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Gómez gana el pulso al aparato federal del PSOE

La militancia socialista obvia el parecer de Zapatero y elige a su secretario general para disputar a Aguirre la Presidencia de Madrid. El resultado no cierra la división en la federación madrileña

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Tomás Gómez ganó su órdago y añadió una nueva cicatriz política a José Luis Rodríguez Zapatero, que en el corto espacio de cinco días ha sufrido la primera huelga general que se convoca contra su Gobierno y el primer desafío victorioso de un dirigente territorial de su partido desde que en 2004 se instaló en el palacio de la Moncloa.

Trinidad Jiménez, la aspirante promovida por José Blanco y Alfredo Pérez Rubal-caba, y finalmente avalada por Zapatero ante las encuestas que le puso sobre la mesa el vicesecretario general, perdió claramente frente al líder del PSOE de Madrid las elecciones primarias celebradas ayer para dilucidar el candidato socialista que en mayo de 2011 disputará la Presidencia autonómica a Esperanza Aguirre. La diferencia que se anticipó en los avales presentados por los dos aspirantes se confirmó en la votación real. La campaña apenas logró desplazar adhesiones. La diferencia de 745 avales a favor de Gómez se tradujo en una ventaja final de 558 votos, que supone el 51,71% frente al 48 % que apoyó a la ministra de Sanidad y Política Social 7.596 por 7.051, a falta del recuento de 51 papeletas de cinco agrupaciones menores.

Gómez se impuso con el 51,71% de los votos frente al 48% de Jiménez

Los militantes socialistas -tenían derecho a voto 18.136- y participaron el 80,97% optaron por respaldar a quien es su secretario general desde que en 2007, en una de las circunstancias más paradójicas de todo el proceso, fue elegido personalmente por Zapatero para sustituir a Rafael Simancas. El ex alcalde de Parla, ciudad del extrarradio de Madrid en la que consiguió ser el gobernante municipal más votado de toda España, será así por primera vez candidato a la presidencia autonómica merced a la decisión de las bases, que han decidido encumbrar a Gómez antes que atender a los designios del núcleo del aparato federal, encabezado por Blanco. Se repite así, según los partidarios del dirigente madrileño, el relato del triunfo que en 2000 protagonizó José Luis Rodríguez Zapatero frente a José Bono, aunque en esta ocasión Gómez ha hecho valer su control del aparato regional.

El resultado de las elecciones internas celebradas ayer no cierra, sin embargo, el pulso que se ha librado durante los últimos meses en la federación madrileña del PSOE. Aunque Gómez ha salido fortalecido por el apoyo directo de las bases, tendrá que afrontar una campaña electoral que en muchos aspectos depende del respaldo que le preste el aparato de la dirección federal, donde sus partidarios están en franca minoría.

Las espadas seguirán desenvainadas y volverán a chocar el próximo 23 de mayo porque quienes defendieron la candidatura alternativa de Trinidad Jiménez están convencidos de que Gómez sufrirá una severa derrota frente a Esperanza Aguirre por más que el proceso de las elecciones primarias le haya proporcionado un conocimiento público del que hasta ahora carecía y que se esgrimía como uno de los principales inconvenientes para que fuera el cartel electoral.

La diferencia fue de 545 votos, con una participación del 80,97%

Gómez se ha reivindicado tan partidario de Zapatero como Trinidad Jiménez, pero tendrá que emplearse a fondo para desembarazarse de la etiqueta de disidente.

Aunque ha contado con el apoyo de destacados zapateristas de primera hora, como José Andrés Torres Mora y Álvaro Cuesta, en torno a su candidatura se agruparon también durante la campaña de las primarias algunos ex dirigentes que desde hace tiempo quieren pasar al presidente del Gobierno facturas pendientes.

Anoche, en su primera comparecencia, llamó la atención que Gómez elogiara a su competidora, pero no hiciera ninguna mención al secretario general del PSOE, que le telefoneó para felicitarle, lo que ambos aprovecharon para expresar su voluntad de 'colaborar estrechamente', según fuentes de la dirección federal. 'Hoy ha ganado el partido', le dijo Zapatero.

Desde la dirección del PSOE, y también desde el equipo de Tomás Gómez, se insistirá en intentar situar a Zapatero al margen de lo ocurrido. De hecho, ayer ya se recordaba que se le convenció de avalar la alternativa de Trinidad Jiménez basándose en encuestas que señalaban a la ministra como una candidata con más posibilidades de ganar a Aguirre, pero también que se distanció del proceso una vez que se puso en marcha. 'A estas alturas, yo no me juego nada en esto', llegó a decir en una reunión de la ejecutiva federal a propósito de las primarias en Madrid.

Lo que los tomasistas no olvidan es su convencimiento de que ha sido Blanco el principal instigador del intento de descabalgar a Gómez de la candidatura electoral, y junto al vicesecretario general, el ministro Alfredo Pérez Rubalcaba. A ambos culpan de la fractura del socialismo madrileño. Blanco siguió ayer el recuento en la sede federal del partido, al igual que la secretaria de organización, Leire Pajín, mientras que Zapatero permaneció en la Moncloa.

Gómez aseguró el viernes a Público que, si como ha ocurrido, se imponía en las primarias, ofrecería a la ministra de Sanidad, que es vocal de su ejecutiva, incorporarse a su candidatura electoral. Para escenificar la unidad, Jiménez se desplazó anoche desde el hotel donde siguió el recuento de los votos hasta la sede del PSM, donde lo hizo Gómez. Ambos se abrazaron entre gritos de '¡Democracia, democracia!' y '¡Tomás, unidad!'.

La ministra proclamó que desde ayer Gómez 'es mi candidato', pero ni ella ni Zapatero consideran la posibilidad de que se integre en la candidatura electoral. Este planteamiento ya lo hizo Gómez cuando el líder del PSOE le pidió en julio que diera un paso atrás. El presidente mantiene intacta su confianza en la ministra..