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Los gobiernos desoyen a un Congreso prosaharaui

El Parlamento ha aprobado desde la llegada de la democracia siete iniciativas para que el Ejecutivo actuara en favor de la autodeterminación. Todas fueron ignoradas por los distintos gobiernos

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La expulsión por parte de Marruecos de la activista saharaui Aminatou Haidar y su posterior huelga de hambre han vuelto a poner encima de la mesa el debate sobre el papel que debe de jugar España en la resolución del conflicto del Sáhara Occidental. Para los políticos, no existen dudas. Todos los partidos se han mostrado favorables al derecho de autodeterminación del pueblo saharaui en el Parlamento, así como a favor de que el Gobierno trabaje para posibilitar un referéndum en la zona. Pero tanto al PSOE como al PP ese compromiso se les olvida cuando llegan al poder.

Desde la instauración de la democracia, los grupos políticos han presentado 14 Proposiciones no de Ley (PNL) ante el Pleno del Congreso dirigidas a pedir al Gobierno acciones concretas para dar una salida al problema que vive el pueblo saharaui desde hace más de 30 años.

De las ocho iniciativas que llegaron a Pleno, siete fueron aprobadas con los votos de la mayoría de los grupos políticos y tan sólo una la que exigía el reconocimiento del Frente Polisario como único representante del pueblo saharaui fue rechazada por los votos negativos del partido entonces en el Gobierno: la UCD y de Coalición Democrática (la antigua denominación del PP).

Sin embargo, los sucesivos gobiernos han hecho caso omiso a los mandatos del Parlamento y han mantenido una silenciosa neutralidad sobre el tema en sus relaciones con otros países y en las diferentes cumbres internacionales en las que han participado.

IU critica el 'doble rasero' del PP y del PSOE respecto al conflicto

'En el Parlamento se hace la diplomacia de los valores, la del derecho internacional y la de los derechos humanos y, sin embargo, el contenido de la actividad gubernamental es la realpolitik, la diplomacia de intereses que está al servicio de la buena relación con Marruecos y la utilización del Sáhara como moneda de cambio en las relaciones con el país africano'. El portavoz de Izquierda Unida en el Congreso, Gaspar Llamazares, resume así lo que ocurre respecto al Sáhara Occidental. Su actual grupo, IU, y su predecesor, el Partido Comunista, han presentado nueve de las 14 PNL que ha registrado la Mesa del Congreso.

Llamazares critica el 'doble rasero' tanto del PP como del PSOE respecto al Sáhara Occidental durante sus respectivos gobiernos. El ex coordinador general de IU aprecia, además, 'una deriva' de los socialistas hacia 'las tesis de Marruecos', al insinuar que 'la autonomía podría ser una solución al conflicto' y 'olvidando' que la Resolución 41/16 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, del 31 de octubre de 1986, establece la autodeterminación como única salida a tres décadas de represión marroquí.

Si se repasan los diarios de sesiones de los Plenos del Congreso en los que se ha debatido acerca del futuro del Sáhara Occidental, se comprueba que todos los partidos defienden el derecho de autodeterminación. No obstante, al llegar al Gobierno suavizan sus discursos.

Los dos grandes partidos suavizan su discurso cuando llegan al poder

El 19 de febrero de 2002, la Cámara Baja se aprobó por unanimidad una propuesta presentada por todos los partidos con representación parlamentaria, excepto el PP, que buscaba 'paliar las consecuencias negativas del bloqueo del proceso de paz en el Sáhara Occidental'. La portavoz del PSOE, entonces en la oposición, Clemencia Torrado Rey, pidió al Gobierno que estuviera 'siempre del lado de la legalidad internacional', convirtiéndose 'en parte activa en el encuentro de una solución' y esforzándose 'especialmente por ser uno de los países implicados históricamente en el conflicto'.

El representante del PP, entonces partido en el Gobierno, Gustavo de Arístegui, aseguró, en cambio, que la PNL no contenía 'novedades significativas', lo que a su juicio demostraba que el Ejecutivo estaba 'en el camino correcto' y no era necesario intensificar los trabajos en política exterior para facilitar un referéndum.

Cinco años más tarde, pareció que conservadores y socialistas se habían intercambiado los papeles. El 23 de marzo de 2007, tres años después de que José Luis Rodríguez Zapatero llegara al Gobierno, el portavoz del PP, Jorge Moragas, recriminaba al presidente en el Congreso por haberse 'cargado el papel facilitador que siempre ha tenido el Gobierno de España' respecto al Sáhara, rompiendo 'el tradicional principio de neutralidad activa' en favor de los marroquíes. 'Es posible mantener una relación de confianza y amistad con nuestro vecino alauí y, al mismo tiempo, defender con rigor lo que es una responsabilidad histórica de la ex potencia española', apuntó Moragas.

María Dolores de Cospedal asegura que el Ejecutivo 'ha perdido credibilidad'

María Rosario Aburto, del PSOE, recordó en ese pleno que la posición de su partido seguía siendo 'exigir el cumplimiento de los acuerdos de la ONU', pero indicaba que 'han cambiado los esfuerzos' para 'descubrir nuevos caminos y nuevas vías que apoyen la negociación'.

