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Falacia de composición (parte II)

La evidencia invalida el diagnóstico de Rajoy de que el déficit público es el origen de la crisis

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Dice Aznar (España puede salir de la crisis, Planeta, 2009): 'Para superar la crisis económica es imprescindible arrancar con un diagnóstico adecuado a los males de la economía española. Si se diagnostica mal la enfermedad, la terapia puede no sólo no curar al enfermo la economía española sino que incluso puede agravar su salud'.

Afirma Rajoy (En confianza, Planeta, 2011): 'Para evitar que la crisis financiera se convirtiera en una recesión económica mundial, los poderes públicos empezaron a inyectar dinero La crisis afectó a bastantes países, pero golpeó con especial crudeza a aquellos cuyas finanzas públicas estaban más deterioradas, tenían un sector bancario claramente sobredimensionado o eran claramente poco competitivos, como España'.

Ambos sitúan el déficit público y el endeudamiento del Estado como la causa de la crisis. Los diagnósticos no pueden ser ideológicos. Tienen que reflejar, ante todo, la realidad. Y esa realidad desmiente a Aznar, a Rajoy y al PP. También, claro, a sus fuentes inspiradoras: el Bundesbank alemán, el Gobierno de Ángela Merkel, el BCE y el FMI. Y sus recetas, ya iniciadas por el Gobierno de Zapatero.

El PP demoniza el déficit público para culpar de la crisis al socialismo perverso'

Hay un libro que acaba de publicar en español el Fondo de Cultura Económica (FCE), Esta vez es distinto: ocho siglos de necedad financiera, que es imprescindible. Ayuda a entender lo que ha ocurrido en la eurozona a partir de lo que los autores, Carmen Reinhart y Kenneth S. Rogoff, llaman las bonanzas de los flujos de capitales. Apuntan: 'EEUU no fue el único país que acumuló grandes déficits en cuenta corriente y que vivió una bonanza sostenida en el flujo de capital. Bulgaria, Islandia, Irlanda, Letonia, Nueva Zelanda, España y el Reino Unido, entre otros países, importaron grandes cantidades de capital del extranjero, incentivando el boom crediticio y el precio de los activos'.

El euro supuso, en efecto, el inicio de este periodo de 'bonanza'. Los bancos europeos, con la reducción de los tipos de interés, estimularon a los inversores a comprar propiedades en España y otros países de la ahora llamada 'periferia' europea. Pero esta bonanza puede interrumpirse. Y puede incluso ocurrir en el caso de que los indicadores macroeconómicos de un país y sus finanzas públicas sean buenas. Aznar es capaz de discernir, por ejemplo, que estamos ante una crisis bancaria sistémica internacional, pero oculta que son igualmente causas sistémicas las que explican la crisis española, donde los flujos de capital importados alimentaron la burbuja de la vivienda y del crédito.

A machamartillo se trata de presentar el déficit público como el origen. ¿Por qué? Porque sería la prueba de que la crisis es culpa del 'socialismo' perverso, esto es, la causa sería nacional. Pero no se puede demostrar porque no es así. España, ¿qué tiene en común en la eurozona con Irlanda, Portugal y Grecia? ¿El déficit público? No.

Los diagnósticos no pueden ser ideológicos, deben reflejar la realidad

Después de tres años de superávit (2005-2007), la media de las cuentas públicas en términos de PIB, entre 2000 y 2007, ha sido de un superávit 0,3%. La deuda pública se redujo del 59,3% en 2000 al 36,2% en 2007, amortizaciones parciales mediante. Por tanto, la crisis, bajo la forma de un repentino frenazo de los flujos de capital, afectó incluso, al contrario de lo que sostiene Rajoy, a países con finanzas públicas sanas como España (hasta finales de 2007).

Lo que sí tiene de común con los tres países es el déficit por cuenta corriente de la balanza de pagos. Es decir la 'bonanza' en el flujo de capital: después de llegar a un déficit del 9,7% en 2007, la media del déficit por cuenta corriente en el período 2000-2007 ha sido del 5,8% (-9,4% para Grecia; -8,4% en Portugal, y-1,8% en Irlanda). Pero, y todo hay que decirlo, esta división entre países poderosos de la eurozona que exportan capitales y países periféricos que los absorben era por definición uno de los grandes objetivos del euro.

Los datos de la OCDE apuntados son bastante elocuentes y permiten ver la falacia de composición según la cual una verdad parcial, la del déficit público que se dispara en el periodo 2008-2011, es la causa 'total' de la crisis. [La primera parte de esta columna se publicó el pasado martes].

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