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Una Estrella para salvar al niño Antonio

Tras el caso de 2008, pionero en España, la sanidad pública andaluza vuelve a conseguir que nazca un bebé cuya sangre permitirá curar a su hermano enfermo

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'Su nombre lo lleva por eso, porque va a ser la estrella de su hermano', cuenta, aún en la cama de su habitación del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, Melania García, de 27 años. Tiene en sus brazos a su hija Estrella, nacida el sábado, a las 11.40 horas, con 3,480 kilogramos de peso. 'Tenía muchas ganas de que llegara; ella puede ayudar a que su hermano no sufra más', explica.

'La niña es muy bonica', disfruta a su lado, con su acento granadino, Antonio Fuillerat, el padre, de 28 años, que presume de su 'doble alegría'. La primera, la de cualquier padre que ve a una hija recién nacida con salud. La segunda la explica él mismo: 'Espero que con ella mi niño se ponga bien y podamos soltarlo en un parque tranquilamente, sin temer que se dé un porrazo, porque la enfermedad que tiene hace que con cualquier cosilla le salgan moratones'.

Las células del cordón de la niña servirán para tratar la aplasia del hermano

El hijo mayor de la pareja, el hermano mayor de Estrella, se llama Antonio, tiene 5 años y en 2009 se le diagnosticó aplasia medular con anemia congénita severa, una enfermedad hematológica que provoca la desaparición de las células encargadas de produccir la sangre en la médula ósea. 'Es un déficit en el funcionamiento de la médula, que no es capaz de producir glóbulos rojos, blancos ni plaquetas. El paciente no respondió al tratamiento inmunosupresor, por lo que recibe transfusiones cada vez más frecuentes, últimamente casi una vez por semana, una situación insostenible. Su única opción de curación es un trasplante', explica José Antonio Pérez Simón, jefe de la Unidad de Hematología del Virgen del Rocío.

Y ahí es donde aparece Estrella, la única opción de curación de su hermano. Tras serle diagnosticada la enfermedad a Antonio, el Hospital Virgen de las Nieves de Granada contactó con la Unidad de Genética, Reproducción y Medicina Fetal del Virgen del Rocío, responsable en 2008 de un hito en la medicina española: la curación de Andrés, que sufría una enfermedad medular que le impedía producir glóbulos rojos, gracias al trasplante de sangre del cordón umbilical de Javier, su hermano, seleccionado genéticamente. El objetivo ahora es repetir aquel éxito por segunda vez en el sistema público andaluz y, a la vez, por segunda vez en la sanidad pública española.

Cuando el caso llegó al Virgen del Rocío, en la familia de Antonio no había ningún donante compatible con él. Tampoco lo hay en el Registro Oficial de Donantes de Médula Ósea en España, que gestiona la Fundación Carreras. La única solución posible era recurrir al diagnóstico genético preimplantatorio, consistente en realizar un análisis a embriones obtenidos por fecundación in vitro para seleccionar uno y transferir al útero aquel con el perfil genético deseado. El objetivo en este caso era lograr un hermano para Antonio con un perfil de histocompatibilidad idéntico, de forma que las células de su cordón umbilical puedan servir para curar la enfermedad medular.

'Estrella puede ayudar a que su hermano no sufra', dice su madre

'En un futuro queríamos tener otro hijo, pero qué mejor momento que este, sabiendo que le va a dar la vida a su hermano', explica la madre, que reside en un pueblo cerca de Granada, Churriana de la Vega, con Antonio, cocinero.

La Ley de Reproducción Asistida de 2006 establece que el diagnóstico preimplantacional con fines terapéuticos para terceros requiere la autorización no sólo de la autoridad autonómica (en este caso la Junta), sino de la Comisión de Reproducción Asistida, un órgano asesor del Sistema Nacional de Salud que evalúa caso a caso los aspectos éticos y sanitarios. La comisión autorizó este tratamiento en el caso de Antonio. Ahí entró en acción la Unidad de Genética del Virgen del Rocío, dirigida por Guillermo Antiñolo. 'Los antígenos tenían que ser exactamente idénticos, y eso lo conseguimos', explica.

Colaboraron en el proceso genetistas, embriólogos y gine-cólogos. La técnica es compleja. Hay que efectuar una biopsia del preembrión cuando tiene de seis a ocho células. Las células extraídas se procesan para su análisis genético, que ha de ser rápido porque los preembriones se tienen que transferir al útero no más de dos días después de la biopsia. El análisis genético indica qué preembriones pueden ser transferidos, ya que no desarrollarán la enfermedad para la que existe riesgo.

La médula del pequeño no produce glóbulos rojos, blancos ni plaquetas

De los siete casos propuestos por la Consejería de Salud a la Comisión Nacional de Reproducción Asistida desde 2006, todos han sido autorizados, pero sólo han concluido con éxito dos. En el caso de Melania la implantación salió bien. El embarazo duró nueve meses. Estrella nació por cesárea, como su hermano. 'Recogimos el cordón, un cordón excelente', dice Antiñolo. La sangre está almacenada en el Banco andaluz de Cordón Umbilical, en Málaga. 'Ahora tenemos un donante que antes no teníamos', añade. Queda que Hematología realice con éxito el trasplante. El doctor Pérez Simón, jefe de la unidad, calcula que en un mes podría realizarse la intervención. El éxito de este tipo de trasplantes, dijo, supera el 70%. 'Si todo va como esperamos, la calidad de vida de Antonio será buena', afirma.

La consejera andaluza de Salud, María Jesús Montero, compareció ayer con los doctores Pérez Simón y Antiñolo para divulgar el logro médico. 'No es casualidad que el sistema sanitario público andaluz produzca hitos así, es fruto de una excelencia que pagan los ciudadanos con sus impuestos', dijo la consejera, que reivindicó un servicio que permite que 'una familia humilde' tenga las mismas opciones de un tratamiento como este que 'el hijo de un banquero'.

La Iglesia censura tratamientos como el que puede salvar la vida a Antonio. En 2008, con motivo del hito que supuso el caso de Andrés Mariscal, el niño curado gracias a su hermano Javier, seleccionado genéticamente, la Conferencia Episcopal emitió una nota, Curar a los enfermos, pero sin eliminar a nadie, en la que calificaba estas técnicas de 'prácticas horrendas' y decía que 'el nacimiento de una persona ha venido acompañado de la destrucción de otras, sus propios hermanos'. Ayer no hubo pronunciamiento oficial de los obispos sobre este caso. El tema de los reparos éticos ni siquiera tuvo excesivo protagonismo en la rueda de prensa. 'No son bebés-medicamento. Son niños deseados que vienen a su casa, y que permiten tratar y curar', dijo el doctor Antiñolo.