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ETA celebra un debate interno para fijar su estrategia tras el 9-M

La Policía detectó hace semanas un intenso cruce de mensajes entre dirigentes y presos

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ETA lleva semanas, tal vez meses, de asamblea. Los dirigentes de la organización terrorista han decidido testar la opinión del mayor número posibles de sus militantes, ya estén en la clandestinidad o encarcelados, para definir cuáles deben ser sus pasos tras el 9-M. Para ello, han decidido abrir un debate interno, prolongado en el tiempo por motivos de seguridad, que se está concretando en un intenso intercambio de mensajes y propuestas entre destacados reclusos etarras, y entre éstos y la cúpula oculta en Francia.

Así lo han confirmado a Público altos responsables de la lucha antiterrorista, que aseguran que han conocido su existencia gracias a algunos documentos incautados en las últimas semanas, así como por el contenido de conversaciones telefónicas interceptadas en el transcurso de las investigaciones abiertas.

El control de ‘Thierry'

Los expertos policiales destacan que la simple existencia de esta asamblea es síntoma de la marejada interna que en la actualidad existe en ETA y que afecta, sobre todo, a las cárceles. 'En algunos documentos de la banda que hemos interceptado llegan a reconocer que, tras romper la tregua, han perdido la iniciativa', apunta a este diario un mando policial. 'Muy cuestionados se tienen que estar viendo sus actuales dirigentes para abrir un proceso de estas características', añade otro.

No obstante, los expertos antiterrorista están convencidos de que la última palabra sobre la estrategia la tendrán los actuales integrantes de la cúpula de la organización terrorista, al frente de la cual se encuentra un duro, Francisco Javier López Peña, Thierry. Él fue quien, en plena tregua, desplazó de la dirección a José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, y acudió en persona a las últimas reuniones del proceso de paz con los emisarios del Gobierno.

Siempre según las fuentes policiales consultadas, Thierry -a quien éstas definen como 'un auténtico psicópata'- ha defendido desde la ruptura del alto el fuego la necesidad de abrir un largo periodo de violencia que incluya atentados con víctimas, como reflejan algunos documentos incautados por la Policía. No obstante, los expertos antiterrorista creen que la sucesión de detenciones y de atentados frustrados han debilitado su posición de fuerza y que el sector más posibilista de la banda puede intentar aprovechar el debate para moverle la silla.

Otras asambleas

El sistema empleado para debatir la futura estrategia no es nuevo en ETA. Ya lo utilizó a finales de 2005 y comienzos de 2006 para decidir si anunciaban la tregua. Entonces, el debate también duró meses ya que en él participaran tanto sus militantes presos en España y Francia como los refugiados en varios países hispanoamericanos, así como personas de su entorno social.

El objetivo entonces, como lo es ahora, al testar la opinión del mayor número de sus integrantes fue evitar escisiones en su seno ante una decisión de tal calado. De hecho, la supuesta lentitud del mismo sirvió entonces a Batasuna de pretexto ante sus interlocutores del PSE para justificar el retraso en el anuncio de la tregua, que se esperaba para finales de 2005 y que, finalmente, no llegó hasta marzo de 2006.

A finales de 2001 ETA también se enfrascó en otro debate de similares características, aunque entonces la decisión a tomar tenía un cariz totalmente distinto. En aquel momento, los dirigentes de la banda armada debatieron la propuesta de su sector más radicalizado que pretendía comenzar a atentar contra la Policía francesa. Finalmente, la dirección rechazó la propuesta.