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El Gobierno cede la gestión de la paz al próximo Ejecutivo

"Es un nuevo tiempo que corresponde a un nuevo Parlamento", insiste Blanco para sortear los próximos pasos en el camino abierto por ETA

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'Esas son preguntas que no tienen respuesta'. Aún. El portavoz del Gobierno, José Blanco, se sinceró de esta forma para sortear los próximos pasos para asentar la paz recién abierta por ETA. ¿Cambios en política penitenciaria? ¿Legislativos? ¿Políticos? 'Hoy no toca hablar de eso', zanjó Blanco para atajar cualquier especulación.

En vísperas de los comicios generales del 20-N, 'cualquier movimiento correría el riesgo de interpretarse en clave electoralista', explicaban ayer fuentes del Ejecutivo para justificar la idea que presidió el análisis del Gobierno en el día después de 'la noticia más esperada de la historia de la democracia', según glosó su ministro portavoz.

'Con toda prudencia, asistimos a la confirmación de la derrota del terrorismo. Estamos en un nuevo tiempo y le corresponde al nuevo Gobierno y al Parlamento que salga de las urnas gestionar ese nuevo tiempo', reiteró Blanco con formulaciones equivalentes tantas veces como fue preguntado por el siguiente paso que debe darse para allanar la paz.

'Hemos llegado aquí con prudencia, inteligencia y unidad. Esa ha sido la regla de oro que ha seguido el Gobierno y es la regla que debe seguir' el Ejecutivo que nazca de las próximas elecciones, se limitó a recomendar Blanco al término de la reunión del Consejo de Ministros. 'Haber derrotado a ETA no sirve para darnos la razón a los demócratas; ya la teníamos. Sirve para el futuro, porque la lección queda escrita: ha ganado la democracia, ha vencido la valentía', solemnizó el titular de Fomento en la mesa del Portavoz.

El Ejecutivo teme que su actuación se interprete en clave electoralista 

Su felicitación incluyó una mención de agradecimiento 'singular', más institucional que partidaria, a Alfredo Pérez Rubalcaba, por su papel de exministro del Interior.

Mientras, reconvertido en candidato y desde Almussafes(Valencia), donde visitó una fábrica de coches, Alfredo Pérez Rubalcaba invitó a 'decir con claridad que esta es la derrota de ETA y el triunfo de la democracia'. 'Quiero enfatizar el trabajo de la Policía, de la Guardia Civil, de nuestros servicios de Inteligencia, agradecerles su trabajo y sobre todo su sacrificio, porque muchas de las víctimas de la banda terrorista llevaban uniforme', recordó Rubalcaba, en un agradecimiento que abrazó también a 'jueces, fiscales, los ciudadanos vascos que dijeron basta y al conjunto de los españoles, que han sabido resistir momentos muy duros y demostrar que la democracia es más fuerte que el terror'.

ETA deja atrás, según señaló, 'una historia de dolor, de sufrimiento, de daño inútil' que escribirán 'las víctimas y también los que hemos ganado', informa Sergi Tarín.

Horas antes, en una entrevista en la Ser, Rubalcaba se abrió al perfil más personal de la noticia capitalizada por ETA. 'Es un torbellino de sensaciones. Por una parte, emoción, sobre todo en las primeras horas. Luego, alegría nunca, nunca más bombas, agradecimiento... y una tristeza profunda porque no haya podido ser antes', entremezcló impresiones.

Tiene claro cuál sería su hoja de ruta: la aplicación de la ley

Tampoco Rubalcaba quiso adelantar cuáles cree que deben ser los próximos pasos para gestionar la paz. 'Hay que tomarse tiempo para pensar', reclamó para digerir el cambio: 'Es un tiempo distinto, queda trabajo por hacer, pero qué duda cabe que no es lo mismo trabajar sin bombas que trabajar con bombas, no tiene nada que ver'.

'Es el primer día de la culminación del proceso de la lucha no armada de la democracia contra la criminalidad organizada de ETA', enmarcó el expresidente Felipe González,'un día de alegría y satis-facción' que obliga a 'mantener el recuerdo en una sociedad que tiene la memoria flaca'.

'No dejemos que [ETA] escriba un relato falso de la realidad', instó, advirtiendo contra la tentación de aceptar los equívocos que sostienen la literatura de la banda, como su alusión a un 'enfrentamiento armado', ejemplificó.

Ajena a esta lluvia de análisis, la única razón del Gobierno para delegar es la proximidad de las elecciones, lo que no obstaculiza que la comunicación fluida con el PP durante toda la legislatura en materia antiterrorista permita ir sentando las bases de un pacto futuro para el final de la violencia.

Prueba de esa cercanía es la llamada que recibió el portavoz de Justicia e Interior del PP, Federico Trillo, a los diez minutos de que ETA publicara su comunicado. Era el ministro del Interior, para explicar la valoración del Gobierno.

Fuentes de Interior ponían ayer en valor el plan de paz presentado hace unos días por el lehendakari, Patxi López, para afrontar este nuevo escenario, así como la oferta de diálogo que realizó ayer a los partidos vascos. Al tiempo, admiten que hay cuestiones que deberá afrontar el próximo Gobierno central en exclusiva. Son esas 'consecuencias del conflicto' a las que se refiere ETA en su comunicado, la principal de ellas, los presos.

Blanco reclama 'prudencia' y dice que 'no toca' hablar del futuro inmediato

El Gobierno tiene claro cuál sería su hoja de ruta: la aplicación de la ley. Una ley que deja un amplio margen para la reinserción, especialmente en un escenario sin ETA, en el que igualmente la disper-sión dejaría de tener sentido.

Para obtener la libertad condicional es necesario haber pasado las tres cuartas partes de la condena en la cárcel, si el terrorista fue juzgado por el Código Penal antiguo, o las dos terceras si la sentencia es posterior a 1995.

No superan el centenar los presos que quedarían lejos de esta posibilidad al haber cometido delitos de sangre en la última década, según fuentes penitenciarias. Y aun así, para ellos habría otras fórmulas en caso de cumplir los requisitos de la reinserción, como las salidas a diario de la cárcel para estudiar o trabajar, en aplicación del Reglamento Penitenciario.

La posible derogación por el Tribunal Constitucional de la doctrina Parot no modificaría apenas este panorama. Los presos a los que se le aplica fueron juzgados por el Código Penal de 1973, lo que significa que llevan décadas en la cárcel y, por tanto, tienen cumplida las tres cuartas partes del máximo de cumplimiento, 30 años en su caso.

Pedir perdón y comprometerse a satisfacer la responsabilidad civil serían, en cualquier caso, las exigencias vigentes para iniciarse en la reinserción. Es así porque en el caso de que ETA deje de existir perderían cualquier sentido las otras dos: abandonar la organización y colaborar con la Justicia.

Los miembros de la denominada vía Nanclares, la treintena de presos que se ha acogido a la reinserción desde el fracaso del último proceso de paz constituyen el modelo a seguir para el Gobierno.