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La generación de los 'abuelos-guardería'

Un estudio revela que los mayores se sienten "angustiados" y "utilizados" por sus hijos y reclaman tiempo libre

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De ocho de la mañana a ocho de la tarde. Como una jornada laboral. Ese es el tiempo que Carmen Mata e Inocente Bolaño, ambos de 65 años, dedican a diario a estar pendientes de sus tres nietos. 'Por la mañana los recojo, les doy el desayuno, los visto y los llevo al colegio. Vuelvo a recogerlos a las cinco y media y estoy con ellos hasta que llegan sus padres de trabajar', relata Carmen en la puerta del colegio de Madrid donde estudian sus nietos. Mientras, su marido intenta controlar a David, que a sus 3 años tiene problemas con su bocadillo de la merienda.

Ellos son un claro ejemplo de los llamados abuelos-guardería, una nueva generación de mayores que se ven obligados a cuidar de sus nietos justo cuando empezaban a poder disfrutar de su tiempo libre. De hecho, el 50% de los abuelos españoles cuida todos los días de sus nietos, según datos de un estudio del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso). Y, aunque la gran mayoría lo hace con devoción, muchos se sienten 'utilizados' por sus hijos, 'angustiados' y con su vida 'hipotecada'. Así se desprende del informe Abuelos y abuelas para todo. Percepciones en torno a la educación y el cuidado de los nietos, elaborado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y la Obra Social Caja Madrid, y que fue presentado en Madrid.

El 50% cuida de sus nietos todos los días, según datos del Imserso

Estas situaciones de 'agobio' se incrementan o disminuyen en función del nivel económico de las familias. Así, en aquellas que tienen suficientes recursos como para llevar a sus hijos a un centro de Educación Infantil o pagar a alguien que cuide de ellos en horario laboral, los abuelos disfrutan del tiempo con sus nietos e incluso se quejan de no verles todo lo que quisieran. En cambio, en las familias de clase media-baja en las que los abuelos se convierten en el único 'colchón protector' según términos del informe, la responsabilidad de estos es 'abrumadora'.

Ello se debe a que, en estos casos, el tópico de que los abuelos están para malcriar y los padres para educar desapa-rece, dando lugar, en ocasiones, a conflictos familiares. 'Los padres no nos piden que eduquemos, nos piden que cuidemos, pero con el tiempo que pasamos con los nietos es imposible no educar', explicó el director técnico de la FAD, Eusebio Megías. 'También es imposible educar si no se hace desde el propio criterio y por eso muchos abuelos se sienten incómodos en esta situación', añadió.

Muchos reivindican su derecho a ser abuelos y no cuidadores

Entonces, ¿por qué los más mayores siguen ayudando a sus hijos? 'Por sobreprotección', resumió Megías. 'Piensan: no voy a negarle a mis hijos algo que ellos no pueden hacer y yo sí', agregó. Sin embargo, 'comienza a nacer un movimiento social en el que los mayores empiezan a reivindicar su derecho a ser abuelos; no cuidadores', detalló el director técnico de FAD.

De hecho, el estudio realizado con grupos de discusión formados por padres y abuelos establece la 'necesidad' que sienten los abuelos de 'poner límites' a sus funciones familiares. 'Hay que ayudar a los hijos para que vivan, no para que vivan mejor' y 'hay que salvar algo de los propios intereses y el propio tiempo' son algunas de las conclusiones del informe.

'Yo ya lo hago', asegura Juan Romero, que acude todos los días sin falta a recoger a dos de sus nietos al colegio. 'Si tengo que quedarme con ellos, encantado, pero mi mujer y yo seguimos teniendo vida y disfrutando de ella', detalla. 'No somos de esos que sólo esperan en casa a que lleguen los niños', sentencia.

Pilar Correal, en cambio, echa de menos los años en los que cuidaba de sus niños 'ya criados' a tiempo completo. 'Antes me cansaba, pero ahora la casa se me hace grande y cuando vienen mis nietos, vuelve la alegría', concluye.