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Santiago de Compostela, Luis Caramés. El Gobierno de Esperanza Aguirre ha llegado incluso a concertar colegios del Opus Dei hasta llegara una presencia en la escuela concertada y privada del 45,8% del alumnado. Sin embargo, estos centros privados pagados con los impuestos de todos los contribuyentes sólo educan al 17,8% del alumnado inmigrante.

La media española de escolarización de extranjeros en la escuela concertada en España es del 14,1%. El resto, están en la pública. Este dato refleja que el papel de la escuela pública ha pasado de prioritario a asistencial sin que el Ministerio de Educación haya hecho nada por frenarlo. El Gobierno no ha conseguido evitar que los colegios concertados seleccionen a sus alumnos en una década en la que los estudiantes extranjeros generalmente de familias desfavorecidas han pasado de 141.916 en el curso 2000-2001 a 770.369 en el curso pasado.

Respecto a 2001, el gasto público ha aumentado en 22.672 millones

La selección de niños en la concertada ha impulsado una doble red de enseñanza sostenida con fondos públicos que avanza a doble velocidad. Las clases medias han huido de la red pública hacia la concertada. "El principio básico de la estrategia del PP es el miedo. Crea miedo y tendrás el control. El deterioro de la escuela pública y el mensaje lanzado a los medios de que ese modelo no funciona obliga a los padres a entregar el control de sus hijos", sostiene el profesor de Educación de la Universidad de León, Enrique Díez.

El Gobierno trató de pactar con el PP la regulación de los conciertos educativos para evitar la discriminación en la matriculación. Pero el diálogo fue un fracaso. Entonces surgieron voces que exigieron al Ministerio de Educación un golpe sobre la mesa que recuperase el control en algunas comunidades autónomas. El departamento de Ángel Gabilondo trató de regular un decreto de conciertos, pero el adelanto electoral ha imposibilitado su aprobación.

Sin el sostén de una Administración central fuerte el presupuesto del Ministerio apenas supera los 3.000 millones de euros, las comunidades han tomado el control de unos recursos que en 2009 alcanzaron el máximo histórico con 52.211 millones de euros. Respecto a 2001, el incremento del gasto es de 22.672 millones. Atendiendo al reparto de ese dinero, es fácil apreciar dónde se han invertido: en personal. El 62,2% del gasto educativo en 2009 se fue a sueldos.

«Los conciertos deben atenerse a unas reglas», dice un economista

Algunos expertos, como el ex secretario de Estado de Universidades entre 2006 y 2008, Miguel Ángel Quintanilla, consideran lógico ese gasto en salarios. "La educación son edificios y personas. No se puede pensar que se puede hacer el mismo trabajo académico con la mitad personal", asume. "Si el aumento del gasto de personal se va en pagar jubilaciones anticipadas y aumento de remuneración de las plantillas, la reducción del gasto de salarios no es el problema de la calidad", se opone el sociólogo de Educación de la Universidad Complutense Mariano Fernández Enguita.

Quintanilla asegura que es "imposible aumentar la calidad de la enseñanza pública ahorrando personal. La estrategia de Esperanza Aguirre [los sindicatos calculan que Madrid dejará de contar este curso con 3.000 profesores] es la misma que pretende aplicar Piñera en Chile. Es decir, la educación pública no es rentable porque los ricos se pueden pagar una privada. Es el modelo liberal que implantó Ronald Reagan y que ya ha fracasado".

Un exresponsable de Universidades: «El modelo de Aguirre es el de Reagan»

Enguita cree que sin aumentar recursos ni profesores se puede aumentar la calidad. "Estoy de acuerdo en que el incremento de horas lectivas de un profesor no es adecuado. Cuanto más tiempo esté en el aula, peor, pero siempre que el resto del horario lo dedique a preparar clases, porque si va a estar en casa, no sirve de nada restar horas lectivas. El problema que hay en el sistema público en España es que nadie controla el trabajo de los profesores fuera de clase. Actualmente, el profesor es totalmente autónomo para gestionarse su horario", argumenta.

En la misma línea se sitúa el catedrático de Economía de la Universidad Carlos III, Juan José Dolado, que asegura que el problema de la educación en España no es la falta de profesores. Sin embar-go, como el resto de expertos consultados, asume que los conciertos "deben atenerse a unas reglas" y que la gratuidad de la enseñanza "no está en duda".