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El Gobierno no quiere que el papa hable de España

Se teme que Joseph Ratzinger pueda aprovechar su presencia en España para criticar algunas leyes

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Benedicto XVI visitará Madrid entre el 18 y el 21 de agosto, y pronunciará media docena de discursos ante autoridades, jóvenes y religiosos. Aunque desde Roma se asegura que el papa traerá un mensaje de 'esperanza' a los participantes de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), desde el Gobierno se teme que Joseph Ratzinger pueda aprovechar su presencia en España para criticar algunas leyes, como la del aborto, la de muerte digna o la del matrimonio entre homosexuales.

Así, el ministro de Presidencia, Ramón Jáuregui, apuntó ayer a Europa Press que no sería 'aconsejable ni oportuno' que Benedicto XVI se refiriera específicamente a España o a las leyes sociales aprobadas por el PSOE en los últimos años. 'Él es muy libre de poder decir lo que quiera, pero yo creo que el marco de relaciones que se ha establecido por parte de la Iglesia Española y de la Conferencia Episcopal con el Gobierno en este evento no haría nada aconsejable ni sería nada oportuno que el papa tuviera que decir algo sobre España', recalcó el ministro.

Jáuregui recordó que España 'es un estado aconfesional', dejando claro que 'leyes como las del aborto, muerte digna, igualdad de trato, y cualquiera que regule el código cívico en el marco de relaciones en el que los españoles determinan su vida, las hace el Parlamento, no la Iglesia Católica'. 'Admitimos que la Iglesia puede dar su opinión, pero quien decide es la soberanía popular', añadió el ministro.

Sobre las protestas contra la visita del pontífice, el ministro las consideró una 'cuestión menor', aunque se mostró a favor de 'respetar el derecho de expresión' de los grupos laicos.

No piensa lo mismo el presidente del Congreso, José Bono, quien criticó en Onda Cero estas movilizaciones. 'Entiendo que puede generar odio en el laicismo militante, pero si quieren hacerle la vida imposible a un hombre de 84 años que viene a ser recibido por quienes comparten un modo de ver la vida, no me parece bien', sentenció.