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"Este es el camino de Santiago... Bernabéu"

La marcha de indignados que partió de Valencia toma fuerzas en Getafe a dos días de su llegada a la Puerta del Sol

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Un lunes 20 de junio una veintena de valencianos decidieron empezar a caminar hacia Madrid. Estaban indignados y sabían que muchos ciudadanos compartían su frustración, sus problemas y sus demandas. Conforme la Ruta Este avanzaba hacia la capital, en cada ciudad y cada pueblo, había gente que se sumaba a la marcha.

Ayer eran más de 120 personas las que llegaron a Getafe (Madrid) dentro de la denominada Ruta Este. Y no ha sido fácil. 'Al principio nadie sabía muy bien cómo hacer esto posible. Hubo que organizarlo todo: pensar cuánto peso podíamos llevar, la ruta, buscar un coche de apoyo...', recuerda José Antonio Fernández Cabello, JFK, como confiesa entre risas. 'Yo iba en la avanzadilla, hablando con los alcaldes y la Policía. Conseguíamos que nos dejaran el polideportivo para descansar y asearnos porque somos indignados, no indigentes', explica Cabello.

La Ruta Este salió con 22 indignados y hoy cuenta con 120 participantes

Todos los caminantes destacan el calor con que los acogían en las localidades por donde discurre la ruta. 'La entrada en los pueblos es una maravilla, es lo que da alas a la marcha', señala José Luis Cortés, el Meli, un jubilado de 62 años, el cocinero del grupo. 'Los vecinos se vuelcan con nosotros, las tiendas nos traen fruta, carne, lo que necesitemos', señala.

Marcos, de Villacañas (Toledo), también echa una mano en la cocina: 'Lo difícil es calcular la cantidad, cuánta comida tienes que hacer, porque no tenemos un censo de los caminantes y cada día somos más'. El Meli viene desde Valencia con su mujer, Rosalba, y su nieto, Alejandro, de 13 años. También les acompañaba su nieta pero se hizo un esguince y la mandaron de vuelta a Valencia. 'Es una oportunidad única en la vida. Avanzamos con mucha fuerza e ilusión. Estamos haciendo el camino de Santiago, del Santiago Bernabéu', explica el Meli.

'Otro mundo es posible, lo podemos conseguir', dice una caminante

Además de valencianos y manchegos, de distintas edades y situaciones, en la Ruta Este hay un chileno, un salvadoreño, dos ecuatorianos, seis colombianos y dos rumanos. También les acompañaban dos marroquíes, pero tuvieron que regresar porque se habían destrozado los pies.

Patricia Guardiola, podóloga, colaboró en el coche sanitario hace dos fines de semana. 'Tenían ampollas y tendinitis, algo normal cuando llevan 300 kilómetros andando', comenta. Ayer se unió a la marcha para la entrada en Madrid. 'Creo que otro mundo es posible y que lo podemos conseguir a base de pedir transparencia y cambios. Desde luego, en casa no vamos a conseguir nada', opina.

Teresa García despidió a la marcha en Valencia para regresar a su puesto de trabajo. Pidió unos días libres y se unió al grupo en Aranjuez. 'Independientemente de lo que se consiga, esto es histórico. Esto tiene que salir en los libros, como dicen los antiguos', asegura. Teresa comparte la ilusión y las ganas de trabajar del movimiento, 'el objetivo de una sociedad es cuidar los unos de los otros y el 15-M potencia ese aspecto, recupera la comunidad', se emociona.

El movimiento de los indignados ha tocado la fibra de los habitantes de los pueblos por los que han pasado, muchos de ellos angustiados por la situación económica que atraviesan. En las asambleas se ha llegado a instaurar en el orden del día una cadena de abrazos. 'Hay gente que se decide a hablar en la asamblea y se echa a llorar. Han perdido el trabajo y están destrozados. Sienten que nosotros podemos ayudarles', explica Cabello.

'El 15-M era necesario, era una energía, un sentimiento que ya no se podía aguantar en casa. Es una consecuencia de lo que está pasando. Lo raro es que no surgiera antes', expone Toni Carrión. Él es otro de los veteranos de la marcha y quiere denunciar la realidad a la que se enfrentan los de su generación. 'Es terrorífico que una persona tenga 50 años y esté excluida del mercado laboral. A mí me despidieron de Carrefour por imagen, querían gente joven', recuerda.

Los indignados esperan un gran recibimiento en la Puerta del Sol, donde llegarán mañana por la noche. Entrarán divididos en columnas y celebrarán una gran asamblea. El domingo por la tarde marcharán desde Atocha hasta Sol, el lugar donde empezó todo.