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Generalitat y Gobierno trazan un plan para cerrar la "brecha" del Estatut

Montilla anuncia traspasos y cambios legales tras una reunión «cordial» con el vicepresidente Chaves

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Despacharon durante dos horas y salieron de la reunión con semblante relajado y un optimismo que parecía olvidado en lo que a las relaciones de Gobierno y Generalitat se refiere.

El president de Catalunya, José Montilla, y el vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves, escenificaron ayer el deshielo de la política de descentralización con una reunión celebrada en la Generalitat que sirvió para ratificar la vía propuesta por el Govern para paliar los efectos de la sentencia del Estatut hecha pública hace unas semanas por el Tribunal Constitucional. El plan está claro: nuevos traspasos de competencias y cambios de leyes que garanticen el máximo despliegue estatutario. La primera cristalización de la cita de ayer será la celebración, el próximo mes de septiembre y con las elecciones autonómicas ya a la vista, de la Comisión Bilateral Estado-Generalitat que debía celebrarse en julio y se aplazó tras el fallo.

Ni Montilla ni Chaves ocultaron que las relaciones entre ambas administraciones han atravesado momentos difíciles en los últimos meses tras la indignación que conllevó la sentencia. El jefe del Govern se refirió al 'clima de malestar que el vicepresidente conoce sobradamente', mientras que fue el propio ministro de Política Territorial quien empleó la palabra 'brecha'. 'Todos estamos con voluntad de cerrarla', agregó.

El president calificó la reunión de 'larga, cordial y provechosa' y anunció que en la reunión de septiembre se intentarán zanjar traspasos que ya están en curso. Además, fijó esa misma reunión, todavía sin fecha, como punto de arranque de las iniciativas legales que deben abrir el camino a los artículos del Estatut que han quedado laminados. El aspecto más claramente recuperable mediante una reforma legal, el de la Administración de Justicia, será uno de los que estén sobre la mesa.

El optimismo reinante en el Palau de la Generalitat se rompió únicamente cuando Chaves y Montilla fueron interrogados sobre el futuro del aeropuerto del Prat, una vieja reivindicación catalana. 'Lo hemos mencionado en la lista de temas a abordar en el futuro', comentó el vicepresidente sin mucha convicción.

A pesar de ello, Montilla se mostró optimista y habló de 'complicidad' y de la 'apuesta inequívoca por desplegar todo el potencial del Estatut', mientras que el vicepresidente tercero añadió que además de los traspasos ya planteados, el mes que viene se abrirán nuevas ponencias. Fuentes del Ejecutivo catalán admitían que los traspasos pendientes, algunos de los cuales se producirán antes de las elecciones del próximo otoño, no tienen un gran calado, aunque sí sirven para escenificar el clima de buena entente entre ambas administraciones. Las mismas fuentes señalaban que el Gobierno central 'es mucho más consciente ahora que tres días después de la sentencia de cómo se ha encajado aquí el recorte del Estatut'.

Chaves, además, manifestó que 'como PSOE estaremos a disposición del PSC, como siempre, durante la campaña electoral'. A pesar de sus promesas y su buena predisposición, los otros dos integrantes del Tripartito criticaron la reunión de ayer. El portavoz republicano, Ignasi Llorente, manifestó que entre el Gobierno central y el catalán 'no hay una brecha sino una zanja de unas dimensiones similares a las de la falla de San Andrés'.

ICV, por su parte, lamentaba la falta de 'compromisos concretos'. Su portavoz, Laia Ortiz, afirmó que 'la actitud de Chaves demuestra que el Gobierno no ha entendido que la sentencia ha marcado un antes y un después en Catalunya'.

Pero pese a las críticas, el vicepresidente se había volcado en su tarea de vendar heridas: 'En el marco de las relaciones Estado-Generalitat no hay nada irrecuperable, todo es recuperable si hay voluntad política'.

Lejos de los micrófonos, desde el Ejecutivo catalán se hacía una valoración positiva de la jornada y advertían de la difícil misión que tiene ahora Chaves: 'Tiene muchísimo trabajo por delante. Le va a tocar visitar a los ministros uno a uno, ya sabemos lo duro que es eso'.