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El Gobierno no se moverá "un ápice" frente a Batasuna

Rubalcaba exhibe la operación contra Segi como prueba de firmeza e insiste: "O convencen a ETA de que lo deje o dejan a ETA"

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Dos días después de que el presidente del Gobierno desatara todo tipo de especulaciones al declarar que los últimos movimientos de la izquierda abertzale no serán 'en balde', su flamante número dos, Alfredo Pérez Rubalcaba, sentenció ayer que la política antiterrorista del Ejecutivo 'no ha cambiado ni un ápice'. El nuevo portavoz del Ejecutivo obvió la expresión utilizada por su jefe y optó por centrarse en 'la primera palabra que empleó' José Luis Rodríguez Zapatero para referirse a la evolución de Batasuna: 'insuficiente'.

Para los que vieron incendiarias las palabras de Zapatero, Rubalcaba llegó a su primera rueda de prensa como portavoz equipado con un completo equipo de extinción: 14 detenidos de la organización ilegalizada Segi, a la que Interior considera la cantera de ETA. 'Las exigencias de la democracia con la ilegalizada Batasuna son las de ayer, las de antes de ayer y las de hace años, desde que aprobamos la Ley de Partidos, hoy consolidada por la doctrina jurisprudencial del Tribunal de Derechos Humanos', dijo Rubalcaba. Y en referencia a la operación policial, apostilló: 'Hoy es un buen día para recordarlo'.

La declaración de Zapatero del miércoles se producía a los tres días de que Arnaldo Otegi, el aún líder de Batasuna en prisión, afirmara que si ETA cometiera ahora un atentado, la izquierda abertzale se opondría. 'Es algo más de lo que había pero mucho menos de lo que toca', resumió ayer el vicepresidente sobre ese y el resto de pasos dados por Batasuna. A partir de ahí, Rubalcaba quiso cerrar la polémica recurriendo al guión seguido por el Gobierno desde la ruptura del último proceso de paz: 'O convencen a ETA de que lo deje o dejan a ETA. Esa es la única solución que tienen para lograr el objetivo que parece que tienen de entrar en la legalidad democrática'.

Lo cierto es que la declaración de Zapatero se suma a las de los responsables del Gobierno vasco, que en los últimos días han admitido por primera vez que la unidad de acción ETA-Batasuna se resquebraja. En concreto, el consejero de Interior, Rodolfo Ares, ha hablado de 'tensión y discrepancias' entre ambas.

El Ejecutivo reconoce pasos pero insiste en que son insuficientes

Pero tuvo que ser el portavoz parlamentario del PNV, Josu Erkoreka, quien se atrevió ayer en público a descubrir la política del palo y la zanahoria del Gobierno respecto a Batasuna. Las declaraciones de Zapatero y las operaciones policiales son parte, según él, de una misma estrategia de 'estímulo y presión' del Ejecutivo central hacia la izquierda abertzale para que esta avance por las vías exclusivamente políticas. Para Erkoreka, aquel que ha ideado la última operación antiterrorista 'no está muy lejos' de quien propició la publicación de 'una inmensa entrevista' a Otegi para que trasladara sus puntos de vista.

El político nacionalista identificó en esta supuesta estrategia del Gobierno el fin último de acabar con ETA, pero consiguió molestar al Ejecutivo al ir más allá y afirmar que los contactos entre el PSOE y la izquierda abertzale 'nunca se han roto del todo'. 'No es cierto en absoluto', reaccionó Rubalcaba, tras afirmar que todos los partidos políticos han mantenido contactos con Batasuna en algún momento. Ahora, añadió el portavoz del Gobierno, ese cauce 'está absolutamente cortado'. Otra cosa, continuó, 'rompería la esencia de la estrategia antiterrorista'.

Quien guarda por el momento silencio sobre las palabras de Zapatero es la izquierda abertzale, habitualmente espectadora ansiosa de los movimientos que se producen desde Madrid. En un comunicado difundido ayer se limitaba a acusar al Gobierno de 'cebarse' con la juventud independentista vasca para evitar 'un nuevo escenario'. En la misma línea se pronunció EA.

Sin embargo, Segi y Askatasuna fueron las dos únicas organizaciones del MLNV que defendieron las tesis de ETA en el último debate abierto por las bases de la izquierda abertzale. Sus postulados fueron derrotados y una amplia mayoría optó por el texto de Otegi y sus colaboradores a favor de un nuevo proceso que arranque con el fin definitivo de la violencia. Operaciones como la desarrollada contra el subaparato que ETA utilizaba para controlar a los presos o las dirigidas contra las juventudes más radicalizadas no hacen sino allanar el camino a los posibilistas, según fuentes antiterroristas.

Por si quedaba alguna duda, el Ministerio del Interior difundió a primera hora de ayer una nota en la que afirmaba: 'Segi mantiene una total identificación con los postulados más radicales del entramado criminal, considerando la violencia terrorista como un instrumento necesario e irrenunciable'.