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El Gobierno pide al líder del PP que proponga "algo útil"

Rubalcaba se burla de su idea de cambiar la Constitución "en un plis plas"

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Las propuestas que el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, presentó el viernes como su plan para salir de la crisis tuvieron contestación desde las filas del Gobierno. El ministro de Fomento, José Blanco, tachó a Rajoy de 'frívolo e irresponsable', mientras que el titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, le pidió que por fin proponga 'algo útil' para ayudar a salir de la crisis.

Blanco se centró en el rechazo del presidente del PP a gravar las actividades de los bancos, una medida que, según recordó, han acordado todos los Gobiernos de la Unión Europea, conservadores incluidos. El vicesecretario general de los socialistas dijo que en los bancos estuvo 'parte del origen' de la actual crisis, y reprochó a Rajoy que se ponga del lado de los banqueros y no de los ciudadanos. 'Sólo quedar bien con todo el mundo y en todo momento puede llevarlo a tener semejantes contradicciones', dijo desde Ourense.

Coincidió con Rubalcaba en que, una de dos, o Rajoy 'oculta cosas porque no quiere decirlas o porque no tiene ni idea de cómo afrontar los problemas de España'. En todo caso, el plan del líder del PP pasa, según Blanco, por convertirse en presidente del Gobierno 'desde la ambigüedad'.

'Se está sirviendo de la crisis para llegar a Moncloa', coincidió desde Palma de Mallorca Alfredo Pérez Rubalcaba. El ministro del Interior se centró en la propuesta de Rajoy acerca de modificar la Carta Magna para enfrentar la situación económica. 'De pronto ven la panacea y piden una reforma de la Constitución, convencidos de que es fácil modificarla y de que en un plis plas la crisis será solucionada', ironizó Rubalcaba.

A las críticas de 'ambigüedad' hechas por Blanco, Ru-balcaba criticó a Mariano Rajoy que 'evite pringarse' y que se limite a esperar que la situación económica desgaste al presidente del Gobierno y llegar a sustituirlo en 2011 'sin decir ni mú'. El problema es que ese es un plan 'profundamente insolidario', advirtió Alfredo Pérez Rubalcaba.