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Gitanos y senegaleses se unen por la convivencia

Las asociaciones niegan un conflicto racial tras el crimen en Barcelona

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Las asociaciones gitanas y senegalesas catalanas certificaron este jueves su unión con un apretón de manos. Buscaban rebajar la tensión latente en el barrio del Besós de Barcelona tras la muerte el martes de un joven senegalés, presuntamente a manos de un hombre de etnia gitana. En una rueda de prensa conjunta, hicieron un llamamiento a reforzar la convivencia entre comunidades y condenaron enérgicamente el asesinato.

'Nuestra postura siempre ha sido la de construir una sociedad cohesionada. El duelo lo compartimos con la comunidad en general'. Las palabras del presidente de la Coordinadora de Asociaciones Senegalesas de Catalunya, Amadou Boka Sam, escenificaron la voluntad de las dos comunidades de refrendar su condición de ciudadanos catalanes y huir de la división entre colectivos.

Los dos colectivos destacan el trabajo en común para frenar la tensión

Los representantes de las diferentes asociaciones reiteraron su deseo de que el crimen no repercuta en la imagen del resto de gitanos y senegaleses, unas 'comunidades tradicionalmente pacíficas que siguen luchando a día de hoy contra los estereotipos que se le atribuyen', según reflejaron en un comunicado. Además, coincidieron en destacar el trabajo de los mediadores, de las propias asociaciones y de la Administración, para evitar una espiral de violencia y un posible conflicto entre los dos colectivos.

'Afortunadamente hemos conseguido que la gente entienda que la violencia no lleva a ningún sitio', aseguró Sam. El hecho de que la manifestación que el miércoles recorrió las calles del Besós no acabara en nuevos altercados responde precisamente a esos esfuerzos, según explicaron las asociaciones. 'La mediación ha evitado que se haya desmadrado la situación y que la tensión haya alcanzado niveles que no son buenos para nadie', sostuvo el representante senegalés.

«No queremos que esto quede impune», señaló un portavoz de los senegaleses

Aunque el trabajo no está todo hecho. Dos jóvenes senegaleses muy enfadados recriminaron a sus representantes que juntaran sus manos con las de los miembros de la comunidad gitana al final de la rueda de prensa y tuvieron que ser calmados por otros compatriotas. Y es que la ira se apoderó de los amigos y compañeros de la víctima, Ibrahima Dieye, desde el momento de su muerte.

Los más exaltados clamaban el miércoles venganza por un crimen que consideran racista. Otros, la mayoría, pedían a la Justicia que actúe y poder vivir tranquilos. 'Nuestro deseo es que la situación vuelva a la calma y que el crimen no quede impune', expresó Sam. El representante senegalés manifestó su intención de impulsar 'todos los mecanismos posibles para que se haga justicia'.

Los portavoces de la comunidad gitana trasladaron sus condolencias a los amigos y familiares de Ibrahima Dieye y pidieron que no se extrapole la conducta de los detenidos al resto de la comunidad gitana. 'Estamos con los familiares y con la comunidad senegalesa', declaró el presidente de la Federación de Asociaciones Gitanas de Cataluña (Fagic), José Santos Oliva. El presidente de Fagic propuso crear una plataforma que englobe a las diversas asociaciones de inmigrantes de Barcelona. 'Hay un dicho que dice que si la cabeza está bien y está unida, todo el cuerpo irá bien', dijo.

En el acto también participaron miembros del colectivo paquistaní, muy presente en el barrio, así como de la asociación de vecinos. Un asociado vecinal agradeció la 'lección de civismo' de la comunidad senegalesa durante la manifestación de protesta y expresó su deseo: 'Todos somos uno y así deberíamos seguir siendo'.