En todo este proceso, hubo un único desacuerdo el pasado día 15 de diciembre, aunque este se relacionó con la huelga de hambre de Haidar y no con la autodeterminación. Todos los grupos reiteraron su respeto a lo establecido por la ONU. Y todos los partidos, excepto el PSOE, recriminaron al Gobierno su actuación de cara a facilitar el regreso de Haidar a El Aaiún. Ayer mismo, la número dos del PP, María Dolores de Cospedal, aseguró que el Ejecutivo 'ha perdido credibilidad' con las negociaciones sobre Haidar, al reconocer 'implícitamente' la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara.

Elena Valenciano. Portavoz de Exteriores del PSOE

¿Será necesaria una nueva huelga de hambre para que el conflicto saharaui vuelva a ponerse encima de la mesa o es hora de dar ya con las soluciones?
No es realista pensar en un escenario de solución inmediata para el conflicto que padece el Sáhara Occidental. Es sin embargo imprescindible que se reanuden las conversaciones entre Marruecos y el Frente Polisario, y que pueda desarrollar su trabajo el representante personal del secretario general de las Naciones Unidas para la Región, Christopher Ross, un mediador reconocido por ambas partes.

¿Tiene España alguna responsabilidad moral respecto a la situación que vive actualmente el pueblo saharaui?
La cesión del Sáhara, tal y como se produjo bajo el franquismo, fue un error. Fue una mala descolonización, si es que hay alguna buena. Hoy, el Gobierno está firmemente comprometido con una solución aceptada por ambas partes, duradera, amparada por el acervo de la ONU y que respete el derecho a la autodeterminación. Esto es compatible con el desarrollo de una buena relación con Marruecos.

¿En qué medida puede ayudar nuestro país a dar con una solución al conflicto que vive el Sáhara Occidental?
España es uno de los países amigos en las conversaciones entre las partes, mantiene una sólida interlocución tanto con Marruecos como con Argelia y la cooperación española realiza un importante esfuerzo en ayuda para los campamentos de refugiados saharauis. Mantenemos un difícil equilibrio en la relación con todos los países del Magreb. Pero esa es la mejor contribución para la solución del conflicto.

Gustavo de Arístegui. Portavoz de Exteriores del PP

¿Será necesaria una nueva huelga de hambre para que el conflicto saharaui vuelva a ponerse encima de la mesa o es hora de dar ya con las soluciones?
Las huelgas de hambre no son para nosotros una solución. Lo hemos dicho durante el tiempo que ha durado la protesta de Aminatou Haidar. Las conversaciones entre el Polisario y Marruecos se iniciaron en el año 1991, pero no han avanzado suficientemente. Todas las partes tienen que renunciar a su maximalismo y espero que lo acaben haciendo. Hay que tratar de llegar a una solución que respete los parámetros de la ONU.

¿Tiene España alguna responsabilidad moral respecto a la situación que vive actualmente el pueblo saharaui? 
España es la ex potencia colonial y tiene que implicarse de manera activa en la búsqueda de una solución, que debe estar en el marco del entendimiento. El Frente Polisario mantiene como pretensión máxima la independencia sin condiciones y Marruecos, la incorporación sin matices del Sáhara al país. Nuestro país debería ir buscando un punto medio que satisfaga a las dos partes.

¿En qué medida puede ayudar nuestro país a dar con una solución al conflicto que vive el Sáhara Occidental?
Como ya he explicado en la respuesta anterior, España no puede mostrar un apoyo incondicional a ninguno de los dos lados, ni al Polisario ni al Reino de Marruecos. En la medida que respete esa neutralidad activa, nuestro país será más útil al proceso que si no lo hace. Sí creo que reconociendo que ha habido más avance por un lado que por otro, no se ha llegado a un punto aceptable para las dos posiciones. 

Gaspar Llamazares. Portavoz de IU en el Congreso

¿Será necesaria una nueva huelga de hambre para que el conflicto saharaui vuelva a ponerse encima de la mesa o es hora de dar ya con las soluciones?
Yo no voy a entrar en lo que quieran hacer los activistas que seguramente mantendrán su lucha. Pero ahora es necesaria una defensa más contundente de los derechos humanos por parte de la MINURSO y se debe promocionar el ejercicio del derecho de autodeterminación a través de referéndum para que pueda pronunciarse el pueblo saharaui, que actualmente está amordazado por el Gobierno marroquí.

¿Tiene España alguna responsabilidad moral respecto a la situación que vive actualmente el pueblo saharaui?  
Las responsabilidades de España son muy importantes. En el momento de la descolonización, permite la ocupación del territorio saharaui. España sólo se acuerda de manera humanitaria de los saharauis y confunde la solidaridad con la justicia. Ahora, España ha abandonado la política de neutralidad activa por otra de alineamiento descarado con las tesis anexionistas marroquíes.

¿En qué medida puede ayudar nuestro país a dar con una solución al conflicto que vive el Sáhara Occidental? 
Los partidos debemos presionar al Gobierno para que sea consecuente. Y es que las acciones del Ejecutivo se deben corresponder con las obligaciones históricas de la metrópoli y con los mandatos del Parlamento. Ahora, las Cortes dicen una cosa y el Gobierno hace otra. Utiliza el Congreso como un envoltorio, agradable a la vista, pero aplica la diplomacia de intereses con Marruecos.