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El Gobierno frena el debate sobre el burka

De la Vega dice que "aún es pronto" para saber cómo regulará la ley su uso

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El fenómeno del burka, prácticamente inexistente en España se han documentado menos de diez casos en los últimos años, ha encadenado en las últimas semanas una oleada de reacciones políticas que alcanzaron su cota máxima el martes, cuando el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, anunció que el Gobierno prohibiría el uso del burka y el niqab en los espacios públicos. La ley no admitirá el uso de prendas que 'no permitan la identificación de un sujeto o afecten a la dignidad del ser humano', especificó.

Ayer, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, limó las palabras del titular de Justicia al asegurar que 'aún es pronto' para determinar cómo la pendiente reforma de la Ley de Libertad Religiosa tratará esta práctica. De la Vega recordó que 'no es una cuestión por la que exista problema en España', porque 'el uso de esta prenda es muy minoritario'.

La polémica surgió hace varios meses a nivel local en ayuntamientos catalanes. En la mayoría, no hay constancia de que alguna de sus vecinas utilice burka. Catalunya celebrará elecciones municipales y autonómicas en otoño y las iniciativas han sido etiquetadas como 'electoralistas' y 'populistas'.

En el Senado, el PSOE presentará la semana próxima una alternativa a la moción registrada ya por la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho. La portavoz socialista, Carmela Silva, denunció el comportamiento 'grave, demagógico y populista' de Sánchez-Camacho, por la forma 'vergonzosa' en que presentó su texto, 'dos horas después' de que Judith Alberich, senadora del PSC y alcaldesa de Cunit (Tarragona), decidiera retirar una iniciativa similar, vista la polvareda que había levantado incluso entre las propias filas socialistas. La idea era evitar un debate apresurado sobre el asunto, dijo Silva.

En Melilla, la portavoz del PP en la Comisión de Igualdad en el Senado, María del Carmen Dueñas, diferenció el caso del burka con el pañuelo islámico o hiyab, que 'se vive con naturalidad'.

'Cuando hablamos del burka, del niqab, de los velos integrales, no sólo hablamos de las dificultades de identificación y, por tanto, de problemas de seguridad, sino también se atenta contra la dignidad y la igualdad de las mujeres', compartió la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, durante su comparecencia en la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados.

La ministra opinó que el debate 'no es fácil, es complejo, como lo demuestra que es un tema que está abierto en varios países de la Unión Europea'. Para Aído, afrontar ese debate sin reflexión puede ocasionar 'más problemas de los que se pueden solucionar'. 'No hay que anteponer la improvisación a la reflexión', señaló, partidaria, en cuanto al burka, de que haya una regulación general para un problema que, recordó, es 'minoritario'.