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Final azulgrana a la fuga de El Rafi

La policía detuvo ayer en Lleida a los dos presos que se habían escapado el pasado 4 de febrero de la cárcel de Sevilla

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La fuga de prisión fue rocambolesca. El arresto, a 1.000 kilómetros de distancia, espectacular. La policía detuvo ayer en Lleida a los dos presos que se habían escapado el pasado 4 de febrero de la cárcel de Sevilla. Rafael Hidalgo Castro, El Rafi de 28 años y acusado de homicidio, y su compañero de huida, Mohamed Larbi Elimlahi de 22 y condenado por un robo con violencia, se ocultaban en un piso de la capital ilerdense alquilado por una prima del primero.

Según fuentes cercanas a la investigación, ambos llevaban en dicho domicilio más de una semana y no salían de él para nada. 'Observaban fuertes medidas de seguridad. El Rafi se asomaba constantemente por la ventana para ver si detectaba la presencia de policías. Y cuando alguien llegaba al piso, lo primero que hacía era interrogarle por si había visto algo raro al entrar en el edificio. Sospechaba que andábamos ya cerca de él', detallan a Público fuentes cercanas a la investigación.

Fue precisamente esa obsesión de Rafael Hidalgo por observar lo que ocurría en la calle lo que permitió el pasado miércoles a los agentes del Grupo de Localización de Fugitivos confirmar la presencia de los dos huidos en la vivienda. 'Lo vimos asomarse. Vestía una camiseta del Barça, la misma que llevaba cuando lo hemos detenido', recuerdan fuentes policiales. Por ello, y tras conseguir el mandamiento judicial, agentes del Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES) de la Policía asaltaron ayer la vivienda a plena luz de día.

El permanente estado de alerta en el que vivían los dos delincuentes les permitió intentar escapar por el balcón de la vivienda hacia un piso colindante. El Rafi saltó primero y lo consiguió, aunque en su fuga bajó la persiana de la terraza vecina para impedir que los policías le detuvieran y, con ello, dejó a Mohamed Larbi al alcance de los agentes, que lo capturaron.

Hidalgo, sin embargo, continuó su huida. Con un anorak y un gorro que sustrajo en la vivienda a la que había entrado, abandonó el edificio sin que la policía, que peinaba el edificio casa por casa, se percatara. Rápidamente, se extendió la búsqueda al resto de la ciudad hasta que, finalmente, se ponía punto y final a los 22 días de su fuga en un parque de la localidad conocido como La Mitjana. Allí, el delincuente, aún vestido de azulgrana, se había hecho un ovillo tras unos arbustos.

La policía sospecha que los dos detenidos son los presuntos autores del apuñalamiento de un joven ocurrido en Antequera (Málaga) un día después de su fuga.