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Los expertos son contrarios a empequeñecer el Congreso

Defienden el tamaño actual o ir a los 400 escaños y plantean una revisión profunda del sistema electoral

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La reforma de las Cortes Generales y la Ley Electoral vuelven una vez más a la campaña. Ya lo hizo en 2008 en varios programas que se comprometían a modificar el sistema electoral y el Senado, principalmente. Este año, sin embargo, viene con novedades. Frente al tradicional protagonismo de la Cámara territorial, el foco en 2011 se ha puesto en el Congreso de los diputados y en los 350 sillones que dispone desde la Transición.

Al calor de la crisis y la necesaria austeridad de las administraciones públicas, el portavoz de Comunicación del PP, Esteban González Pons, dejó caer esta semana como medida para reducir el gasto público rebajar a 300 diputados la composición de la Cámara Baja. Esta propuesta puede resultar atractiva para algunos sectores de la población, teniendo en cuenta que la clase política es percibida como el tercer problema para los ciudadanos, según el CIS. Pero ¿qué efectos tendría empequeñecer el Congreso en 50 asientos? ¿Es la reforma que necesitan las Cortes, donde reside la soberanía popular?

El profesor Josep Reniu tilda la idea de «elemento de marketing político»

Los expertos consultados por Público cuestionan la conveniencia de reducir la Cámara Baja, sobre todo si tiene por objeto ahorrar. El profesor de Ciencia Política de la Universitat de Barcelona Josep María Reniu ve esta propuesta como un 'elemento de marketing político', porque propone la contención del gasto atacando 'a uno de los protagonistas que están en el ojo del huracán, los políticos'. En dirección parecida apuntan el resto de politólogos y sociólogos, como Javier Ginés, que lo califica de 'chorrada infinita' e introduce un matiz más, relacionado con 'el proceso de deslegitimación' de la política que implica esta propuesta.

A diferencia de otras democracias, España ha mantenido invariable desde 1977 la composición de la Cámara Baja en 350 asientos, casi los mismos que Suecia (si bien este país tiene cinco veces menos población) y muchos menos que Francia (577) o Gran Bretaña (650).

Alberto Penadés observa que el Congreso 'está en la media del planeta'

'El Parlamento español tiene un tamaño que está en la media general del planeta', apunta el profesor de Sociología de la Universidad de Salamanca Alberto Penadés, refiriéndose a la 'ley de la raíz cúbica' que estableció el politólogo y profesor investigador de la Universidad de California, Rein Taagepera. Según esta regla, las asambleas tienden a aproximarse a la raíz cúbica de su población. Esta regla se ha cumplido razonablemente bien desde 1977, afirman los expertos. Actualmente, el promedio estaría en 361 diputados para una población de 47 millones de habitantes. Por tanto, insiste Penadés, 'estamos en la tendencia general'.

Aunque 'el tamaño no es lo importante', según Reniu, hay quienes ven pequeño el del Congreso, en función de la relación entre la composición de la Cámara y la población. De esta opinión es el catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Valencia Pablo Oñate: 'Atendiendo a la ratio por población, el Parlamento es pequeño'.

En España, la proporción es de un escaño por cada 102.219 electores (131.428 habitantes), frente a los 100.000 del Bundestag alemán o los 72.000 de la Asamblea francesa o la Cámara de los Comunes británica.

Guillermo Márquez ve necesaria una reforma de todo el sistema electoral

Los politólogos apuntan también a una peculiaridad española. El Estado de las autonomías ha generado 17 parlamentos autonómicos, que suman 1.218 diputados regionales. En este sentido, Oñate plantea que, visto que hay que recortar, convendría 'mirar otras partidas del Congreso o comenzar por rebajar el número de diputados en las cámaras autonómicas'. En su opinión, es ahí donde se gasta con menos control.

La profesora de Ciencia Política de la UNED Lourdes López Nieto también se fija en las cámaras regionales y en las instituciones creadas al amparo del Estado autonómico. 'Si se trata de reducir gastos, basta con ver un presupuesto de un parlamento regional para ver que es altísimo. No se justifican esos gastos con la actividad que hacen', apunta la politóloga, que también se fija en la distancia existente entre políticos y ciudadanos.

Cambios más profundos

La proporción actual es de un diputado por cada 131.428 habitantes

Abierto el debate sobre la composición del Congreso, Penadés cree que hay más razones para ampliar el Congreso 'Ir a 400 no sería un disparate', señala, que para reducirlo. De una parte, sostienen los expertos consultados, dotarían al sistema representativo de mayor proporcionalidad. Una petición que han venido realizando en las últimas legislaturas formaciones como Izquierda Unida y UPyD y a la que se ha sumado el Movimiento 15-M. Por otro lado, la ampliación de 50 escaños, permitiría incrementar la pluralidad del Congreso. El sociólogo Giró pone de relieve que, 'con el tamaño actual, muchas fuerzas minoritarias se quedan fuera'.

