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La familia de Blesa busca 2,5 millones para que salga de prisión

El expresidente de Caja Madrid pasa su primera noche en la cárcel de Soto del Real

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El entorno del expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, se moviliza para tratar de buscar los 2,5 millones de euros de fianza que ha acordado el juez Elpidio José Silva para eludir su permanencia en prisión. El juez dicto ayer jueves su ingreso en prisión ante el riesgo de fuga, al entender que hubo delito en la operación de 2008 en la que la entonces caja de ahorros madrileña adquirió un banco en Florida.

Blesa  ha pasado su primera noche en la cárcel después de que dos agentes de la Guardia Civil le llevaran a prisión desde el Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid. Ha dormido en la cárcel de Soto del Real, cerca de Madrid, donde también está internado el expresidente de CEOE, Gerardo Díaz Ferrán. Precisamente, el juez Silva investiga un crédito de Caja Madrid por 26 millones de euros que se dió al exjefe de la patronal, que también era miembro del consejo de administración de la caja. El asunto del banco de Florida forma parte, como pieza separada, de este caso.

El juez califica de 'aberrante' que Caja Madrid comprara el City National Bank de Florida en pleno 'tsunami' económico y afirma que la 'tormenta perfecta' en la entidad no dependió de constantes climatológicas, sino del 'proceder directo' de su ex presidente Miguel Blesa. Así lo sostiene el magistrado en el auto, por el que decretó el ingreso en prisión provisional bajo fianza de 2,5 millones de euros de Blesa al entender que concurren 'muy relevantes' indicios de criminalidad, de los que se desprende un posible delito societario de administración desleal o bien uno de apropiación indebida con otro de falsedad de documento público.

El juez Silva ha tenido en cuenta para fundamentar su decisión el informe remitido por el Banco de España para sostener que la operación implicó pérdidas de 500 millones de euros. 'Bajo una apreciación causal la conducta del imputado ha podido ocasionar directamente daños y perjuicios económicos severos a la entidad que presidía', resalta. 'No parece que nos hallemos ante eventos fortuitos o cursos causales de todo punto inesperables, sino ante una pérdida plenamente previsible y anticipable, de no ser -- en la hipótesis más favorable al imputado-- por la ausencia total de la mínima diligencia en la gestión y destino proyectado para los fondos de Caja Madrid, máxime ante una cuantía tan elevada', recoge el auto.

'Y todo ello -- resalta el juez-- unido al curso causal dimanente de la crisis económica imperante, posiblemente condujo al colapso a al entidad financiera. En definitiva, aquí la 'tormenta perfecta' no dependió de constantes climatológicas, sino del propio proceder directo del imputado Miguel Blesa'.

El auto se refiere al hecho de que Blesa solo haya contestado a las preguntas de su defensa, acogiéndose a su derecho a no declarar a las formuladas por la acusación y el propio instructor. Durante esta declaración, que se ha prolongado durante cerca de tres horas, el banquero ha defendido que el sobreprecio desembolsado se debió a que era el mejor banco, el más dimensionado y en suma el más rentable.

Se le ha preguntado también si los 970 millones de dólares desembolsados en la adquisición del 83% del banco de Florida en abril de 2008 estaba sujeto como precio de venta al control previo, preceptivo y vinculante de la Comunidad de Madrid, contestando que no.

Sin embargo, el juez no comprende por qué la entidad fraccionó la compra del banco entre 2008 y 2010, por qué éste último sufrió en tal poco tiempo 'tal merma de valoración' y tampoco, en definitiva, la razón por la que se adquiere 'en momentos tales que, en realidad, resultan indiferentes tales cualidades de optimización bancaria'.

'Es decir, por expresarlo muy gráficamente, en medio de una tempestad, no existe barco que, a todas luces, tenga que aguantar ni, ante la presencia de un tsunami, existe mejor o peor tumbona para pasar la tarde tomando el sol', señala el magistrado.

La responsabilidad sobre la compra del proyecto extranjero corresponde 'exclusivamente' a la adquiriente, es decir, a Caja Madrid y en tanto que Caja 'paradigmática y eminentemente presidencialista, a su presidente'. 'El regulador no conoce ni puede conocer la profunda y concreta estructura de negocio de las diferentes entidades bajo su control', destaca.

Concluye que Blesa no ha explicado bajo qué presupuestos de estrategia se estudió la captación de depósitos de un nicho de mercado 'nuevo' para Caja Madrid, a diferencia de otras entidades financieras que se han lanzado al mercado de Estados Unidos.