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Exhibir fotos de etarras enaltece el terrorismo, según el Supremo

El Tribunal Supremo deja poco margen a partir de ahora a la absolución de quienes realicen esta práctica

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Exhibir fotografías de personas condenadas o encarceladas por terrorismo es constitutivo de un delito de terrorismo. El Tribunal Supremo deja poco margen a partir de ahora a la absolución de quienes realicen esta práctica, porque entiende que 'es la opción directa de quienes deciden de forma inequívoca ensalzar o alabar, a mayor honra y gloria', a terroristas.

El Alto Tribunal ha llegado a esta conclusión en una sentencia que paradójicamente confirma la absolución de los responsables de la Asociación Txori Barrote que en la Semana Grande de Bilbao de 2008 exhibió en su txozna (caseta ferial) un cartel con 95 fotografías de presos de ETA.

El Supremo confirma la absolución porque la Audiencia Nacional en su sentencia no identificó a los autores del delito de enaltecimiento, que habrían cometido únicamente los que decidieron colocar las fotografías y las instalaron.

También son responsables quienes incluyeron en la página web de la asociación la frase: 'Desde el momento que los represaliad@s polític@s vasc@s (sic) son una parte de este pueblo, entendemos que han de estar presentes también en las fiestas y por eso en nuestra konpartsa unimos jaia (fiesta) y reivindicación'.

El Alto Tribunal distingue entre apología y enaltecimiento del terrorismo, para lo que señala que exista este último delito basta la mera alabanza o justificación genérica del terrorismo.

Recuerda que la Constitución ampara cualquier opción política, incluida la independentista, pero advierte de que esta no debe confundirse con 'el exterminio del disidente' que pretende el terrorismo y que entre sus 'manifestaciones más claras' atribuye a los terroristas de ETA la condición de 'presos políticos'.

La sentencia cuenta con el voto discrepante del magistrado José Antonio Martín Pallín que entiende que los acusados no enaltecieron, porque las fotografías de la txozna iban acompañadas de una petición de amnistía, lo que supone admitir que todos los presos retratados son responsables de delitos.