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La 'guerra de las mociones' amenaza la estabilidad de los ayuntamientos vascos

El PNV se desmarca de los textos que impulsan PP y PSE para instar a Bildu a que condene a ETA

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Sólo el Partido Socialista de Euskadi (PSE) y el PP desean impulsar mociones para presionar a Bildu a que condene a ETA en los ayuntamientos vascos. Ayer, el presidente PNV, Iñigo Urkullu, se mostró contrario a 'entrar' en esa dinámica, convencido de que así no se propicia un clima para favorecer en este nuevo tiempo político la convivencia, la normalización y la paz.

Urkullu declaró, en una entrevista en Euskadi Irratia, que la iniciativa de las mociones es un 'juego maligno' que alimenta la 'tensión' en la política vasca. 'Lo que veo en estos momentos en el PP, en Bildu y, en cierta medida, también en el PSE, pero, sobre todo en el PP y en Bildu, es que están muy cómodos mirando hacia atrás en lugar de mirar hacia adelante. Están muy cómodos en esa dinámica de tensión, que creo que no es el clima que la sociedad vasca quiere para el futuro', afirmó. 'Así no se construye con la aportación de todos el clima que deberíamos tener con vistas al futuro', agregó.

La iniciativa de las mociones del PP, que plantea una condena a los atentados de ETA y pretende obligar a Bildu a 'retratarse', ha sido bien acogida por el PSE, que trabaja, no obstante, en otro texto con la intención de 'mejorar' la propuesta de los conservadores vascos.

PSE y PP están dispuestos, pues, a abrir una dinámica en los ayuntamientos que recuerda a lo ocurrido a raíz del asesinato por parte de ETA del ex edil socialista de Arrasate Isaías Carrasco, el 7 de marzo de 2008. Entonces, la moción de censura, pactada por el PNV y el PSE para forzar la dimisión de ANV en los municipios que gobernaba, fracasó en la mayoría de ellos y tensó el clima en los consistorios. Nueve meses después, se planteó repetir la experiencia por el asesinato del constructor Inaxio Uria, en Azpeitia, pero sólo cuajó en esta localidad guipuzcoana. ANV perdió la alcaldía ante la moción de censura acordada en este caso por el PNV y EA.

PSE y PP buscan ahora poner en cuestión los compromisos asumidos contra la violencia por Bildu, en una coyuntura que nada tiene nada que ver con la que se vivía en 2008. En primer lugar, Bildu no es ANV, sino una coalición que para estar en los ayuntamientos acaba de recibir el aval del Tribunal Constitucional (TC). Bildu está integrada, además, por independientes, EA y Alternatiba, dos formaciones con una trayectoria bien conocida en su condena de los atentados de ETA en el pasado. Y, por último, todos los cargos electos de Bildu han firmado un decálogo en el que, además de rechazar el uso de la violencia, se comprometen con los medios exclusivamente políticos y pacíficos.

La fuerte irrupción de Bildu en las urnas no puede desligarse tampoco del debate interno que la izquierda abertzale ilegalizada concluyó con una apuesta por los vías exclusivamente políticas y democráticas. Bildu ha podido pescar miles de votos en su caladero tradicional, mientras su nuevo partido, Sortu, sigue pendiente de su futuro en el Constitucional. Cabe recordar, no obstante, que en sus estatutos rechaza el uso de la violencia, incluida la de ETA. Y, además, en el recurso presentado ante el TC, hace justo un mes, plantea que la 'incorporación' de la Ley de Partidos a los estatutos significa también la 'expresión del rechazo a la violencia del pasado'.

La izquierda abertzale ha marcado así un punto de inflexión en su trayectoria política y conseguido, a su vez, que ETA, por lo menos hasta ahora, haya asumido sus llamamientos con la declaración, en enero, de un alto el fuego y el cese de la extorsión a los empresarios.

Los socialistas trabajan en un segundo texto para 'mejorar' el del PP

En esta coyuntura, la iniciativa anunciada por PP y PSE ha causado desasosiego en el PNV, malestar en Bildu y enojo en cuadros históricos de EA. Su fundador y exlehendakari, Carlos Garaikoetxea, ha lamentado esa dinámica de exigir pasos y pasos a la coalición, pese a su firme compromiso contra el uso de la violencia.

Fuentes de Bildu indicaron ayer que esperarán a conocer las mociones del PP y del PSE antes de decidir su respuesta. Cabe la opción de que presente una moción alternativa ante, a su juicio, este 'intento' por 'bloquear' el 'proceso de normalización política y paz'.

La decisión del PP y del PSE representa la continuidad de la estrategia seguida hasta las pasadas elecciones, cuando los socialistas vascos cosecharon su peor resultado en tres décadas y los conservadores perdieron casi un 2% de votos. Por ahora, ni en el Gobierno vasco ni en el PSE ha calado el llamamiento de su presidente, Jesús Eguiguren, para 'cambiar radicalmente la política' del Ejecutivo vasco en los dos años que restan para el final de la legislatura, sobre todo en materia de pacificación.

En la primera mitad de legislatura, Eguiguren ha sido el dirigente del PSE más acertado al predecir los movimientos que iba a haber en la izquierda abertzale en su alejamiento de la violencia.

El consejero vasco de Interior, el socialista Rodolfo Ares, mantuvo ayer que Euskadi 'dará un paso decisivo hacia la paz y la libertad' cuando 'aquellos que dicen rechazar todas las expresiones de violencia', en alusión a Bildu, 'dejen de escudarse en afirmaciones genéricas y muestren su rechazo inequívoco y definitivo a la única expresión ilegítima de violencia que aún persiste en este país, la violencia etarra', informa Europa Press.