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El final de la misión aumenta el peligro

En tan sólo diez días los militares españoles han sufrido dos graves atentados en la provincia de Badghis 

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España está a punto de iniciar su repliegue de Afganistán el año que viene. Pero el riesgo para los efectivos allí desplegados parece incrementarse a medida que se acerca esa fecha. En tan sólo diez días los militares españoles han sufrido dos graves atentados en la provincia de Badghis, donde tratan de mantener el control de la seguridad de la zona.

El último, el de ayer, resultó mortal para un sargento y una soldado. Pero el del pasado día 18, que fue similar por el modo en el que atacaron los insurgentes y por la potente carga que explosionaron, también tuvo trágicas consecuencias para un teniente y otra soldado que perdieron sus piernas.

Todo esto ha ocurrido en Badghis, la provincia en la que España mantiene su cuartel general en la guerra de Afganistán y que, según se determinó en noviembre en Lisboa, en la última reunión de los países de la OTAN que intervienen en el conflicto, es una de las más seguras del Estado centroasiático.

El Ministerio de Defensa tenía previsto comenzar allí el proceso de transferencia de la seguridad a los militares afganos a los que ha instruido en los últimos años. Y, según anunció el propio José Luis Rodríguez Zapatero la pasada semana en Bruselas, el repliegue en la zona culminará en 2014.

'Los plazos son indicativos, los objetivos son irrenunciables', dijo la ministra Carme Chacón durante su intervención a principios de año en la Pascua militar, en referencia a la salida de Afganistán. A pesar de los continuos ataques sufridos por militares españoles en el país, Zapatero concretó esos plazos de salida sólo después de que el presidente estadounidense, Barack Obama, anunciara la retirada definitiva de su país de Afganistán.

Chacón también ha recalcado en sus numerosas intervenciones la dureza y la peligrosidad de la guerra afgana. Es, desde que España participa en misiones en el exterior, la que más bajas ha producido. Y los millones de euros destinados por Defensa para la adquisición de vehículos Lince y RG-31 para sustituir a los BMR, más vulnerables a los ataques, no han conseguido evitar graves daños en los últimos dos atentados.

En total, se han producido 97 muertes de españoles en el conflicto, desde que las tropas españolas llegaron allí, en 2002. La mayor tragedia se produjo solo un año despues, en 2003, cuando 62 militares perdieron la vida al estrellarse el avión Yak-42 en el que viajaban en las cercanías del aeropuerto turco de Trebisonda. Dos años más tarde, otro accidente accidente, esta vez de un helicóptero Cougar, dejó un saldo de 17 militares muertos en un vuelo de reconocimiento cerca de Herat. El resto han muerto en tiroteos, atentados o accidente de tráfico.