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ETA cede y pone en manos de Batasuna la gestión de su final

Ekin, el instrumento con el que la banda controlaba a la izquierda abertzale, anuncia que se disuelve. La banda emite un comunicado en el que garantiza que colaborará con la Comisión de Verificación Internacional

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La organización terrorista ETA asumió ayer públicamente que ha dejado de dirigir la izquierda abertzale. Ekin, el organismo que creó en 1999 para controlar con mano de hierro todas las organizaciones que integraban ese espectro político, anunció su 'autodisolución' en una comunicación verbal a Gara. A pesar de que la banda presenta la decisión como el resultado de un proceso de reflexión interna, lo cierto es que se trata de la consecuencia de su derrota en las asambleas de Batasuna, que avalaron las vías pacíficas, y de los continuos golpes policiales que han mostrado el abismo a la organización y a su comisariado político.

La Audiencia Nacional calificó en una sentencia a Ekin como 'el corazón' y 'las entrañas' de ETA, el auténtico aparato político de la banda. Antes del anuncio de ayer, las Fuerzas de Seguridad ya habían constatado su disolución y la toma de todo el poder por parte de la antigua Batasuna.Como adelantó Público el 26 de junio, los dirigentes de Batasuna han impulsado el relevo de las organizaciones que encarnaban a ETA en la izquierda abertzale, como Ekin o Askatasuna, por otras controladas por ellos, borrando por completo la huella de la banda y asegurándose su rechazo a la violencia.

La banda controlaba en el pasado a través de Ekin al resto de organizaciones

Ahora, con el artículo en Gara, ETA hace pública la cesión a Batasuna del liderazgo que ejerció durante cuatro décadas, pasando a ser una organización más de la izquierda abertzale, según fuentes antiterroristas. El carácter decisivo del anuncio radica en que la dirección de la banda lo hace a sabiendas de cuál es el futuro que le tienen reservado los dirigentes de Batasuna: el final como organización armada.

Por la tarde, a las pocas horas de comunicar el cierre de su oficina política, ETA anunciaba que colaborará con la comisión internacional destinada a verificar que su otra gran estructura, el aparato militar, cumple con el alto el fuego total decretado en enero. Ambos anuncios llegan una semana después de que el Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK, en sus siglas en euskera) anunciara su adhesión al Acuerdo de Gernika y, por tanto, al 'proceso democrático'. Resulta significativo, según las citadas fuentes, que ETA se pronuncie tres días después del Gudari Eguna (el día del soldado vasco, que se conmemoró el martes) con el anuncio de disolución de su aparato político, mostrando su disposición a que se demuestre que no se prepara para regresar a las armas y con la adhesión de sus gudaris presos a las vías pacíficas. Habitualmente, añaden, ETA utilizaba el Gudari Eguna para llamar a la 'lucha' y ensalzar la trayectoria violenta de sus militantes.

El rechazo de las bases y los golpes policiales propician la decisión de ETA

El anuncio de disolución de Ekin deja entrever el pulso soterrado que mantuvieron los líderes de la formación ilegalizada y los de la banda. Los miembros de Ekin que se pusieron en contacto con el diario de la izquierda abertzale admiten que su existencia queda 'obsoleta' en el nuevo escenario, cuidándose de no mencionar a ETA ni a la violencia en ningún momento. Su supuesta reflexión ha sido 'tranquila'. 'Tampoco ha tenido que atender en estos meses urgencias como las elecciones, por ejemplo', dejan caer a Batasuna. En otro punto, los portavoces de Ekin afirman: 'Ya no tiene sentido alguno entrar a repasar o valorar las discrepancias producidas en torno al cambio de estrategia de la izquierda abertzale y que han sido públicas y notorias'. Este periódico informó de cómo los comisarios políticos de Ekin llegaron a ser expulsados entre abucheos de las asambleas en las que intentaban imponer Mugarri, la ponencia de ETA a favor de seguir con la violencia, aprovechando que Arnaldo Otegi y sus colaboradores habían sido encarcelados en octubre de 2009.

¿Significa el fin de Ekin la antesala de un anuncio inmediato de disolución de ETA? El Gobierno cree que no. Según su análisis, la banda terrorista ha dejado de ser sujeto activo para convertirse en objeto pasivo de los planes de Batasuna, un activo 'político' en su estrategia, que Otegi y los suyos quieren manejar para adjudicarse el éxito del final de la violencia.

Los jefes etarras asumen el golpe de mando y el final de la violencia

Es por eso que el plan presentado el pasado jueves por el lehendakari, Patxi López, y el fin de Ekin aparecen como dos caras de la misma moneda. Se trata de 'ganar la paz, ahora que se ha derrotado a ETA', describen fuentes gubernamentales. Mientras Batasuna planea servirse de la existencia de ETA para arrogarse el éxito del final de la violencia, el lehendakari da un paso al frente para liderar ese proceso con su plan. Y lo hace en sintonía con el Gobierno central, que no se cansa de repetir que el actual escenario es fruto de la actuación del Estado de Derecho. '¿Habría actuado Batasuna como lo ha hecho en los dos últimos años si ETA fuera la de hace una década?', se preguntan las fuentes consultadas.