La 'guerra de cifras no conduce a ningún sitio', subraya el catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Santiago de Compostela Guillermo Márquez. En su opinión, la disputa sobre recortar o ampliar 'es un debate estéril' y recuerda que el tamaño de la Cámara está relacionado con las reglas de escrutinio si es mayoritario o proporcional y la circunscripción. Por eso, ve necesario un cambio más profundo. 'Es necesario llevar a cabo una reforma que afecte a todos los elementos que configuran el sistema político', explica. Es decir, el número de circunscripciones, la cantidad de escaños que se designan por circunscripción y la regla de transformación de los votos en escaños.

En esta línea apunta el profesor de Ciencia Política de la Universitat de València Juan Rodríguez Teruel. '¿Por qué tiene que ser la provincia la circunscripción?', se pregunta. El profesor es partidario de acercar al diputado a los ciudadanos. Esto implicaría 'avanzar a distritos de menor magnitud, que los más grandes se desdoblen o bien reagrupar los más pequeños'. Actualmente, siete provincias eligen el 36,5% de los diputados (127): Alicante, Barcelona, Málaga, Madrid, Murcia, Sevilla y Valencia. Son las únicas en las que el sistema es proporcional.

El politólogo PabloOñate aboga por poner el foco en las cámaras regionales

A falta de detalles sobre cómo empequeñecería el PP el Congreso, que todos los expertos reclaman para analizar sus efectos, Penadés explica dos posibles fórmulas. 'Si se quitan esos diputados del mínimo que la Ley Electoral otorga a cada circunscripción que en vez de dos sea uno el efecto no es tan negativo. Perdería algo de proporcionalidad, pero se equilibraría la naturaleza del Parlamento', argumenta el politólogo, recordando que los restantes 248 se distribuyen por población. Una distribución que garantiza la Constitución y la Ley Electoral.

Si, por el contrario, se eliminan diputados en la parte del reparto por población de los 248, 'el Congreso se parecería más al Senado'. De esta forma, saldría favorecido el PP, que 'gana en más provincias que el PSOE'.

Rodríguez Teruel se pregunta por qué la provincia tiene que ser la circunscripción

Más allá de la fórmula que presentasen para reducir la Cámara Baja, Reniu se refiere a las consecuencias que tendría eliminar 50 escaños de un plumazo: 'Ahondaríamos más si cabe en la desproporcionalidad; generaría unos efectos políticos indeseados, como un bipartidismo aún más radical'.

Además de las contraindicaciones que generaría, los expertos ponen el énfasis en la dirección en que deberían trabajar los partidos para mejorar la democracia. Oñate, por ejemplo, remarca que 'la eficacia de una Cámara no se mide por el número de diputados', sino por la relación entre electores y diputados.

Y estos necesitan mejorar en el desempeño de su función para que los ciudadanos confíen en la institución. Estoincluye, apunta Rodríguez Teruel, 'rendir cuentas ante los electores y hacer el Congreso más transparente'. Un análisis parecido hace la politóloga López Nieto: 'Plantear el debate sobre el tamaño no soluciona los problemas reales de transparencia. Me preocupan más las prebendas y que los diputados den ejemplo'.

La Constitución de 1978 estableció una composición mínima del Congreso, 300 escaños, y una máxima, 400. Esta horquilla no es casual ni caprichosa, sino que guarda relación con la población en España. El politólogo estonio Rein Taagepera analizó en 1989 la composición de un buen número de asambleas y llegó a la conclusión de que el tamaño de las cámaras tiende a aproximarse a la raíz cúbica de la población.

En 1985, La Ley Electoral mantuvo la cifra establecida en el decreto-ley de 1977 de 350 diputados. Una cifra que cumplía la regla de la raíz cúbica. Actualmente, la media serían 361. La asamblea portuguesa está en línea también . Con 230 diputados, está en diez escaños por encima del promedio que señala la raíz cúbica. En otras democracias europeas, la desviación es más notable. El Bundestag alemán, por ejemplo, supera en 187 escaños la magnitud de la raíz cúbica y la asamblea francesa, en 174. Lo cierto es que estas dos cámaras han modificado su tamaño en varias ocasiones. En Alemania, tras la unificación, se produjo el incremento más cuantioso al pasar de 497 a 622 diputados.