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El Gobierno exige "prudencia" al PP para no empeorar la crisis

Salgado advierte de que algunos dirigentes conservadores siembran desconfianza sobre España pese a la gravedad de la situación. Rajoy anuncia que, si gana, fulminará la Ley de Dependencia: "No es viable" 

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El candidato del Partido Popular a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, se siente tan cerca ya de la Moncloa que sus mítines se han convertido casi en fiestas para celebrarlo. Pero mientras ayer exponía en la Cadena Ser sus dudas sobre si trasladarse al palacio o quedarse a vivir en su casa actual, la prima de riesgo el diferencial con el bono alemán que España paga para financiarse rozaba los famosos 500 puntos básicos que los expertos consideran la antesala del rescate.

Rajoy explica a diario que con su mera victoria amainará la tormenta porque, dice, él aportará 'confianza'. Pero de momento, su actitud está generado más bien preocupación: en el Gobierno español, que considera que el PP siembra dudas sobre las cuentas de España, pero también en los medios internacionales de referencia para los mercados financieros The Economist, Financial Times, The Wall Street Journal, donde abundan las críticas a su 'programa impreciso'.

El candidato conservador volvió a jactarse ayer de estar en contacto con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y con la vicepresidenta económica, Elena Salgado, ante la gravedad de la situación. Pero también admitió que lleva 'dos meses y algo' sin hablar con la canciller alemana, Angela Merkel, pieza clave en la respuesta a la crisis y socia del PP en la UE.

Salgado confirmó que estos contactos de Rajoy con el Gobierno español existen, pero reveló que se ha visto obligada a llamarle varias veces para exigirle que sus colaboradores sean 'prudentes' y no alienten la desconfianza.

La vicepresidenta apuntó sin citarla a la mano derecha de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que ya antes de tomar posesión como presidenta de Castilla-La Mancha denunció el elevado déficit que 'había encontrado o podría encontrar', lo que según el Gobierno aumentó la desconfianza global de los mercados hacia España.

Medios influyentes en los mercados critican a Rajoy por su 'imprecisión'

Y en esta misma campaña electoral, el expresidente José María Aznar va repitiendo que el país está 'en quiebra', mientras el responsable económico de la formación, Cristóbal Montoro, insinúa desde hace meses que se encuentra al borde del rescate. Rajoy nunca les ha desautorizado, lo que el candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, interpreta como un intento del PP por 'estrujar el limón' de la crisis para arañar votos.

Salgado volvió a descartar ayer que exista riesgo de rescate para España y tanto Zapatero como Rubalcaba exigieron la intervención, decidida e inmediata, del Banco Central Europeo para detener la espiral que asola la eurozona. 'Europa es la respuesta para volver a la estabilidad', subrayó, vehemente, Zapatero.

La preocupación sobre Rajoy a medida que ha ido pasando en la campaña de puntillas sobre su programa, ajeno al incendio del continente, se ha acabado extendiendo también a los medios internacionales que el PP tantas veces invocó contra Zapatero.

El influyente blog sobre mercados financieros de The Economist incluso apuntó ayer responsabilidad de Rajoy en el encarecimiento del bono español: '[La subida] parece reflejar las malas noticias económicas, pero también la incertidumbre ante las elecciones del domingo, puesto que el probable ganador, Mariano Rajoy, ha sido bastante impreciso sobre su programa'.

Las advertencias de que Rajoy tiene un 'programa impreciso' que paradójicamente coinciden con las acusaciones de 'programa oculto' que le lanza la izquierda son ya moneda común en diarios tan influyentes en el mundo financiero como el Financial Times, que ayer subrayaba además que la situación de España no es equiparable a Italia, como sostenía el PP, sino que es aquí 'más saludable'.

Bloomberg, una de las agencias económicas de referencia, advertía ayer de que 'el programa del PP promete proteger la sanidad, las pensiones y la educación sin explicar cómo reducirá los déficits, más allá de eliminar lo que el partido llama gastos superfluos'.

Rubalcaba y Zapatero llaman a la acción al Banco Central Europeo

Y The Wall Street Journal echaba ayer por tierra el argumento central del PP de que su mera victoria calmará los mercados: 'La previsión es que las elecciones desplazarán a los socialistas del Gobierno. Pero los analistas del mercado no ven que el resultado marque ninguna diferencia'.

En medio de esta presión creciente sobre las 'inconcreciones' del programa del PP y el aumento de la prima de riesgo, los conservadores y su entorno han ido mandando señales sobre el verdadero alcance del plan de ajuste: desde el pronóstico de Cospedal de que se organizarán protestas cuando Rajoy 'diga todo lo que hay que hacer' hasta la sugerencia, luego matizada, de Esperanza Aguirre a favor del copago farmacéutico para los pensionistas, pasando por la exigencia de medidas 'drásticas e inmediatas' lanzada ayer por la patronal en boca de uno de sus dirigentes más cercanos al PP, Arturo Fernández.

El propio Rajoy mostró ayer que, si gana, los recortes serán muy drásticos. Ya había anunciado a principios de semana que la única partida que considera intocable es la de las pensiones, pero ayer aclaró en una entrevista en El País la magnitud de algunos recortes: finiquitó en la práctica la Ley de Dependencia, supuesta cuarta pata del Estado del bienestar que según el Gobierno ha generado ya 165.000 empleos nuevos desde 2009 y que el propio Rajoy prometió en su día financiar.

'Realmente, hoy no es viable', afirmó. Y añadió: 'Lo que hay que hacer es ir haciendo lo que se pueda. Es un objetivo muy loable el de ayudar a aquellas personas que no se pueden valer por sí mismas, pero como le digo podremos tener el modelo de bienestar que nos permitan nuestros ingresos, nuestros recursos y nuestra actividad económica'.

La confesión ha provocado una gran preocupación entre los colectivos de dependientes y sus familiares, que han anunciado concentraciones de protesta para hoy mismo.

Cospedal ya auguró protestas cuando se sepa 'todo lo que hay que hacer': ayer lo supieron los dependientes.