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La familia Meño vuelve a casa tras 522 días en la calle

La reapertura del caso anula el embargo que pesaba sobre su casa, en Móstoles

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Antonio Meño y sus padres dormirán esta noche en casa, tras permanecer acampados 522 días en la madrileña plaza de Jacinto Benavente para reclamar justicia, después de que Antonio quedase en estado vegetativo por una supuesta negligencia médica.

Minutos antes de las cinco de la tarde se han subido a una furgoneta tras desmantelar la chabola y recoger los enseres acumulados en estos '17 meses y dos días', según las palabras de Juana Ortega, madre de Antonio, para volver a su vivienda de Móstoles.

Pueden regresar a ella después de que el Tribunal Supremo haya ordenado que se celebre un nuevo juicio civil sobre el caso, anulando todos los juicios anteriores, que absolvían a los médicos y condenaba a la familia Meño a pagar 400.000 euros por las costas judiciales.

El Supremo estimó el miércoles pasado una demanda de revisión de la familia, basada en el testimonio de un nuevo testigo que apunta a una negligencia durante la anestesia.

La familia Meño llevaba 522 días acampada en una plaza de MadridIgnacio Frade, un doctor que estuvo en el quirófano durante aquella intervención, se decidió a dar su versión de los hechos ante los tribunales después de pasar un día casualmente por delante del campamento de la familia, se interesase por su situación, descubriera las consecuencias de aquella operación y se decidiera a hablar.

El desmantelamiento de la tienda ha sido seguido por numerosos medios de comunicación, así como por vecinos de la zona y transeúntes que se han acercado a felicitar a la familia.

'El juez ha anulado el pago de las costas y nos vamos a casa', ha confirmado la madre de Antonio, quien ha recordado que durante el año y medio que han permanecido en la plaza madrileña 'ningún político ni ninguna institución' les ha visitado. 'Sólo hemos contado con el apoyo de la gente y de los medios. Si es por ellos nos hubiéramos ido al garete', ha recalcado Juana.

'Ningún político ni institución nos ha visitado en este tiempo'

Su marido, Antonio, ha calificado como una 'alegría tremenda' el giro que ha dado el caso. 'Con la sentencia favorable ha desaparecido el embargo' que pesaba sobre la vivienda. 'Ya no podíamos aguantar más', ha confesado.

Antonio ha manifestado que 'la lucha sigue' para seguir pidiendo justicia, y ha dicho que vuelven a Móstoles con la sensación 'muy grata' de que 'todo Madrid y toda España' está con ellos. 'No le deseo a nadie que esté en la calle y menos con un hijo en coma', han concluido.