Publicado:  20.05.2010 17:38 | Actualizado:  20.05.2010 17:38

Un grafiti de Muelle aspira a ser declarado Bien de Interés Cultural

Una iniciativa busca el reconomiento y la protección de una pintada de Juan Carlos Argüello, pionero del arte urbano en España

Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Una firma de Muelle, uno de los pioneros del grafiti en España, podría ser declarada Bien de Interés Cultural (BIC) si prospera una iniciativa para reconocer el magisterio y la valía de Juan Carlos Argüello, que comenzó a reproducir su nombre en las paredes de Madrid allá por los años ochenta.

Un doctor en Historia del Arte y una restauradora (Fernando Figueroa y Elena Gayo) creen que es necesaria una acción urgente para conservar y proteger su escaso legado. Por ello, han solicitado al Ministerio de Cultura la declaración como BIC de un grafiti situado en el número 30 de la capitalina calle Montera.

No es una pintada compleja, pero sí la evolución de sus primeros dibujos, que consistían en la palabra Muelle en un solo color, acompañada de una rúbrica rizada cuyo extremo representaba una flecha. Ése era su apodo, cuyo origen se remonta a la infancia de este madrileño del barrio de Campamento, cuando armó una bicicleta con un muelle gigante de amortiguador. Luego, abrió su paleta e incorporó colorido, sombras y hasta una R que aludía a la inscripción de su logo en el registro de propiedad intelectual.

¿Pero su intención era artística? "Sí, él era un artista", explica Gallo. "De hecho, estuvo en Arco antes de morir, con la galería Estiarte". Nacido en 1966, Argüello es hoy reivindicado por los grafiteros, aunque hace 25 años se las tenía que ver con algunos colegas que, con sus pintadas, estropeaban las suyas. Él, que también ejerció de batería, prefería muros vírgenes y anuncios de publicidad. Y respetaba los monumentos históricos, aunque en una ocasión lo cazaron haciendo de las suyas en el Oso y el Madroño y le cayeron 2.500 pesetas de multa.

La anécdota impulsó la difusión, a través de la prensa de la época, de su arte, que sin embargo abandonaría en 1993 porque consideraba su mensaje agotado. "Dejó de pintar", apunta la restauradora, "porque su discurso no daba más de sí". Dos años después moriría de un cáncer de hígado.

Los responsables de la iniciativa se muestran preocupados por el estado del edificio que alberga el grafiti ("No ha pasado la última revisión y la próxima toca el año que viene"), así como por el de la propia obra ("Está levantada por los extremos"). Ante el hipotético derribo, han desempolvado un pretendido homenaje del Ayuntamiento, que no llegó a materializarse, en 1995: entonces se planteó que su firma se exhibiese en el Museo de la Ciudad. "Creemos que era el momento para presentar la petición y, como hay muchos intereses en la finca, hemos acudido directamente a una instancia superior, el Ministerio de Cultura".

En caso de que no consigan que se convierta en un Bien de Interés Cultural, podrían al menos lograr que se protegiese, el objetivo primordial de los jóvenes "de aquella época y los de ahora". Juntos, añade la restauradora, "hemos hecho un puente y queremos que se reconozca a Muelle como el símbolo de Madrid, de una ciudad moderna que va hacia el futuro con el reconomiento del arte urbano". 

Debería estar ubicado, piensan, en un lugar público, donde todos puedan verlo. Una sala de exposiciones, el Metro, la propia calle. "Su familia quiere que esté en un museo de la ciudad, pero en el foro que hemos abierto en Facebook los fans no se ponen de acuerdo", reconoce Gayo. "Fernando Figueroa y yo creemos que tendría que seguir en su ubicación original porque, si se declara BIC, el edificio también estaría protegido. El ladrillo venciendo al spray... ¿una utopía? "No lo sé, eso es lo que dice la ley. Si fuese de Barceló, ¿qué harían?".

PUBLICIDAD

Comentarios