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"Las gotas han colmado el vaso de nuestra paciencia"

El secretario general de CCOO exige una profunda reforma fiscal que haga pagar más impuestos a quienes más tienen

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Ignacio Fernández Toxo (Ferrol, 1952) considera que la sociedad española ha abandonado la apatía y está dipuesta a demostrar en la calle que no quiere que el actual estado de cosas continúe. En medio de este movimiento de respuesta, asegura que los sindicatos son el 'último baluarte' frente a 'un tsunami imparable que amenaza con arruinar el modelo de convivencia'.

¿Cómo responderán si hay un nuevo rescate con nuevas condiciones que supongan más recortes?

Si el rescate se produce, seguiremos en esta línea de movilización creciente, sostenida. Esto es una carrera de fondo. Los efectos de lo que se ha hecho hasta ahora ya se han visto y una vuelta de tuerca no haría nada más que retrasar la salida de la crisis y acelerar la destrucción de empleo. La respuesta al rescate es acentuar la exigencia de un referéndum. Para un sindicato sería muy fácil convocar una huelga general, pero esto no es una pelea de un día, es un problema de fondo. Se están subvirtiendo las bases de nuestro modelo de convivencia. Es un conflicto de la mayoría de la sociedad española con un Gobierno que aplica unas políticas que le imponen desde fuera.

¿Convocar una huelga general sería quemar su último cartucho?

Esta es la impresión que se traslada siempre que se convoca una huelga general y no es la que queremos trasmitir. La movilización para promover una consulta me parece más útil que llamar a la huelga a personas que han visto reducido su salario, que están sometidas a una presión tremenda en el ámbito laboral, que trabajan en precario o tienen miedo a no tener empleo mañana... todo eso sumado a la reducción de buena parte del salario que supone ir a la huelga. Queremos utilizar ese instrumento, si es que llega el caso que tengamos que utilizarlo, después de agotar todas las posibilidades de convencer al Gobierno de que este camino es una ruina. La llave de la huelga la tiene el Gobierno.

'Yo a Merkel le he oído cosas que, salvando las distancias, no me repugnan' ¿Cuál es el camino entonces?

Hay que situar en el escenario la idea de la refundación de Europa. El modelo está agotado, no es posible mantener una moneda única sin instrumentos de gobierno económico, político y social. Después hay que aprovechar la política fiscal para afrontar los desafíos de esta parte de la crisis de otra manera. Sobre todo, con repercusiones diferentes, más equilibradas y justas. España necesita una profunda reforma fiscal antes de llegar al rescate. No hay salida sin impuestos, pero con una carga fiscal distribuida de parte equitativa de forma que pague más quien más tiene.

En esta refundación hacia una Europa más social, ¿cuál sería el papel de Alemania?

El papel de Alemania es relevante. Yo a la señora Merkel le oído cosas que, salvando las distancias de la idea de Europa que ella puede tener, no me repugnan. Cuando se habla de unidad bancaria, de supervisor único, de avanzar en el terreno financiero o fiscal se está partiendo de la idea de que no es posible mantener la moneda en estas condiciones, pero este es un debate que se está articulando sin la participación de los ciudadanos. Las élites que quieren refundar Europa de otra manera, sin estado social, tienen que tener un contrapeso ciudadano.

¿Todavía estamos a tiempo de salvar algo del Estado social?

Desde luego que sí. Si no, sería para echarse a llorar. No hay que enviar un mensaje de desesperanza. Lo mismo que no es inevitable un rescate, no es inevitable que de la crisis salgamos arruinando nuestro modelo de convivencia. Quienes mejor están resistiendo a la crisis son aquellos países que tienen un modelo social más desarrollado, con una presencia de los impuestos en la generación de economía más abultada. Las cosas no están perdidas, pero hay que poner freno a la rebelión de las élites.

En esta pérdida de derechos que confirma no irreversible, ¿el próximo paso son las pensiones?

En TVE Rajoy perdió una magnífica oportunidad de decirle a los pensionistas que va a revalorizar las pensiones este año. El Gobierno tiene que decir qué piensa hacer.

¿Es una trampa la clausula de sostenibilidad?

Esto está situado para 2027. El factor de sostenibilidad en España desde 1995 es el diálogo social. Quien no entienda esto se va a equivocar y de forma muy grave en materia de pensiones en nuestro país.

¿Cómo se va a visualizar la protesta de hoy? ¿Hay riesgo de volver a la guerra de cifras?

Lo que espero es una respuesta muy masiva. Aún así se podrán discutir las cifras, pero por eso hemos elegido Colón. Podemos ir al día siguiente a las hemerotecas y ver qué se dijo en otras ocasiones en otras movilizaciones convocadas por otra gente.

¿Teme que, ante una situación que cada vez se antoja más complicada, la calle pueda radicalizarse?

No. Cuanto menos riesgo hay de violencia es cuanto más masivas son las movilizaciones. La frustración o actuaciones como las que tuvieron los responsables políticos en las marchas mineras pueden derivar en enfrentamientos. Se ha leído de forma muy interesada todo el proceso de movilización que iniciamos desde el comienzo de la crisis. Tantos las sindicales como otras que ha habido en España han tenido una afluencia considerable. Hay mucha gente que está saliendo de la apatía, de la indignación sorda expresada puntualmente a una movilización permanente. Las gotas han colmado el vaso y ahora hay una disposición muy fuerte de la ciudadanía para evitar que este estado de cosas continúe.

