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El Gobierno no acepta a los mediadores

Sospecha que ETA volverá a atentar si Batasuna no va a las elecciones

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La actual estrategia del Gobierno respecto a ETA no necesita de ninguna verificación del alto el fuego anunciado, ni hay necesidad de que mediadores faciliten contactos con la dirección de la organización terrorista. Sencillamente, no hay nada que verificar o discutir hasta que ETA anuncie que abandona definitivamente la violencia. Esta es la reacción del Ejecutivo al comunicado que la banda dedica a la comunidad internacional y en la que aboga por una mesa multilateral de negociación política.

ETA ofreció el pasado fin de semana su primera respuesta a la Declaración de Bruselas, una petición a la banda de un alto el fuego permanente y verificable impulsada por el abogado surafricano Brian Currin y respaldada en marzo por un conjunto de personalidades implicadas en distintos procesos de paz. En su último comunicado, ETA evita satisfacer esa petición, pero acepta una discusión con los mediadores internacionales acerca de cómo solucionar un conflicto 'de raíces políticas'.

El hecho de que ETA no haya dado el paso de abandonar definitivamente la violencia motiva que el Gobierno no quiera hablar de ninguna verificación. Las fuentes del Ejecutivo consultadas por este periódico se mostraron especialmente contundentes con la figura de Currin, al que no reconoce más labor que la de asesor de la izquierda abertzale y, por tanto, de actuar en favor de los intereses de esta.

Tras conocerse el texto del comunicado, el Gobierno opina que ETA se está limitando a ganar tiempo para cargarse de 'razones' y regresar a los atentados en el momento en el que las aspiraciones electorales de Batasuna no sean satisfechas. La formación ilegalizada no podrá volver a concurrir en unas elecciones, y para las municipales restan ocho meses, hasta que se desmarque claramente de la banda o logre arrancar de esta un anuncio definitivo de fin de la violencia, según repite el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Según esta tesis, ETA volvería a responsabilizar al Estado de la violencia y se presentaría ante la militancia como la garante de la lucha por la independencia, intentando recuperar el timón que los líderes de Batasuna le discuten desde que impusieron sus tesis a las de ETA en el debate asambleario mantenido por las bases y que concluyó en la ponencia Zutik Euskal Herria.

Por otra parte, el Ejecutivo rechaza la aplicación de los Principios Mitchell para la actual situación. Estos principios, que Batasuna adoptó por indicación de sus asesores extranjeros, antes incluso de la Declaración de Bruselas, están tomados del proceso de paz en Irlanda del Norte y obligan a las partes a renunciar a la violencia de forma irreversible para conseguir sus objetivos políticos. En este caso, apuntan las citadas fuentes, no hay dos grupos armados enfrentados, sino el Gobierno democrático de un país y una organización terrorista.

Igualmente, destacan que no haya alusión alguna de la banda terrorista a esos principios adoptados por Batasuna y que en el último comunicado ni siquiera se mencione a la izquierda abertzale.