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El etarra Jon Anza no sufrió golpes ni heridas de bala

La autopsia oficial apunta a un colapso como causa de su muerte

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El cuerpo del etarra Jon Anza no presenta golpes ni heridas de bala, según la autopsia practicada ayer por forenses de un hospital de Toulouse. Las autoridades francesas no permitieron, finalmente, la presencia de un médico de confianza de su familia, tal como esta había pedido. Ahora solicitará la realización de una segunda autopsia.

La fiscal del Tribunal de Baiona, Anne Kayanakis, informó por la tarde, en su segunda comparecencia pública en tres días, de los resultados preliminares de la exploración practicada a primera hora de la mañana al cadáver de Anza.

Francia no autorizó la presencia de un médico de la familia

Según su informe, el miembro de ETA murió de una parada o colapso 'polivisceral' neurológico, cardiaco y pulmonar motivado por su 'delicado estado de salud'. Hace dos años se le diagnosticó un tumor cerebral. Los resultados definitivos de la autopsia no se conocerán hasta la próxima semana. Kayanakis se mostró 'abierta' además a la práctica de nuevas pruebas forenses a petición de la familia.

La fiscal de Baiona señaló, en cualquier caso, que la autopsia descartaba la existencia de lesiones provocadas por agentes externos, ni en el cuerpo, ni en las extremidades ni en la cabeza. También apuntó que los médicos forenses no habían encontrado ninguna señal que permitiera pensar que el cuerpo de Anza hubiera podido estar fuera de la morgue en algún momento durante los diez meses transcurridos desde su muerte. Lo que sí puso en evidencia fue el mal estado de conservación en que se encontraba el cadáver. A su juicio, no ha sido la 'óptima'.

La fiscal anuncia que ahora dejará la investigación a un juez instructor

Aparte del resultado de la autopsia, la segunda novedad más relevante del día en el caso Anza fue la decisión adoptada por la propia fiscal gala de dejar la investigación en manos de un juez instructor, dado su 'grado de complejidad'. La familia de Anza llevaba meses pidiendo ese relevo al frente del caso, convencida de que un juez instructor iba a poder actuar con más libertad que la fiscalía para tratar de esclarecer su desaparición.

La fiscalía considera que aún quedan preguntas sin respuesta que deben aclararse, como qué le ocurrió a Anza entre el 18 de abril, cuando fue visto por última vez en la estación de tren de Baiona, y el 29 de abril, cuando fue encontrado en Toulouse en estado inconsciente y sin ninguna documentación. En el parte abierto tras su ingreso en el hospital, consta que Anza tenía 500 euros, mientras que las Fuerzas de Seguridad han apuntado estos meses que iba a entregar 300.000 a otros miembros de ETA. Según dijo la banda en un comunicado, esta cita no llegó a producirse.

El parte médico tampoco recogía que Anza llevaba consigo un billete de tren SNCF de ida y vuelta Baiona-Toulouse, fechados para el 18 de abril y el 20 de abril. Anne Kayanakis, que el pasado viernes admitió que 'manifiestamente, la investigación ha fallado', considera ahora también necesario aclarar por qué el cuerpo de Anza permaneció desde su muerte, el 11 de mayo, diez meses en una morgue de Toulouse sin que nadie lo reconociera.

Esta sucesión de hechos ha alimentado las sospechas en la izquierda abertzale sobre la supuesta implicación de 'policías españoles' en la de-saparición y muerte del etarra. Después de la manifestación del domingo en San Sebastián, ayer cerca de un centenar de personas acompañaron a la familia a Toulouse para exigir que un médico de confianza pudiera estar presente en la autopsia.

La autorización no llegó, y los concentrados trataron de acceder al centro sanitario donde iba a practicarse el examen forense. En ese momento se produjeron algunos enfrentamientos con agentes de la Gendarmería, que utilizaron perros y gases lacrimógenos para disolver a los manifestantes.

El Movimiento pro Amnistía no reconoció 'ninguna credibilidad' a la autopsia al no haber estado presente el médico de la familia.