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"Existe un complot marroquí-español contra mí"

Aminatou Haidar, que cumple 31 días en huelga de hambre, ha dado muestras de fragilidad al sufrir para levantarse de la silla y subir un escalón

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Más de un mes en huelga de hambre comienzan a pasar factura a la activista saharaui Aminetu Haidar.

Este miércoles los medios de comunicación han podido comprobar el desgaste físico de Haidar, la cual ha tenido verdaderas dificultades para subir el peldaño de apenas diez centímetros que separa la acera del habitáculo en donde permanece en las dependencias del aeropuerto de Guacimeta, en Lanzarote, teniendo que apoyarse en una de sus acompañantes antes de dar el paso.

Tardó más de 30 segundos en que la levantaran de la silla y luego se apoyó el doble de tiempo sobre el hombro de su acompañante antes de subir el peldaño.

La persona que le asistía, con rostro de preocupación, pidió espacio y aire para que Haidar hiciera el esfuerzo después de beber un poco de agua. La lluvia ha enfriado el día y la activista, fuera de lo acostumbrado y a pesar de la lluvia, ha salido hacia el aseo con un rostro más pálido, tras 31 días en huelga de hambre para reivindicar su regreso a El Sáhara.

La cara de preocupación también se manifestó en quienes la acompañaban, así como en algunos de los miembros de la comunidad saharaui que siguen en el aeropuerto la evolución de su acto de protesta.

Sin embargo, Haidar no está dispuesta a abandonar su ayuno y mantiene firme su postura hasta que no la dejen regresar a El Aaiún. En una entrevista al diario argelino El Watan ha reiterado que esta convencida de que la 'intransigencia' de las autoridades marroquíes demuestra que el Gobierno de Rabat desea verla muerta.

'Ninguna duda sobre eso. Marruecos quiere mi muerte, es eso lo que quiere, esa es su gloria. Su testarudez, su huida hacia adelante no pueden ser interpretadas de otra forma', recalcó. La militante de derechos humanos explicó que, pese a su crítico estado de salud, mantiene 'una moral muy alta' ya que eso le 'ayuda a resistir'.

Haidar lamentó que las potencias mundiales ejerzan sobre ella múltiples presiones para concluir su huelga de hambre 'que deberían ejercer sobre Marruecos', al tiempo que se mostró determinada a continuar su protesta.

'Me he dado cuenta del predominio de los intereses económicos sobre los derechos humanos'

'Mi resolución es firme. Me he dado cuenta desde que he comenzado esta huelga- en España, un país defensor de los derechos humanos - del predominio de los intereses económicos. Éstos últimos son decididamente superiores a los ideales sagrados de los derechos humanos', dijo, aunque añadió que mantiene una 'total confianza' en la solidaridad internacional.

Respecto a las acusaciones marroquíes sobre que su caso es una 'manipulación orquestada por Argelia y el Frente Polisario', la activista consideró que se trata de 'alegaciones infundadas' de Rabat para 'camuflar sus crímenes'.

'Si existe un complot, no puede ser otro que marroquí-español. España ha aceptado mi expulsión de El Aaiún cuando ésta es ilegal y contraria al pacto de derechos civiles y políticos de Naciones Unidas', afirmó.

Haidar enmarcó su situación en el contexto general del Sahara Occidental y subrayó que lo que pasa con ella 'no es más que una vaga apreciación de la situación dramática, alarmante que prevalece en los territorios ocupados' y la de un pueblo 'dividido' entre el 'yugo de la ocupación' y las 'difíciles' condiciones de los campos de refugiados de Tinduf (Argelia).

'Considero que el silencio de la comunidad internacional ha ido más allá de todos los límites. El pueblo saharaui no puede soportarlo más. La comunidad internacional no debe permanecer indefinidamente impasible, con las manos cruzadas, ante una situación de violación del derecho internacional', insistió.

Aún así, la militante pacifista confió en que el Frente Polisario no regrese a la lucha armada y destacó que 'la guerra no arregla ni los intereses del pueblo saharaui ni los del pueblo marroquí, que es también víctima'.