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El gran 'lavandero' de la Camorra en España

Una investigación de la Guardia Civil y la Policía permite detener en Italia al empresario que blanqueó en Canarias millones de euros

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Pietro Nocera no tocaba ni la pistola ni los alijos de droga, y, sin embargo, su papel dentro de los principales clanes de la Camorra (mafia napolitana) asentados en España era fundamental: él era presuntamente su lavandero, el encargado de blanquear en España los enormes beneficios que los Nuvoletta y los Polverino conseguían con sus ilícito negocios.

Para ello, Nocera, de 53 años, había montado en Tenerife un entramado de empresas ligadas al ladrillo con las que construía, vendía y alquilaba bloques de apartamentos. Su detención el pasado 28 de diciembre cuando acudía a renovar su pasaporte en Nápoles ha permitido a Policía y Guardia Civil cerrar el penúltimo fleco de la operación Pozzaro, el mayor golpe nunca asestado a la mafia italiana en España y que ya en octubre llevó a la cárcel a otros 15 de sus presuntos integrantes.

Nocera cayó el 28 de diciembre en Nápoles al ir a renovar el pasaporte

El germen de toda la trama de blanqueo en España de Nocera se remonta al 31 de julio de 1996, cuando el empresario italiano creó en Canarias una inmobiliaria, Felaco Internacional Construcciones S.L. Como socios fundadores, y repartiéndose a partes iguales las acciones, aparecían otros dos destacados capos: Guiseppe Felaco y el hijo de este, Luigi. El primero, fallecido en noviembre días después de su arresto en Italia también por la operación Pozzaro, era el hombre fuerte de los clanes en España. Su hijo, para quien la Audiencia Nacional ha emitido una orden de busca y captura, su mano derecha.

A partir de esa empresa, Nocera y los Felaco crearon un complejo entramado al que incorporaron gente de su entera confianza como Mario Varriale, Renato Melapio y Antonio Sepe (todos ellos detenidos en Canarias en octubre), y para el que contaban con el asesoramiento del también arrestado Domenico Di Giorgio, un abogado italiano muy vinculado al PP de Adeje, localidad al suroeste de Tenerife, que llegó a incluirle en su candidatura a las últimas municipales.

En julio de 1996 creó su primera empresa en España: una inmobiliaria

Con estos peones, Nocera adquirió en 1998 la empresa Proyectos El Floral, a cuyo frente pusieron a Melapio y Varriale, y que se encargaría de iniciar la construcción ese mismo año en Adeje del que sería el buque insignia de la trama: el complejo de apartamentos Marina Palace. Este se convirtió en una auténtica máquina de blanquear, como ha demostrado el análisis de la documentación incautada en la operación Pozzaro por los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía, dirigidos por el juez Eloy Velasco. En ella se revelaba que el solar donde lo edificaron les costó aquel año 181.000 euros y que se gastaron en la obra 3.800.000 euros. Entre 2000 y 2003 vendieron apartamentos por un valor superior a los 12 millones.

Los integrantes de la red, salvo Nocera, vivieron en dicho complejo hasta su detención de octubre. El empresario no había vuelto a asentarse en España desde que en diciembre de 2005 fuera detenido en Las Palmas por orden de las autoridades de Roma, que le querían juzgar por blanqueo. Tras quedar en libertad, Nocera decidió permanecer en Nápoles y, de hecho, los agentes españoles no detectaron su presencia en España durante la operación Pozzaro: 'Su único rastro es que a veces le mencionaban los otros en conversaciones telefónicas', señalan fuentes de la investigación.

En Italia se creía a salvo. Tanto que, cuando cayeron los otros miembros de la red, él no huyó e, incluso, fue a renovar su pasaporte. Su último error. Ahora la Fiscalía contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada española piensa interrogarle y pedir su procesamiento por ser el mayor lavandero de la Camorra en España.