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Los grandes partidos vetan las enmiendas más ambiciosas

PSOE y PP evitan debatir sobre la autodeterminación, la laicidad o la Corona

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Parecía que el vaso de la indignación de los grupos minoritarios del Congreso ya estaba colmado con la rúbrica de una reforma constitucional para la que ni PSOE ni PP demandaron previamente su opinión. Pero no, nada de eso. La irritación de las pequeñas fuerzas engordó aún más ayer por la tarde, en cuanto la Mesa de la Cámara Baja, con los únicos votos de socialistas y conservadores, vetó seis de las 24 enmiendas registradas contra la modificación de la Carta Magna. Además, el órgano rector del Congreso no tumbó aspectos inocuos, sino que rechazó el corazón de las propuestas presentadas por PNV, ERC, IU-ICV, BNG, Nafarroa Bai y UPyD.

¿Qué proscribió la Mesa? Entre otras, tachó los textos de ERC y PNV en los que ambas fuerzas demandaban el derecho de autodeterminación. Tachó la enmienda de totalidad de IU e ICV en la que se reclamaba garantizar la laicidad, reformar el Senado, permitir la definición de España como Estado federal o abordar el debate sobre Monarquía o República. Tachó la exigencia de referéndum planteada por IU-ICV, BNG, NaBai y UPyD. Y tachó asimismo la petición de Rosa Díez de afrontar una reforma profunda de la Constitución que afectara al sistema electoral, al reparto de competencias entre el Gobierno central y las autonomías y a la independencia del Poder Judicial.

La Mesa dice que se excedían de los límites fijados para el procedimiento

Pese a la barrera impuesta por PSOE y PP (PNV y CiU se opusieron), José Bono, el presidente de la Cámara, aseguró que la Mesa había examinado las enmiendas con 'generosidad y laxitud'. Se utilizaron dos argumentos para rechazar esas seis enmiendas. Por un lado, se despreciaron aquellas que pretendían la modificación del artículo 167 de la Constitución, con el objetivo de que el texto promovido por PSOE y PP de control del déficit sea sometido obligatoriamente a referéndum.

Y, por otro, se tumbaron las propuestas que buscaban retocar aspectos nucleares de la Carta Magna (derechos y deberes, la Corona), cuya reforma se guía por el procedimiento agravado, previsto en el artículo 168. Este exige que la propuesta de revisión sea aprobada por dos tercios de cada Cámara, que se disuelvan automáticamente las Cortes, que el nuevo Parlamento redacte el texto y que este sea ratificado en referéndum.

La Mesa dio de plazo hasta las 20 horas de ayer para que los grupos reformulasen sus enmiendas. Y lo hicieron, incorporando ajustes técnicos pero sin alterar el fondo. El órgano estudiará hoy esas alegaciones, justo antes del pleno del Congreso que apruebe la reforma constitucional, que comenzará a las diez. Si la Cámara no levanta el veto y no parece probable, las enmiendas más simbólicas no serán ni discutidas ni votadas en el hemiciclo.

Bono asegura que el Congreso actuó con 'generosidad y laxitud'

Las propuestas de Coalición Canaria no pisaban puntos tan polémicos pese a lo anunciado el miércoles, y por ello pasaron el filtro. Pero CC, como avisaron sus dos diputados, rechazará la reforma, porque PSOE y PP buscaron la 'adhesión' de los grupos y no la negociación.

Enseguida jarrearon las encendidas quejas de ERC, PNV, IU, ICV y UPyD. 'Es una cacicada', resumió Joan Ridao, el portavoz republicano.

'Atropello' fue el término empleado por Aitor Esteban (PNV). Y de 'escándalo' lo definió Gaspar Llamazares, de IU. El órgano rector del Congreso, dijo, ya no sólo es un 'rodillo bipartidista', sino un 'martillo de herejes'. Para Núria Buenaventura (ICV), PSOE y PP acordaron el 'secuestro antidemocrático' de la Cámara. Y según Rosa Díez, informa Ep, los dos mayoritarios dieron un 'ejemplo de totalitarismo' y ahondaron en su 'chapuza'.