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La exigencia de ETA por negociar bloquea una tregua

La banda insiste en pilotar un virtual proceso de paz. Batasuna da por cumplidos sus compromisos de activar el polo soberanista y la mediación internacional

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El emplazamiento que Batasuna ha hecho a ETA para que declare una tregua llega en el tramo final de una carrera que comenzó hace diez meses y en la que ambas organizaciones se disputan soterradamente el liderazgo de la izquierda abertzale. Durante este periodo, el partido ilegalizado ha avanzado en las condiciones fijadas por la banda en su última hoja de ruta, articulando una mediación internacional y alcanzando un acuerdo con Eusko Alkartasuna. Pero el obstáculo se presenta cuando la organización terrorista, como ya ocurrió en el anterior proceso de paz, se erige en garante de los acuerdos alcanzados y reclama una participación directa, incluso antes de declarar una tregua.

'Para que los pasos que se den en el proceso democrático sean respetados y las condiciones necesarias sean democráticas, es imprescindible que haya negociación y acuerdo entre la Organización y el Estado', recoge Mugarri, la ponencia de octubre de 2009 que ETA pretendió imponer, sin éxito, en el debate de las bases de Batasuna, y que luego ha refrendado con los dos comunicados de este año. El Gobierno, por su parte, repite que ese esquema ya no vale y que sólo cabe un abandono definitivo de la violencia para hablar de presos y huidos.

Las Fuerzas de Seguridad hablan de un 'parón técnico'

Según los informes elevados al Ejecutivo por los Servicios de Información, Batasuna y ETA chocan en los tiempos. Tanto Zutik Euskal Herria, el documento aprobado por Batasuna, como Mugarri, la ponencia de la banda, coinciden en que el 'proceso democrático' se desarrollará 'sin violencia, ni injerencias externas'. El desencuentro surge por el momento en el que debe arrancar ese nuevo escenario. Para la banda no se dará hasta que se cumplan sus exigencias y, por tanto, hasta entonces no habrá tregua. 'El logro del escenario democrático será resultado de una trayectoria. Ese escenario hay que lucharlo y construirlo. Va a ser necesario conseguir recursos políticos y sociales', dice la banda en su ponencia, al que tuvo acceso Público. A continuación, niega que el alto el fuego sea la condición para abrir la nueva fase: 'El escenario democrático no va a llegar de una decisión política concreta'.

Por otra parte, Batasuna ha respondido a la 'acumulación de fuerzas' independentistas que reclamaba ETA con el acuerdo alcanzado con EA y su oferta a de ampliación a otras formaciones como Aralar. Igualmente ha logrado, a través del mediador surafricano Brian Currin, la implicación de actores internacionales que han reclamando gestos al Gobierno español y a ETA a través de la Declaración de Bruselas.

Los terroristas se aferran al escenario del último proceso de paz, ya superado

Otra exigencia de los terroristas era la 'activación popular', y dirigentes de la ilegalizada Batasuna han impulsado varias plataformas ciudadanas, en las que también han participado las bases de EA. Por último, la amplia movilización que la banda reclamaba contra la 'persecución policial y judicial' ya tiene su expresión en la convocatoria que la iniciativa Adierazi EH ha realizado para el 11 de septiembre.

Así las cosas, Batasuna ha dado por cumplida su parte y ha emplazado a ETA a que declare un alto el fuego, incluso le ha puesto un plazo impreciso que, en cualquier caso, se extenderá durante todo el verano. De no producirse ese anuncio, Batasuna ya ha trasladado su intención de dar por roto el vínculo con la organización terrorista, lo que facilitaría su presencia en las elecciones municipales y forales de 2011.

Las Fuerzas de Seguridad no descartan que ETA termine declarando una tregua de tipo estratégico, pero advierten de que la banda ni siquiera se ha planteado la posibilidad de abandonar definitivamente la violencia. Se encuentra, afirman, en un 'parón técnico', consecuencia de las detenciones en Francia y de la revuelta en Batasuna. A día de hoy, ambas han eludido el enfrentamiento directo y ninguna ha logrado imponerse a la otra. El presidente del PSE, Jesús Eguiguren, principal avalista de la evolución de Batasuna, se mostró recientemente seguro de que una tregua temporal llegará, pero situó el cese defintivo de la violencia a una etapa posterior, en la que que Batasuna sea el único motor de la izquierda abertzale y los presos y sus familias respalden definitivamente el fin de la violencia.

Batasuna y ETA se disputan el liderazgo de la izquierda abertzale

Por otra parte, una tregua con condiciones no respondería en ningún caso a los principios Mitchell, tomados prestados por la izquierda abertzale del proceso de paz en Irlanda del Norte y que apelan a un 'desarme total' y 'verificable'. Además, el arresto de dos jefes militares de ETA en un corto plazo de tiempo, Ibon Gogeaskoetxea y Mikel Carrera, quien cayó junto al que iba a ser su sustituto, Arkaitz Agirregabiria, ha retrasado cualquier decisión de calado en el seno de la banda, que se ve obligada a limitar sus movimientos.

Por el momento, la hoja de ruta vigente en ETA es Mugarri, ponencia que surgió de la asamblea virtual celebrada durante dos años, a raíz del fracaso del último proceso de paz. Ni el comunicado de enero, ni el publicado con motivo del último Aberri Eguna, que se celebró en abril, lo corrigen. 'La desactivación de la respuesta armada no soluciona el conflicto político. Como en otros procesos de solución de conflictos en el mundo, en el nuestro también son necesarios garantías y compromisos de todas las partes', dijo ETA en el Aberri Eguna o Día de la Patria.