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Griñán cree que unas primarias habrían fortalecido a Rubalcaba

El barón andaluz lamenta que el candidato "no fuera a las urnas con una victoria" en unas elecciones internas

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Cuando los dirigentes del PSOE se mueven con pies de plomo, acostumbran también a cambiar las gafas por un ojo de pez el objetivo con mayor ángulo para afilar la vista. Buscan pistas. Con esta actitud de acecho releyeron ayer los socialistas el primer rasponazo del líder del PSOE andaluz, José Antonio Griñán, a las aspiraciones aún por confirmar del excandidato socialista a las generales.

'El gran problema que hemos tenido en el liderazgo de Rubalcaba es que no hicimos las primarias y pareció que venía todo conducido directamente hacia Rubalcaba', admitió Griñán. 'Fue un error que no fuera a las urnas con una victoria, porque estuvo demasiado cerca de ser el vicepresidente del Gobierno y, por lo tanto, todo el mundo en la campaña le reprochaba siempre aquello de por qué no lo ha hecho', abundó el presidente andaluz en la Ser.

Griñán encabeza la federación socialista que, con el 22% del total de afiliados, enviará al 38º Congreso Federal a casi uno de cada cuatro delegados. Ninguna tiene tanto poder. Desde esta posición, el líder de los socialistas andaluces, que adelantó un aparente apoyo a Rubalcaba sólo dos días después del 20-N que ha matizado paulatinamente, defendió ayer las ventajas de una mayor implicación de las bases en el proceso de cambios que acomete el PSOE. 'Una victoria en unas primarias te fortalece mucho', confesó Griñán.

El presidente de la Junta, barón de barones, ofició de cortafuegos en el Comité Federal socialista del pasado sábado ante la posición minoritaria entre los dirigentes favorable a la elección directa del secretario general por parte de los militantes. 'Hay vivero' en el PSOE, aseguró. 'Ahora toca libertad para los militantes, que se formen su opinión y que voten. Los dirigentes no podemos organizar el partido. Nos equivocaremos', moduló su discurso Griñán.

'Lo que ha pasado es que parte de nuestro electorado ha encontrado otros sitios donde votar y que la sintonía y el discurso del PSOE no han fijado la atención de la ciudadanía', resumió el ex secretario general socialista Joaquín Almunia, derrotado en su día frente a José Borrell en las primarias para la candidatura socialista en las elecciones generales de 2000. En Los desayunos de TVE, Almunia se desmarcó así del análisis de Griñán: 'Cualquier debate sobre el nombre de quién va a ser, o cuántos candidatos se van a presentar, tiene poco interés. El PSOE, que es el partido más importante en la historia democrática de España, lo que tiene que hacer es dirigirse a la sociedad, a los ciudadanos', aconsejó el actual vicepresidente de la Comisión Europea.

El debate que cruza ideas en torno al futuro proyecto del PSOE que también se analizará en su próximo Congreso, discurre soterrado bajo la discusión de nombres enmascarada en forma de perfiles o supuestas idoneidades que disparan con silenciador los dirigentes socialistas.

Sin precandidatos sobre la mesa, con Rubalcaba y la ministra Carme Chacón en el punto de mira y la previsible irrupción de otros nombres lo que Griñán llamó ayer 'tapados' y otros barones, como el extremeño Guillermo Fernández Vara 'tercera vía', la controversia se conforma por ahora con abordar la fórmula de elección del próximo secretario general. Elección directa por parte los afiliados como defienden Izquierda Socialista, el madrileño Tomás Gómez y los exministros López Aguilar y Moratinos, entre otros o designación a través de delegados, como mandan los estatutos federales el canon orgánico del PSOE y aconsejan el resto de dirigentes. Esa es la cuestión.

Gómez, convencido ayer de que Chacón 'se va a presentar', recordó su apuesta en Al rojo vivo La Sexta.Digan lo que digan los estatutos, se pueden cambiar, defendió, igual que se modificó recientemente la Constitución 'en 15 días'. 'No puede encorsetar un reglamento una voluntad política', argumentó, en una discusión orgánica muy focalizada en el PSOE madrileño.

'Los estatutos del partido impiden esas primarias', replicó el portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid, Jaime Lissavetzky, que mantiene una estrecha cercanía personal y política con Pérez Rubalcaba. En contra se pronunció el exalcalde Juan Barranco, diputado en la Asamblea de Madrid tras pasar por las Cortes que realizó ayer en Telemadrid la instantánea más cruda del trance actual de su partido. 'Es posible que el zapaterismo haya hecho daño al PSOE' ya que, al 'cerrar filas tantas veces alrededor de un líder', los socialistas han dimitido de su 'responsabilidad', criticó. 'Muchos miembros del Comité Federal somos corresponsables de esta situación por dejación de funciones. El autismo no es una opción para el PSOE (...). Hemos convertido a la política en teatro y a los asistentes a los mítines en figurantes', lamentó.

¿Y cuál es el futuro? 'En el PSOE hay talento pero el banquillo, o no existe, o está quemado. No sabría dar el nombre de ninguna persona, aunque de aquí a febrero seguro que surgirá alguien poco conocido pero muy valioso', apuntó Barranco, salvando un nombre de la quema: 'Alfonso Guerra haría un gran papel como presidente del PSOE'. El actual, Manuel Chaves, se quitó ayer de la carrera al asegurar que no será 'ningún obstáculo' para la renovación que surja del 38º Congreso Federal. 'En mí no van a encontrar ninguna dificultad', apostilló el expresidente andaluz, cabeza de cartel por Cádiz el 20-N, donde los socialistas sufrieron una derrota histórica.