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Los gobiernos locales, claves para una alianza PSOE-PNV

Los socialistas aceptan que gobierne la lista más votada, pero sin excluir al PP

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La posibilidad de que la geometría variable dé paso a una alianza estable en el Congreso de los Diputados entre el PSOE y el PNV tomó cuerpo el miércoles, después de que el presidente del Gobierno realizara durante el debate sobre el estado de la nación una oferta 'expresa y directa' al portavoz del partido nacionalista para explorar esa opción. Pero, a pesar de que este compromiso fue escenificado como el resultado de un espontáneo tira y afloja entre Josu Erkoreka y José Luis Rodríguez Zapatero, el tanteo viene de varios meses atrás.

El PNV ya había hecho llegar a los socialistas que para una entente de esa naturaleza, que asegure la estabilidad parlamentaria del Gobierno hasta el final de la legislatura, considera determinante un acuerdo sobre los gobiernos de los ayuntamientos y diputaciones forales, que se renovarán en las elecciones de mayo de 2011.

Moncloa, PSOE y PSE descartan que se pueda negociar el lehendakari

El pacto que plantean los nacionalistas es que ambos partidos se faciliten mutuamente que gobierne la lista más votada, excluyendo de la aplicación de esta regla al PP, extremo que el PSOE y una amplia mayoría del PSE consideran inaceptable porque, entre otras razones, empujaría a los conservadores a retirar el apoyo parlamentario que sostiene el Gobierno autonómico de Patxi López.

Los socialistas están de acuerdo con el principio general de respetar la lista más votada, pero incluyendo en la aplicación de la regla al PP, que con esta pauta y el resultado de los anteriores comicios recuperaría el gobierno de la Diputación de Álava.

'Patxi López no es, en ningún caso, una moneda de cambio ni una pieza a sacrificar', según coincidieron en señalar fuentes próximas a Zapatero, miembros de la ejecutiva del PSOE y dirigentes del PSE. Pero las mismas fuentes añaden: 'En ningún sitio está escrito que se tenga que pactar con alguien concreto (el PP) en las instituciones locales'. Es decir, que los socialistas consideran que el pacto que permitió la elección de López como lehendakari no les obliga a extender su entendimiento a otras instituciones.

Zapatero ha multiplicado sus llamadas por teléfono a Urkullu

Así, las cartas están sobre la mesa, pero la partida podría decirse que apenas ha empezado. El portavoz del Grupo Socialista, José Antonio Alonso, y su portavoz presupuestario, Francisco Fernández Marugán, ya han entablado contactos con el PNV con vistas a las votaciones de la próxima semana en el pleno del Congreso sobre el techo de gasto y las enmiendas de totalidad a los proyectos de ley de la reforma laboral y de las cajas de ahorros. La votación del techo de gasto se considera una especie de ensayo del debate de los Presupuestos, pero es de mucho menor trascendencia ya que, aunque fuera rechazado, el Gobierno podría presentarlo de nuevo tantas veces como quisiera hasta que, el 1 de octubre, presente su proyecto de cuentas para 2011.

Con este calendario, la negociación de una posible alianza estable se plantea en el horizonte de su concreción en el otoño. En el engranaje participan de forma activa, además de Alonso y Marugán, el número dos del grupo parlamentario, Eduardo Madina, y José María Benegas, ex secretario general de los socialistas vascos, a quien Zapatero ha pedido que actúe de puente con el PNV aprovechando sus profundos conocimientos de la negociación con los nacionalistas vascos (Público, 29/06/2010). Desde que recibió el encargo, Benegas ya ha organizado dos cenas con Erkoreka y el portavoz económico del PNV en el Congreso, Pedro Azpiazu.

A estos cauces de interlocución hay que añadir el que mantienen con discreción los presidentes del Gobierno y del PNV. La última reunión entre ambos que ha trascendido se celebró en la Moncloa el 6 de abril, en el contexto de la negociación de los pactos de Zurbano.

En los últimos meses, las conversaciones telefónicas se han multiplicado y, así, también se sabe que Zapatero llamó al dirigente peneuvista a finales de junio para plantearle la necesidad de alcanzar acuerdos en varios asuntos. Esta conversación se produjo pocos días después de que el PNV se abstuviera en la convalidación por el Congreso del decreto sobre la reforma laboral y también después de que Urkullu expresara públicamente su disposición a un acuerdo con el Gobierno para apoyar los Presupuestos a cambio de más autogobierno para Euskadi.

El portavoz del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, aunque mantiene una excelente relación con los medios de comunicación, ayer prefirió evitar a los periodistas en Madrid para sortear la presión informativa.

El consejero de Interior del Gobierno vasco, Rodolfo Ares, consideró ayer que las condiciones que plantea el PNV para negociar un acuerdo que garantice estabilidad al Ejecutivo de Zapatero (más autogobierno, respeto a las listas más votadas y presencia de las instituciones vascas en la UE) podrían ser asumibles. 'No tenemos ningún problema en poder trabajar sobre esas cuestiones', dijo.

Ares sostuvo que los socialistas vascos fueron, son y serán siempre partidarios de que el PNV y el resto de partidos nacionalistas se involucren y se comprometan con la gobernabilidad de España. Según agregó, este compromiso resulta ahora más necesario que nunca habida cuenta de que las políticas de respuesta a la crisis económica requieren de estabilidad y consensos.

'Hemos apoyado siempre que eso pueda ser y especialmente en un momento como el actual cuando es necesario el máximo consenso para afrontar la grave crisis económica y las reformas que hay que impulsar...', dijo el consejero de Interior, miembro además de la ejecutiva del PSE.