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El Gobierno exige a la banda que "abandone las armas, sin más"

El PP califica la declaración final de la conferencia de "inaceptable para cualquier demócrata". El lehendakari deja claro que "el conflicto vasco se llama ETA"

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El Gobierno acogió con calculado respeto acrítico la Conferencia de Paz de San Sebastián sin más valoración que la consabida apelación a que ETA 'abandone definitivamente las armas, sin más', según se limitó a apuntar su portavoz, José Blanco, a través de un comunicado. 'El Ejecutivo no va a manifestarse sobre la conferencia ni sobre su contenido porque no ha formado parte de la organización ni ha participado en su desarrollo', zanjó la nota. Que ETA entierre definitivamente las armas 'es lo que reclama la sociedad española y lo que el Gobierno quiere también trasladar a los ciudadanos', concluyó Blanco.

Bajo este aséptico pronunciamiento de oficio, el Ejecutivo envolvió su distancia, dejando a la vez patente su lejanía política de las críticas del PP a la celebración de la reunión. 'Cada día que pasa estamos más cerca del final del terrorismo, como consecuencia del trabajo en su conjunto de la sociedad española, de las fuerzas democráticas y de las Fuerzas de Seguridad del Estado', se había ajustado Blanco al guión de lo previsible poco antes de comenzar el encuentro.

El Ejecutivo no opina porque 'no ha formado parte' de la conferencia

Sin rebasar esta misma pauta de contención, el titular de la Presidencia, Ramón Jáuregui, prefirió enmarcar la cita a valorarla sin más: 'El interés es que envuelva una liturgia que anuncie el final definitivo de ETA', explicó a Onda Cero. Se produzca o no este anuncio, 'todo hace pensar que se han envuelto en una liturgia encaminada a ese objetivo', abundó Jáuregui.

Ninguna voz en el Gobierno o el PSOE quiso ahondar más. 'Escenarios como este ayudan, lo que no se puede es ceder en la defensa de las víctimas y el acatamiento de la leyes', prologó el ministro de Justicia, Francisco Caamaño. 'Teniendo esto en cuenta, todo lo que sea para ayudar, bienvenido sea', concluyó. 'Es un buen día para anunciar que ETA abandona definitivamente las armas', señaló la titular de Defensa, Carme Chacón, instando en vano a la banda a 'aprovechar esta oportunidad'.

'Me limito a respetar' el encuentro, sorteó desde el Partido Socialista su portavoz parlamentario, José Antonio Alonso. El candidato a la presidencia, Alfredo Pérez Rubalcaba, rehusó valorar la cita. Libre de corsé institucional, el expresidente Felipe González fue la única referencia socialista que varió su discurso. 'Cada vez que se ve que se puede acercar el final del fenómeno terrorista, hay determinados actores de la vida política y mediática que alejan el horizonte', apuntó en Los desayunos de TVE.

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En una declaración desde Nueva York, el lehendakari, Patxi López, pidió a ETA que 'asuma su absoluta soledad y anuncie su final definitivo', al tiempo que valoró positivamente que la conferencia haya 'pedido a ETA que deje definitivamente sus actividades terroristas'. 'Ya no queda nadie en Euskadi ni fuera de ella que no se haya sumado al clamor de la inmensa mayoría de la sociedad vasca, que viene pidiendo desde hace mucho tiempo, una y otra vez, el final de ETA', subrayó el lehendakari.

'ETA ha sido el gran problema de la sociedad vasca: en nuestro país no ha habido dos bandos enfrentados; hemos estado los demócratas y la banda terrorista que ha querido imponer sus postulados totalitarios a todos los demás', apuntó el jefe del Ejecutivo vasco. López aseguró que 'el conflicto vasco se llama ETA', y señaló que ahora comienza 'un nuevo tiempo en Euskadi sin violencia terrorista'.

La postura del PP la marcó el líder de los conservadores vascos, Antonio Basagoiti, y no Mariano Rajoy, que hoy estará en Euskadi. El dirigente conservador denunció que las conclusiones de la conferencia eran 'inaceptables para cualquier demócrata' porque, a su juicio, 'equiparan a víctimas con verdugos y a la banda terrorista con dos gobiernos democráticos, el español y el francés'.

A su juicio, los cinco puntos de la declaración, entre los que se pide el cese 'definitivo' de la violencia, recogen 'la misma tesis de ETA y Batasuna con más o menos edulcoración' y lo único nuevo es que se les ha dado 'cobertura internacional y se les ha hecho la campaña electoral y de fondo'. El PP, la única formación ausente de la reunión, teme que Amaiur tenga grupo parlamentario propio a partir del 20-N.

Para él, en los próximos días habrá un comunicado de ETA que dirá 'lógicamente, que le parece bien porque son sus tesis' con 'literatura y parafernalia internacional'. Basagoiti pidió al PSOE que rechace el documento y defendió que este 'no es el camino' para acabar con la banda, que pasa, según dijo, por el cumplimiento de la ley y la desaparición de la banda terrorista 'sin condiciones ni exigencias a un Gobierno democrático'.

Por la mañana, Basagoiti ya había avanzado en una entrevista en RNE que la conferencia le parecía 'un profundo error' y que su celebración 'encarecía el precio de la paz, fortalecía las posiciones de Batasuna y ponía dificultades en el final de ETA'. Respecto a los participantes, señaló que cada uno iba por distintos motivos: 'Algunos guiados por la buena fe y la estulticia, otros por electoralismo y otros porque todavía no se han enterado de que Franco se murió hace 30 años', en referencia a los mediadores internacionales.

Basagoiti, que aseguró el domingo en una entrevista que si ETA deja definitivamente las armas sin que haya de por medio un precio político las condiciones para los etarras presos 'pueden ser otras', instó ayer a los partidos democráticos a que alcancen 'un gran acuerdo' que plantee exigencias y no al revés.

Para el PP, el Ejecutivo socialista está 'dejando hacer' a Batasuna por razones electorales. Fue lo que argumentó entre otros el portavoz del Grupo Popular en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja, quien se mostró seguro en Telemadrid de que la conferencia es 'una fase más de un proceso pactado entre ETA y el Gobierno'. Y avisó de que sólo ganan los terroristas porque el PSOE 'no va a poder rentabilizarlo' tras el 20-N.

También habló el expresidente del Gobierno José María Aznar, quien pidió que no se trate con 'equidistancia' a las víctimas del terrorismo y a sus asesinos porque sería 'un error político' y un 'desastre desde el punto de vista moral'. Para él, el terrorismo no es la única amenaza. 'La proliferación de armas de destrucción masiva y de sus medios de proyección es un peligro real', indicó como si hubiéramos retrocedido en el tiempo hasta el año que con esta justificación ordenó la entrada de España en la guerra de Irak.