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El Frente de Izquierda, nuevo actor de peso en Francia

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Marzo de 2012. Jean-Luc Mélenchon sube los escalones que le conducen a un atril en la mítica Plaza de la Bastilla de París, y dice: 'Envío un saludo fraternal al pueblo griego, español, portugués, italiano y a todos aquellos que tienen sobre su cabeza el yugo de la opresión'. Un segundo después una masa de 100.000 franceses comenzó a rugir como espartanos de cómic. Era el momento álgido de la campaña francesa: la ilusión de la izquierda alternativa se desbordaba y era consciente de que gran parte de ese movimiento europeo miraba con ilusión lo que allí sucedía.

La coalición que integra al Partido Comunista, al grupo de Mélenchon y a otras formaciones izquierdistas estaba lanzada. Los sondeos la situaban como tercera fuerza del país con un 17% de apoyos, y las expectativas llegaron a ser desmesuradas. Ahora se han enfriado un tanto los ánimos. Quedar por detrás de la ultraderechista Marine Le Pen en las presidenciales y obtener tan sólo 10 escaños en las legislativas (frente a los 19 logrados por sus integrantes en 2007), ha sido una ducha muy fría para esa gauche alternativa. Sin embargo, no deberían tener motivos para el desánimo: Mélenchon y los suyos han adquirido 'un peso innegable' en la escena política francesa, según Federico Vacas, director de estudios del prestigioso instituto demoscópico francés Ipsos.

En su opinión, una análisis sosegado permite ver que 'el Frente de Izquierda es ahora un actor político de primer orden' en Francia. Hay un hecho que no debe pasar desapercibido, considera este politólogo: 'Es la primera vez desde 1981 que un partido de este perfil ideológico sobrepasa la barrera del 10% de sufragios'. ¿Y el tropiezo de las legislativas, que hace peligrar hasta su grupo parlamentario? 'Se debe a que el fuerte avance electoral de la izquierda ha optado por concentrarse por seguridad en el Partido Socialista, y eso le ha perjudicado', zanja. Es decir, el famoso voto útil.

'Es la primera vez que un partido así sobrepasa la barrera del 10% de votos', dice un politólogo

Otros analistas, sin embargo, tratan de enterrar a Mélenchon: 'Es una triple derrota: para él, para su partido y para el Partido Comunista' opina a Reuters el historiador Stéphane Courtois, quien sin embargo reconoce que el carisma del líder del FI ha puesto de moda 'el rojo' en Francia.

Pero la realidad es que la coalición que lidera Mélenchon obtuvo casi 4 millones de votos (11,1%) en las pasadas elecciones presidenciales, un avance importantísimo si se compara con los resultados que obtuvo el Partido Comunista en 2007, que logró poco más de 700.000 votos (1,93%). En aquella ocasión, otra formación a la izquierda de los socialistas, la reciclada Liga Comunista Revolucionaria (Nuevo Partido Anticapitalista) de Olivier Besancenot obtuvo el 4,08% de los votos: una barrera ampliamente rebasada también por el Frente de Izquierda.

El propio Mélenchon, una vez repuesto, escribe en su blog: 'Hemos avanzado [...], tenemos menos escaños pero más apoyo popular'. Su idea ahora no es ni participar en el Gobierno ni ser una oposición feroz: sino construir una alternativa real desde la calle y la Asamblea Nacional, 'inventando otra forma de gobernar sin estar en el Gobierno'. En su punto de mira tiene 'a los 19 millones de silenciosos que no fueron a votar'.

El techo que pueda tener el Frente de Izquierdas es aún desconocido. Inmediatamente surge la pregunta de si es posible que en la segunda potencia económica de la Unión Europea pueda establecerse una alternativa de izquierdas con poder real, al modo de Syriza en Grecia:

Un experto avisa de que de la gestión de la crisis dependerá el giro de los votantes a la 'izquierda real'

'Es difícil extrapolar las realidades de países diferentes', opina Vacas, del instituto Ipsos, quien sin embargo cree que no es 'en absoluto descabellado'. Se explica: 'Hay una similitud: la derecha griega hundió al país y el Pasok no pudo contener tampoco la crisis. Y de esa dinámica emergió Syriza. ¿Por qué no puede ocurrir lo mismo en Francia si el Partido Socialista empeora las cosas o no aplica las recetas progresistas que esperan sus votantes?'. Y eso puede ocurrir en otros lugares de Europa, según su opinión. Los votantes pueden apostar por ellos ante una crisis de alcance desconocido.

'De cómo se gestione la crisis va a depender que los votantes opten por estos partidos' tanto en Europa como en Francia, responde también Sébastien Repaire, investigador de movimientos de izquierdas en el Instituto de Estudios Políticos de París. Sin embargo, advierte de que estos partidos suelen aunar sensibilidades diferentes que hacen que se dividan a menudo, dificultando su captación de voto.

También opina así Serge Cosseron, historiador y escritor especializado en la izquierda: 'Es sorprendente que no estén capitalizando todavía la crisis', asegura en un análisis para el Centro de Información sobre Europa (CIE) de París. En su opinión, la salud de la izquierda alternativa es desigual en la UE, pero creciente, pues se está nutriendo de movimientos 'del tipo de los indignados de España'. 'Grecia es el punto más interesante', sostiene, pero 'también Francia'. Desde su punto de vista se están fraguando nuevas bases sociales para estos partidos: 'Ahí están los casos de Italia, emergidos de los años anti-Berlusconi, o Inglaterra, donde los movimientos juveniles están sostenidos por organizaciones trotskistas'.

-Desde Atenas: Grecia enseña el camino a Europa, por Raúl Bocanegra

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