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España perderá 500.000 habitantes antes de 2021

En esta década, el INE calcula que se reducirá la natalidad y aumentarán las defunciones, debido al envejecimiento de la población. El número de emigrantes superará al de extranjeros que llegarán a trabaj

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Después de la llegada de cinco millones de inmigrantes desde 2000, España dará un vuelco esta década a la balanza demográfica: la emigración volverá a superar a la inmigración y, en los próximos diez años, la población en el país se reducirá en unas 500.000 personas, un 1,2%. La predicción es del Instituto Nacional de Estadística (INE), que calcula que en 2021 la población en España caerá hasta los 45,5 millones de habitantes, según el documento Proyección de la Población de España a Corto Plazo 2011-2021 que publicó ayer.

'Se trata de proyecciones basadas en los datos actuales, que cambiarán en función de la coyuntura económica y la permisividad política de los próximos años', advierte el profesor de Ecología Humana y Población de la Universidad Complutense de Madrid Benjamín García Sanz.

Además de la descompensación entre las entradas y las salidas del país, otros dos factores marcarán el final del ciclo demográfico creciente: la reducción del número de nacimientos y el aumento de las defunciones. El crecimiento vegetativo -el saldo que se obtiene tras cruzar estos dos indicadores- será negativo a partir de 2019. Desde el máximo del año 2008 (hubo 134.305 nacimientos más que defunciones), la caída será continua hasta 2020, cuando ya habrá cerca de 19.000 muertes más que partos.

¿A qué se debe este cambio de ciclo demográfico? El profesor de Económicas de la Universidad de Zaragoza y director del Centro de Estudios sobre la Despoblación y Desarrollo de Áreas Rurales, Luis Antonio Sáez, señala la sequía de llegada de inmigrantes de los dos últimos años como un factor clave a la hora de realizar la predicción.

En diez años, nacerán apenas 8,69 hijos por cada 1.000 habitantes Y advierte de que las llegadas de trabajadores extranjeros va siempre condicionada a la situación económica, por lo que la tendencia es tan impredecible como tratar de adivinar hacia dónde se inclinará la estadística del paro en el futuro, analiza Sáez.

De mejorar la coyuntura económica, la llegada de más inmigrantes rejuvenecería la pirámide poblacional y aumentaría la natalidad, de forma similar a como lo hizo la primera década del siglo. Con la situación actual, el INE arroja la siguiente proyección: de los 11,37 hijos por cada 1.000 habitantes que hubo en 2008, se pasará a 8,69 en 2020.

En este sentido, el profesor Benjamín García Sanz apunta la importancia que tendrán las políticas que desarrolle el Gobierno. Y pone a Suecia como ejemplo a seguir: 'Está creciendo porque el Gobierno ha apoyado a la mujer, para que pueda trabajar a tiempo parcial y cuidar de sus hijos al mismo tiempo'. El índice que apenas variará será el de las defunciones, más previsible y que aumentará de los 8,23 fallecidos por cada 1.000 habitantes de 2010 a 9,1 en 2020.

Tanto en los nacimientos como en las defunciones, Sáez recuerda el impacto que tiene, en la actualidad, el fenómeno del baby boom de la década de 1970 -las estadísticas cambian sustancialmente, según va envejeciendo este colectivo- y la posterior incorporación de la mujer al mundo laboral, que redujo la natalidad. Una vez que la generación que nació antes del baby boom ha pasado su etapa de mayor fertilidad, las generaciones posteriores (las que en la actualidad tienen entre 25 y 35 años) no son capaces de mantener tasas de natalidad similares a las que se marcaron los años anteriores, porque están integradas por miles de personas menos.

Los inmigrantes volverán si repunta la economía, explica un experto Otra generación importante para los sociólogos y los demógrafos es la de quienes nacieron en los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil. Esta es mucho más numerosa que las anteriores promociones. Ahora, ronda los 70 años y, en el futuro, su llegada a los tramos de edad de mayor riesgo aumentará la tasa de defunciones.

Por comunidades autónomas, el noroeste peninsular es el que sufrirá un mayor descenso de población, por el envejecimiento de su población y el abandono de las zonas rurales. Destacan Castilla y León (-4,1%), Asturias (-3,6%)y Galicia (-3,2%).

Catalunya (-7,1%), Euskadi (-5,5%) y País Valencià (-2,3%) también reducirán su población, pero sus casos no estarán vinculados a las defunciones, sino al retorno de decenas de miles de inmigrantes. La vuelta de trabajadores extranjeros (ecuatorianos, rumanos y marroquíes, en su mayoría) por la falta de trabajo sólo se frenará, aseguran los expertos, con un repunte de la economía y el empleo.