Publicado: 16.02.2016 23:41 |Actualizado: 16.02.2016 23:41

Así intentó estafar el pequeño Nicolás al presidente de Alsa, al alcalde de Ribadeo y a la Casa Real, entre otros

Ayudado del cabo de la Policía Municipal del Ayuntamiento de Madrid, Jorge González Hormigos, Francisco Nicolás hizo teatro para intentar estafar a Jorge Cosmen, valiéndose del secretario de las infantas, Carlos García Revenga, y de documentos falsos

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El 'pequeño Nicolás' declara este lunes ante la Justicia.- EP

El 'pequeño Nicolás' en una imagen de archivo.- EP

@patricialopezl

MADRID.- Todo buen estafador sabe que lo primero que hay que hacer para timar es crear un escenario con apariencia de realidad. Se necesitan cómplices y también contactos, y si estos pertenecen a organismos e instituciones públicas aún mejor. Esas son las conclusiones que se extraen del informe de la comisión judicial del caso del pequeño Nicolás y que a lo largo de esta semana explicarán los distintos testigos que van a pasar esta semana y la que viene por el juzgado de instrucción número 2.

Por esta pieza separada de la Operación Nicolay, Francisco Nicolás Gómez Iglesias y su compinche, según los investigadores, el cabo Jorge González Hormigos de la Policía Municipal del Ayuntamiento de Madrid, se pueden enfrentar a los delitos de estafa, usurpación de funciones públicas, malversación, falsificación de documentos. Tras las declaraciones de los testigos que se inician hoy, Francisco Nicolás tendrá que verse ante el juez el viernes de la próxima semana y el caso será enviado a la Audiencia Provincial para ser juzgado.



Sin embargo, el caso no está acabado. Todavía quedan por investigarse la pieza separada que afecta al empresario y ex presidente de la CEIM, Arturo Fernández; su relación con el financiero Javier de la Rosa, con el sindicato ultraderechista Manos Limpias o la revelación de secretos efectuada, presuntamente, por mandos de la Policía Nacional.

La gran estafa

Los primeros en pasar ante el juez Arturo Zamarriego serán el jefe de la Policía Municipal y el dueño del restaurante del Club Náutico de Ribadeo, quienes explicaran como el 14 de agosto de 2014 Francisco Nicolás Gómez Iglesias aparcó cuatro vehículos con sus respectivos conductores en el municipio gallego para reunirse con el presidente de Alsa, Jorge Cosmen. Junto a él debía haber estado el rey Felipe VI, que finalmente no había podido asistir. El motivo era tratar la liberalización del sector ferroviario, para lo que Francisco Nicolás fabricó informes falsos con el logotipo del CNI para ser aún más convincente.

El rey Felipe VI estuvo a punto de participar en uno de sus engaños

Los coches alquilados a la empresa Cabify tenían luminosos propios de los equipos de seguridad y carteles que les identificaban como vehículos del Ministerio del Interior y la Vicepresidencia del Gobierno. Los conductores sabían que no eran una comitiva de la Casa Real, aunque después de que el cabo Hormigos les suministrara las sirenas y el material necesario para el disfraz y que había adquirido del Ayuntamiento de Madrid, todos callaron.

Dos de los conductores que iban en la comitiva, además del policía municipal, eran conscientes de que todo era una farsa. Pero otros se lo creyeron tras la actuación de Hormigos. A fin de cuentas, poco antes habían visto reunido al pequeño Nicolás con el secretario de las infantas, Carlos García Revenga, con quien durante un tiempo mantuvo una activa relación. El informe de la Comisión Judicial revela incluso una conversación a tres bandas con Nicolás como eje para celebrar una comida entre Jorge Cosme y Carlos García Revenga antes del viaje a Ribadeo.

Sin embargo, el cabo Hormigos sí era plenamente consciente de que todo era una farsa. Dos días antes le había solicitado por mensaje a Gómez Iglesias “sus honorarios” y los de otro policía municipal o no participaría en el viaje.

Los preparativos

Hormigos también fue partícipe de los preparativos del viaje. Nicolás llamó al Ayuntamiento de Ribadeo y presentó al cabo como su jefe de Seguridad. A partir de ahí éste siguió desempeñando esa función, consiguiendo que la Policía del Ayuntamiento de Ribadeo desplazara vehículos y un propio operativo de seguridad. Es decir, que hizo un uso indebido tanto de materiales del Ayuntamiento de Madrid como de los del municipio gallego. Por otro lado, Nicolás Gómez Iglesias consiguió engañar a los representantes del Club Naútico para que les dejaran aparcamiento para los cuatro vehículos.

Pero gran parte de los preparativos se centraron en conocer a la supuesta víctima, Jorge Cosme, el presidente de Alsa. Según los documentos hallados en el registro efectuado tras la detención, en su ordenador estaba el “Informe Cosmen Comen”, “Jorge Cosmen”, “Cosmen 1”, “Cosmen 2“, “Cosmen 3”. También habían sido impresos y contenían “anotaciones manuscritas referidas al empresario Jorge Cosmen, a su familia, a su empresa y a personalidades de este país con influencia y capacidad sobre los intereses del presidente de ALSA”.

Al mismo tiempo se recogen en los días previos al viaje a Ribadeo dos ingresos en las cuentas de Nicolás, “uno de tres mil euros y otro de mil cien euros, siendo estos dos movimientos casi los dos únicos ingresos que tuvo Francisco Nicolás en todo el año 2014”. Dinero del que se sirvió para montar la comitiva.

Por este motivo la comisión judicial estima, que la reunión con el presidente de ALSA se llevó “a cabo con la intencionalidad de la obtención de algún tipo económico, ya que, de lo contrario, no se podría entender el gran empeño y esfuerzo tanto en tiempo como en recursos económicos y humanos, que Francisco Nicolás puso en captar y llamar la atención del empresario, descartándose en toda índole un interés altruista o de interés nacional”.