'Para un sindicato es fácil convocar una huelga, pero esto no es pelea de un día'  ¿Cómo es la relación de su organización con el 15-M? Hubo un momento en el que pareció haber enfrentamiento o competencia.

No. Nosotros no competimos con nadie. Yo hasta entiendo que sectores de la sociedad española vean en los sindicatos máquinas institucionales. El acuerdo de pensiones que hicimos en su momento, y que yo volvería a hacer, no fue entendido de la misma manera por toda la sociedad. Esto supuso un cierto punto de alejamiento. Mucha gente de CCOO estaba y está en el ámbito del 15-M participando a nivel individual, sin siglas, y me parece muy bien. La acción sindical ni es la única ni es excluyente de otras actividades.

¿Tiene la sensación de que hay gente que se ha ido alejando de los sindicatos?

No sé si se han alejado o si nunca estuvieron. No obstante, seguimos siendo una las organizaciones que tiene más adherentes tiene si contamos a la gente que contribuye a que esta organización siga siendo un referente. Aunque es cierto que se ha hecho una campaña interesada de demolición de los sindicatos que ha permeabilizado a sectores sociales que deberían estar en nuestras proximidades. El sindicalismo se ha configurado, con todas sus debilidades, defectos y necesidad de reformulación, como el último baluarte frente a un tsunami imparable que amenaza con arruinar el modelo de convivencia. Abrazar la idea del pensamiento único reduccionista solo conduce al retroceso social.

En este sentido, ¿se arrepiente de haber actuado con poca contundencia ante las políticas de Zapatero?

Zapatero vivió una huelga general e hicimos otras movilizaciones muy significativas. En el inicio de la crisis quisimos hacer una cosa que desgraciadamente no funcionó: poner en valor el diálogo social como instrumento para enfrentarla. ¿Perdimos el tiempo? Yo creo que no. Quisimos hacer una apuesta en positivo que no fue entendida por el Gobierno ni por quienes querían buscar un atajo en la acción de los sindicatos para acabar con aquel Gobierno.

'Entiendo que sectores de la sociedad vean en los sindicatos máquinas institucionales'

¿Se puede uno fiar del Gobierno?

Hasta ahora, cuando ha dicho que no era sí y cuando ha dicho que sí era no. ¿Estamos ahora en otro momento? Vamos a verlo. Se dijo que no había rescate y ha habido un rescate del sistema financiero. Se dijo que no se iban a subir los impuestos y se han subido dos veces y además por la parte peor. Se dijo que no iba a haber recortes. El problema no es que no sea fiable entre nosotros, es que no es fiable fuera, para los mercados financieros o ante los Gobiernos e instituciones europeas. No hay ningún Gobierno que haya perdido tan rápido el crédito.

¿Es usted de los que piensan que PP y PSOE defienden políticas similares en lo que se refiere a la protección de los trabajadores?

Yo he sido muy crítico con la reforma laboral del PSOE. Cuando el PSOE en su última etapa en el Gobierno se encontró con la crisis tenía las defensas sociales bajas. Venía de un discurso pretendidamente moderno, imperante en Europa, que le llevó a pensar otra vez que modificando el marco de relaciones laborales iba a encontrar el ungüento mágico que nos iba a hacer crecer, generar empleo y demás. Hay diferencias importantes entre la izquierda y la derecha, pero creo que el PSOE en la última etapa de Gobierno, descontando los derechos civiles, no supo estar a la altura de las circunstancias. Y más de las veces convenientes se confundió con la acción de Gobierno de cualquier partido de derechas que en aquel momento gobernaba en Europa.

Ignacio Fernández Toxo asegura que la beligerencia con la que la ciertos medios conservadores y algunos políticos han actuado contra los sindicatos corresponde a una campaña que tiene como objetivo 'cambiar el modelo de organización social'. Ante ese envite reivindica la actividad pública: 'Ni todos los políticos son corruptos, ni todos los partidos son iguales'.

¿Se sienten ahora más amenazados por la derecha mediática?

No menos que antes. Algunos medios persisten en una campaña que no es antisindical, sino que es por un cambio de modelo. Dan expresión a eso que yo denomino la rebelión de las élites, que defienden que hay que cambiar el modelo laboral, el modelo de organización social, acabar con la presencia del Estado en la economía y en la provisión de servicios. Buscan eso y por eso actúan de forma tan beligerante, porque intuyen que la crisis es la gran oportunidad para cambiar el modelo de organización social. Y el sindicato es un estorbo. ¿La acción del Gobierno acompaña? Sí, en muchos casos, usando la mentira o la distorsión.

¿Cómo les puede afectar la retirada de los fondos que destinan a la formación tal y como pretende hacer Aguirre?

Lo que Aguirre cree que son subvenciones son recursos que el Estado pone en manos de las comunidades autónomas y que nacen de las cuotas de los trabajadores y de las empresas a partir del pacto establecido entre las organizaciones empresariales y sindicales en 1992 para las políticas de formación. Están destinados a formar parados y no a subvencionar organizaciones. Cuidado.

¿Su eliminación o reducción puede afectar al desarrollo de sus actividades como organización?

Nosotros no vivíamos de esos recursos. De esos recursos viven muchos parados, muchas personas que necesitan formarse. De forma interesada se confunden unas cosas con las otras. Se está descalificando todo lo que suena a política. Hay un sustrato de antipolítica tremendamente peligroso. Ni todos los políticos son corruptos, ni todos los partidos son iguales. La sociedad necesita de instrumentos de participación que den expresión y cauce a esa sociedad múltiple y plural que es la sociedad española. No puede quedar reservada la acción pública solo a los ricos.