Publicado: 09.04.2015 21:15 |Actualizado: 09.04.2015 23:14

El espeleólogo superviviente acusa a la Gendarmería marroquí de "asesinato"

Juan Bolívar denuncia que el rescate fue "una chapuza" y que los gendarmes no contaban con el material adecuado. Les culpa de la muerte de su compañero José Antonio Martínez, que será sometido a una segunda autopsia en Granada

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El policía nacional y espeleólogo Juan Bolívar Bueno. - EFE

El policía nacional y espeleólogo Juan Bolívar Bueno. - EFE

GRANADA.- El policía nacional y espeleólogo Juan Bolívar Bueno, que llegó a España tras sobrevivir al accidente de Marruecos en el que murieron dos compañeros de expedición, ha acusado este viernes a la Gendarmería marroquí de cometer un "asesinato" en el rescate de José Antonio Martínez.  Bolívar ha relatado que Martínez murió después de que cayera a una cascada durante las operaciones de rescate, que ha calificado de "chapuza".

Acompañado por su padre y por miembros de Club de Espeleología Lliberis, Bolívar ha detallado en rueda de prensa los seis días que transcurrieron desde que se despeñaron por un barranco por causas a las que no encuentra explicación hasta que fueron rescatados.

De este grupo formaban parte el abogado Gustavo Virués y el también policía nacional José Antonio Martínez, fallecidos en el accidente. El primero en despeñarse fue Virués, que murió en el impacto, mientras Martínez quedó colgado a varios metros del suelo y con heridas.

"Cinco días después acudieron dos gendarmes con cuerdas a rescatarnos. Me dijeron que no tenían maquinaria y que todo sería a pulso. La camilla en la que pretendía rescatar a Martínez cayó al río con riesgo de que se ahogara. Al día siguiente, tras una noche en el agua falleció", ha explicado Bolívar, muy emocionado durante toda la comparecencia.

Bolívar ha contado que de la expedición formaban parte seis personas, acompañadas de un guía local y que una vez en el barranco se dividieron en dos grupos de tres, "y nos despedimos hasta dentro de tres días", ha proseguido. "Nosotros tres caminamos juntos, tranquilos, durante muchas horas. No éramos un grupo que va de excursión, llevábamos todo punto por punto, dossier, un plano topográfico, que nos decía que a 500 metros que nos quedaban habría una cascada y a cinco metros un atajo", ha agregado Bolivar.



Una vez superada la cascada y hallada la pared, Gustavo Virués fue el primero en comenzar la escalada. Martínez desde abajo comenzó a darle la cuerda y él quedó abajo recogiendo el material de las mochilas. Bolívar añadió que con el ruido de la cascada no se oía bien y que Martínez subió un poco para ver como iba Virués, si estaba todo bien, etcétera, y que después los vio hablando.

 

"En un momento dado, que miras para abajo y te despistas, miras para arriba y ves a los dos cayendo. Ese momento es una película, no piensas que sea la realidad", ha continuado Bolívar, rompiendo a llorar. Virues falleció a consecuencia del impacto. "No tenía movimiento. Los ojos, blancos. Estaba muerto", ha dicho Bolívar, que vio que no podía hacer nada por él; y fue hacia Martínez, que estaba herido, le ayudó a desprenderse del arnés y lo bajó.

"Le hice una especie de iglú en la nieve con toda la ropa que encontré, incluida la de Gustavo, ya que desgraciadamente a él no le hacia falta, y cubrí a José Antonio", ha comentado Bolívar, que ha incidido en que los siguientes días Martínez se recuperó y él todos los días le llevaba comida y agua. Mandó mensajes "a todo el mundo", según ha señalado, esa misma noche. Así aguantaron seis días.

Un día escucharon voces y eran dos personas con cuerdas, que identificó como miembros de la Gendarmería marroquí, que venían a rescatarlos. Con una camilla procedieron a sacar a Martínez, pero de un tirón de las cuerdas, cayó a la catarata. Llegó la noche y José Antonio "seguía en el agua", y Bolívar no podía hacer nada, mientras escuchaba a su compañero: "Me ahogo, me ahogo". Lo dio entonces "por perdido", y la Gendarmería desapareció de allí, y a las dos horas aproximadamente llegaron los efectivos de Protección Civil de Marruecos, pero su compañero, el que se había mantenido vivo esos días, al que había alimentado y cuidado, ya había muerto.

Protección Civil le dijo entonces que la forma más rápida de salir de allí era "por un camino de cabras", y tuvo que caminar por él cuatro horas hasta llegar a un poblado, donde ya sí lo atendieron y lo llevaron en camilla.

Bolívar ha explicado que ahora siente "rabia" e "impotencia". "No podía hacer nada, ver cómo alguien se supone que viene a salvarte y hace esa chapuza te da mucha rabia", ha mantenido el único superviviente, que ha criticado que intentaran tirar "a pulso" de la camilla donde se encontraba su compañero, sin ningún tipo de otra ayuda, cuando eran "ochenta kilos" de peso muerto durante 300 metros.

Segunda autopsia

Según ha indicado, "hubiera dado igual" que lo hubieran rescatado antes aunque de la misma forma: "José Antonio hubiera muerto igual", ha considerado Bolívar, que ha lamentado que llevara varios días hablando con su amigo de que volverían a España a ver a sus familias y le perdiera de vista "cinco minutos" y por ello falleciera.

El accidente se produjo en el barranco de Wandrass, en el Alto Atlas marroquí. Los restos de José Antonio Martínez llegarán esta noche a Granada y los de Gustavo Virués a Chiclana, en la provincia de Cádiz.

El Instituto de Medicina Legal de Granada practicará este viernes una segunda autopsia al cadáver de Martínez después de que así lo haya autorizado el juez de Instrucción 7 de la ciudad andaluza a petición de la familia.

El gobierno de Marruecos, en cumplimiento de su legislación, exigió que se realizase una autopsia a los dos cadáveres, que tuvo lugar ayer en la morgue municipal de Marrakech, la ciudad más cercana a Uarzazate con instalaciones adecuadas.