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Gordo compartido, Gordo reñido

Los grandes premios del sorteo navideño provocan a menudo denuncias entre familiares y amigos

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Gran parte de los españoles estarán hoy tan ensimismados comprobando sus números de la Lotería de Navidad que pocos recordarán ya el 6.381. A excepción de los dueños y clientes del bar Arco Iris de Carballo (A Coruña), que continúan disfrutando de la suerte que llegó con el Gordo en 2007.

Sara Fernández era camarera en ese bar. El 22 de diciembre de aquel año, después de la euforia de las celebraciones por el premio, se llevó una desagradable sorpresa: su décimo no estaba donde supuestamente lo había dejado: en el bote de las propinas. La joven, que por aquel entonces tenía sólo 18 años, mantuvo durante horas la esperanza de que el 'culpable' del 'robo' se lo devolviera. Cuando volvió a la realidad, denunció el hurto ante la policía. Los encargados de investigar su caso poco pudieron hacer y, cuatro meses después del sorteo, en abril de 2008, Loterías y Apuestas del Estado confirmaba que todos los décimos premiados habían sido cobrados.

En 2007, en un pueblo de Galicia, una camarera denunció que le habían robado el décimo

La joven que siempre sospechó de su jefe dejó el trabajo y volvió a estudiar, según La Voz de Galicia, periódico que ha seguido el caso. Una vez cobrados todos los premios, sólo le quedaba la vía judicial para poder reclamar. 'No he vuelto a saber nada de ella, nunca he recibido una notificación para acudir a juicio', señaló escuetamente a este diario el dueño del bar la semana pasada. En el local, todos creyeron que Sara mintió con respecto al décimo robado. Público ha intentado, sin éxito, contactar con ella para conocer su versión.

El sonado caso de Carballo no acabó finalmente en los tribunales, pero lo cierto es que es bastante habitual que las familias, los grupos de amigos y las peñas deportivas terminen su relación ante un juez cuando entran en juego grandes cantidades de dinero. Cantidades como las del sorteo extraordinario de Navidad, que hoy repartirá más de 2.320 millones de euros en premios.

En noviembre de 2007, el Tribunal Supremo condenó a un hombre a un año de prisión por haber cometido un delito de 'apropiación indebida' de un décimo de lotería que resultó premiado con el Gordo de Navidad.

Una pareja se peleó por el reparto del dinero justo después de romper su relación

El condenado compró el boleto a medias con su pareja en 2003. Llevaban conviviendo cinco años, pero en noviembre terminó su relación. Un mes después, su número resultó premiado con 200.000 euros. Sin embargo, cuando la novia reclamó su parte, sus ex suegros le comunicaron que, en lugar de la mitad, le correspondía sólo un sexto del premio.

¿El motivo? Supuestamente, su novio había guardado el décimo en un fondo común que compartía con otras cinco personas. Cada uno aportó un décimo distinto y acordaron compartir el premio, le tocase a quien le tocase. Sin embargo, la Audiencia Provincial de Barcelona no encontró 'prueba bastante de la constitución del fondo común', algo que ratificó el Supremo calificando el hecho como 'una maniobra posterior al premio con objeto de privar a la demandante (la ex novia) de la parte que realmente le correspondía'. En 2007, el acusado fue condenado a un año de prisión, así como a pagar a la afectada su parte real del premio.

En los ochenta, un empleado de Correos se quedó con dos boletos que estaban en un sobre

La historia demuestra que los litigios por el Gordo de Navidad no vienen sólo por peleas sobre a quién corresponde o no el premio. Hay más polémicas, como cuando los décimos de lotería son también una tentación para los amigos de lo 'ajeno'.

Hace 12 años, un repartidor que trabajaba para una administración de lotería de Madrid se apoderó de la recaudación (un total de 7.446,54 euros) que había recibido de varias empresas por la entrega de Lotería de Navidad. Además, el empleado no terminó el trabajo y se quedó con varios boletos que debía haber repartido entre los clientes. Tres de los números que había robado recibieron premio en el sorteo de ese año. No se sabe si el acusado llegó a cobrar dichos premios, pero fue condenado por el Tribunal Supremo, en 2003, a un año de prisión.

Diez años antes, en 1988, un funcionario de Correos de Torrejón de Ardoz (Madrid) se quedó con dos décimos que se habían caído de un sobre abierto, cerró la carta y la envió. Uno de los números resultó premiado con 25.000 pesetas. Cuando el remitente de la carta reclamó ante Correos, el funcionario se sintió culpable y devolvió los décimos que aún no había cobrado.

Pero su buena voluntad no le salvó de la sanción. La Audiencia Provincial le condenó, por un delito de 'infidelidad de custodia de documentos', a tres meses de arresto mayor y multa de 20.000 pesetas. También fue suspendido por dos años de su 'profesión de funcionario de Correos, cargo público y derecho de sufragio activo y pasivo'. El Supremo ratificó esta sentencia en 1993.

La mayoría de españoles (un 91,96%) afirman no ser supersticiosos, pero muchos siguen un ritual a la hora de comprar lotería que puede hacer que hoy cambie su vida. El 13, el 69 o el 666 son algunas de las terminaciones más solicitadas para jugar en el sorteo de Navidad. Un estudio realizado por Ventura24.es, una web de venta de lotería, pone de manifiesto que el género también influye en esto de las supersticiones. Las mujeres prefieren los números pares y por eso adquieren mayoritariamente las terminaciones 2, 0 y 4. Los hombres, en cambio, se lanzan a por el 5, el 7 y el 9.

Por otro lado, las fechas de triunfos y catástrofes suelen convertirse en los primeros números agotados en las administraciones de lotería. De hecho, este año el 11.710, fecha de la victoria española en el Mundial de fútbol, se terminó en sólo dos días. La visita del Papa a España (61.110 y 71.110) y la fecha en la que el tenista Rafa Nadal ganó el US Open (13.910) son otros de los fetiches de 2010.

Los políticos tampoco se resisten a probar suerte con el Gordo de Navidad. José María Aznar juega, por lo menos, con el 78.390, número que le vendió un estudiante de la Universidad Católica San Antonio de Murcia el mes pasado cuando fue nombrado Doctor Honoris Causa. Carlos Fabra, presidente de la Diputación de Castellón, imputado en la 'Gürtel' y al que le ha tocado la lotería cuatro veces, probará suerte con el 47.428.