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ETA marca distancias con la apuesta de Batasuna

La banda expone en una entrevista su desacuerdo sobre cuándo y por qué dejar la violencia. Dice que el pacto con EA no la compromete

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ETA expone en su entrevista en Gara, por primera vez públicamente, las diferencias que mantiene con Batasuna sobre un nuevo proceso de paz en Euskadi. La principal, el momento en que la banda debe anunciar que deja definitivamente la violencia que practica desde hace cincuenta años.

Los entrevistadores preguntan si los 'mínimos democráticos' que plantea ETA para llevar a cabo el proceso legalización de Batasuna, negociación política y cambios en materia penitenciaria deben materializarse antes o después del anuncio definitivo del alto el fuego. Y lo preguntan porque, según 'se puede extraer del debate' en la izquierda abertzale, esta quiere que ETA diga cuanto antes que deja la violencia. Los encapuchados niegan la mayor y contestan que sólo plantear ese dilema 'conduce inevitablemente al bloqueo, a que cada uno rehúya su propia responsabilidad'.

En ese sentido, advierten contra la tentación de de convertir el proceso de paz en 'una mera desactivación de la lucha armada', cuando ellos defienden que el proceso debe abordar 'las raíces políticas del conflicto'.

ETA se muestra más conciliadora con Batasuna cuando concede a los 'agentes políticos' el desarrollo de la negociación, aunque marcándoles como objetivos únicos la consecución de la autodeterminación y la territorialidad. Además, esas exigencias son el motivo del diálogo de sordos que la banda mantiene con el Gobierno, con el que dice no hay 'ningún tipo de acuerdo o compromiso'.

ETA habla de dos mesas y se reserva participar en una de ellas, la que aborde esa 'desactivación' militar, y las cuestiones de presos y huidos. Es decir, el esquema de Anoeta, que cita expresamente y que la organización terrorista decidió saltarse en el anterior proceso, imponiendo sus condiciones en la mesa política. El Gobierno se niega, de plano, a resucitar aquella negociación.

Gara, que viene alineándose con las tesis posibilistas, pregunta también a a ETA si 'hace suya' la ponencia Zutik Euskal Herria, que plasma el proceso que busca Batasuna y que fue apoyada mayoritariamente por sus bases. La respuesta de la banda es que comparte esos objetivos por la independencia, al tiempo que deja entrever la oposición que mostraron sus representantes de Ekin en las asambleas: 'ETA no la haría suya palabra por palabra, pero estamos de acuerdo con la apuesta política que se desprende'.

La banda considera que, en el plano estratégico, el acuerdo de Batasuna con EA tiene 'un valor modélico', pero a la pregunta de si dicho pacto 'ata de alguna manera' a la organización, la respuesta es contundente: 'Hoy por hoy, únicamente el compromiso con Euskal Herria y con los gudaris caídos en la lucha por la libertad ata a ETA'.

La entrevista también sirve para despejar dudas que ETA no aclaraba en sus dos anteriores comunicados sobre la tregua que sigue en estos momentos. Ni cese de la extorsión, ni de aprovisionamiento de armas y explosivos. O en palabras de los terroristas: 'ETA se reserva el derecho a defenderse en hipotéticos enfrentamientos, las habituales tareas de abastecimiento y las labores necesarias para mantener su estructura'.

Después de tachar de 'cruel y desalmada' la estrategia de acercar a los presos disidentes al País Vasco, los jefes de ETA se refieren a aquellos que se han desmarcado de la banda: 'Calificamos de muy grave que, a cambio de las ventajas personales ofrecidas por Rubalcaba, alimenten la política penitenciaria criminal del enemigo y ofrezcan la excusa para hostigar al resto de compañeros'.

La decisión a tomar respecto a los que buscan 'una salida personal' se la reserva al EPPK, el Colectivo de Presos cuyos responsables son nombrados por los mismos que conceden la entrevista.

Respecto a la figura de una eventual labor de verificación, ETA despacha su respuesta en dos frases: 'Creemos que es demasiado pronto para responder a preguntas de este tipo. Si llega el momento, entonces habrá que estudiar las opciones, aprendiendo de otras experiencias'.

Ante la insistencia de Gara y como si la petición de la Declaración de Bruselas para que dejen definitivamente la violencia no fuera con ellos, los terroristas dicen que los mediadores internacionales pueden dirigirse a los 'otros agentes' para desbloquear la situación actual.