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La financiación reconcilia a ERC e ICV con el PSOE

El Congreso da vía libre al nuevo modelo, pese al rechazo de PP, CiU, BNG y UPyD

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El desencanto del PSOE con ERC e ICV no impidió que los tres partidos hicieran este jueves piña para, con la ayuda a regañadientes de Coalición Canaria, conseguir que el Congreso diera vía libre al nuevo modelo de financiación autonómica. Sus votos (172) fueron suficientes para derrotar las enmiendas a la totalidad que, con distintos planteamientos, defendieron PP, CiU, BNG y UPyD (155). Se abstuvieron PNV, IU, NaBai y UPN (9).

Los socialistas albergaron durante muchos meses la expectativa de que el pacto sobre financiación tendría como contrapartida el apoyo de ERC e ICV a los Presupuestos. No ha sido así, pero ayer se volvió a demostrar la eficacia de la geometría variable como mecanismo de supervivencia parlamentaria del Gobierno.

El asunto que capitalizó buena parte de la confrontación política desde el arranque de la legislatura apenas mereció la atención de los diputados, mayoritariamente ausentes hasta el momento de la votación. Y, sin embargo, fue el objeto que sirvió para escenificar dos batallas de fondo. Por una parte, la diferente visión de la España de las autonomías que tienen PSOE y PP, con Rosa Díez compitiendo en el espacio del partido que preside Mariano Rajoy ausente. Por otra, la precampaña electoral en Catalunya, que los partidos de esta comunidad trasladaron en toda su acritud al Congreso.

Abrió el debate la vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado, quien subrayó que el nuevo modelo permitirá 'reforzar las prestaciones del Estado de Bienestar' con unos recursos adicionales de 11.700 millones. Millones 'virtuales', sostuvo la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, porque según dijo las comunidades tendrán que devolver 8.000 millones por anticipos.

Santamaría sostuvo que se 'impone por ley la desigualdad', pero en el objetivo de aparecer como adalid de la igualdad entre los españoles se topó con la competencia de Rosa Díez. Para la diputada de UPyD, que pidió revisar el reparto de competencias, se legaliza la existencia de 'ciudadanos de primera, de segunda y de tercera'.

Pero este enfrentamiento se vio relegado a un plano secundario ante la intensidad de la refriega entre los partidos catalanes. Abrió las hostilidades Josep Sánchez Llibre, quien al justificar la oposición de CiU emplazó a PSC, ERC e ICV a 'demostrar que son capaces de defender los intereses de Catalunya' frente a un modelo que 'maltrata descaradamente a Catalunya y a todos sus ciudadanos'.

Sánchez Libre provocó la irritación de los diputados del PSC, que protestaron airadamente desde sus escaños, y una réplica contundente de ERC e ICV. Joan Ridao sostuvo que, aunque 'no es el modelo' de ERC, 'desarrolla en toda su potencialidad el Estatut' y logra lo que CiU nunca consiguió mientras gobernó. 'A CiU le pica, y le pica mucho, que quien haya hecho los avances más sustanciales en el autogobierno haya sido un Gobierno catalanista y de izquierdas', remachó desde el tripartito Joan Herrera.

El broche lo puso el socialista Francisco Fernández Marugán, que ironizó sobre la conveniencia de ser 'benovolentes' con el PP porque 'cuando se está en la farragosa tarea de mantener el granero del poder, se olvidan las cosas que interesan a los ciudadanos'. Ante su afán por controlarlo todo, propuso al PP que tome por eslogan 'Esperanza for Dios'.